lunes, 4 de mayo de 2009

Editorial El Nacional 04/05/2009

Contra mujeres y ancianos.

Potecitos de gas.


Que no quepa duda: la represión policial y militar orquestada por el alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, por la nueva autoridad capitalina Jacqueline Faría y el presidente Chávez, es el primer ensayo para nuevas y más duras ofensivas contra los manifestantes de oposición que salgan a la calle a exigir una democracia verdadera. Y como todo tiene su contraparte, debemos decir, igualmente, que desde la oposición civil también se le responderá al Gobierno en paz y sin miedo, dentro de la ley pero sin bajar la cabeza.

Lo que viene es una larga lucha de corajes y de dignidades.

Como todo bicho malo es miedoso, vale decir el Presidente, la alternativa democrática sabe que esta represión policial no implica una posición de fuerza. Si el Gobierno despliega toda su tropa policial y militar no es precisamente porque se siente fuerte, o quiere afincar su presencia en el resto de Caracas.

Al contrario, lo que dejó muy claro el Gobierno es que le tiene terror a que la oposición pueda transitar, manifestar o hacer política en esa parte de Caracas que el oficialismo considera su territorio y que, según los últimos resultados electorales, no lo es tanto y aparece muy dividido entre opositores y abstencionistas. De allí el miedo a que el río de los adversarios al PSUV se interne entre los barrios de la Caracas del oeste y derrumbe el mito de una zona exclusivamente "socialista".

De forma que la batalla del Primero de Mayo estaba planteada de antemano pero no para los sectores de la alternativa democrática, que jamás ni nunca han impedido una manifestación oficialista en Petare, Chacao, Baruta o El Hatillo, porque creen en la libertad de expresarse y salir a la calle a promover sus preferencias políticas de todos los venezolanos.

Por ello se pensó, con lógica natural, que se podía marchar como siempre se había hecho en el pasado: con rutas diferentes, con banderas y consignas respetadas por todos y sin entrar en conflictos, porque el Primero de Mayo es, precisamente, la conmemoración de una tragedia que tiene carácter mundial.

Sólo a unos desquiciados, como las autoridades de Libertador (Rodríguez y Faría), se les ocurre reproducir esa tragedia en Caracas, asfixiando con gases mostaza y chorros de agua a unos pacíficos ancianos, a unas mujeres valientes y a unos líderes políticos con mucho coraje, que se mantuvieron en su sitio a pesar de que le lanzaban todo tipo de sustancias químicas.

Desde luego que la batalla la perdió totalmente el Gobierno, y que la imagen de unas viejecitas pequeñas pero valientes y decididas, y de unas mujeres con empuje y coraje siendo aplastadas por unos policías y guardias nacionales disfrazados de extraterrestres, con cascos, chalecos antibalas, lanzagranadas y caretas antigases, le dio la vuelta no sólo a Venezuela sino al mundo. Y es que así se combate admirablemente al militarismo bravucón y represivo: con la gente saliendo a la calle para obligarlos a salir del closet y demostrar lo que son: vulgares represores.

Tomado de Noticiero Digital



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