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sábado, 27 de febrero de 2010

¿vuelve LA RECLUTA a Venezuela?


Ayer, al finalizar la misa de la tarde, una señora muy compungida me contó el predicamento en que se encontraba su familia en ese momento. Tres jóvenes que venían de pescar (su modus vivendi) fueron detenidos por un convoy militar, fueron llevados a la fuerza, secuestrados, para obligarlos a prestar el servicio militar (según palabras de la señora). Hasta la fecha, la familia no sabía dónde los tenían recluidos ni cual sería su destino.

Lamentablemente ya yo le perdí la fe al desarrollo de Venezuela. Aquí la “evolución” se ha convertido en “involución”. Hemos dado el salto atrás desde el siglo XXI para aterrizar duramente en el siglo XVIII. Ahora nos alumbramos con chompines (lámparas de kerosene) y velas; los anaqueles de los abastos están llenos…pero de telas de araña; se les confisca la propiedad a las empresas privadas que de verdad producen reduciéndolas al marasmo inoperante de esta revolución bonita; no quisimos el dominio de la corona española y ahora tenemos encaramados a los cubanos en puestos claves, haciendo lo mismo y saqueando igualito; cualquier intención de trabajar por el país pasa por el tamiz de la lista Tascón, la franela roja y las estridentes consignas revolucionarias, de lo contrario mejor es hacer empanadas y venderlas en una esquina; suben la unidad tributaria porque los venezolanos tenemos que pagar por los excesos del gobierno que considera el “chorro de dólares” producto del petróleo la caja chica del ALBA para pagar la expansión de la revolución en el mundo y crear así “el nuevo imperio izquierdista” que pueda enfrentarse “de tú a tú” con los norteamericanos.

Ahora, en el mejor estilo del filibusterismo decimonónico, ¿regresará la RECLUTA como instrumento de terror en la juventud venezolana?. (Para quienes no sepan lo que es LA RECLUTA, es el instrumento que le permite al gobierno utilizar los cuerpos policiales y hacer redadas selectivas para llevarse (eufemismo por “secuestrar”) a los jóvenes en edad de prestar servicio militar y zamparlos de cabeza en un cuartel en contra de su voluntad.

Uno de los mas grandes logros de la Dra. Lolita Aniyar de Castro, que fuera gobernadora del Zulia, fue precisamente eliminar la recluta como órgano represivo y sustituirla por la presentación voluntaria de los candidatos a servir en alguna de las 4 fuerzas armadas de Venezuela. Pero como todo lo bueno le hiede a este gobierno, mejor es ir pa’ tras como el cangrejo y volver a las viejas (¿y añoradas?) prácticas represivas de las que tanto hacen gala los cuerpos policiales y militares, especialmente durante las marchas y manifestaciones de la oposición. ¿No les basta con la “reserva”, ni con las “milicias campesinas” que ahora se van a dedicar a reclutar a la fuerza a los jóvenes venezolanos?.

Mis hijos, aprendan a saltar bahareques y a correr como caballos si no quieren pasar 18 meses presos en un cuartel. Esta no es una alegre comiquita de “Beto el recluta” sino la verdad de un gobierno manifiestamente proclive a la terrorización de la población, especialmente con los jóvenes que tanto dolor de cabeza le producen cuando se agrupan y protestan, como los universitarios.

La gran pregunta es ¿y los hijos de los chavistas pesados servirán también? ¿o a esos no los agarrará nunca la recluta?


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martes, 15 de diciembre de 2009

Angel Lombardi "Lo importante parece no serlo"

Definitivamente en Venezuela somos ingenuos, en la crónica mediática la noticia más resaltante pareciera ser el escándalo bancario, donde el Gobierno y la boliburguesía están involucrados, pero mientras esto sucede pasan desapercibidas otras noticias, que a mi juicio tienen la máxima importancia política como lo son la aparentemente rutinaria promoción de tres generales de División a mayores generales, totalmente fuera de las fechas que para estos casos se estilan y que "casualmente" el ascenso tiene que ver con militares en puestos claves como son los servicios de inteligencia y comando en las zonas fronterizas. Igualmente se procede al cambio de nombre de la Policía política o como dice Domingo Alberto Rangel de la Policía del Presidente, y se somete a una reorganización total bajo la asesoría cubana, mientras que al mismo tiempo se crea una Policía Nacional identificada ideológicamente con el régimen y si a eso agregamos la insistencia de importantes representantes del poder público de que el Estado tiene que ser uno indivisible, todo coincide en la dirección de que el régimen se apresta a enfrentar el difícil 2010 con decisiones que apuntan más hacia la represión que a la conciliación y al diálogo.

Agréguese la "rojización" definitiva del Consejo Nacional Electoral para pensar en términos del lenguaje presidencial, que todo ello conduce al "apresto de combate" para el 2010, con una mayoría crecientemente descontenta, una oposición fortalecida y una crisis económica como dice Maza Zavala, que no anuncia nada bueno y muy comprometedora para el Gobierno.

Todo apunta a una escalada represiva para neutralizar las fuerzas adversas y "blindar" a un régimen agotado y acosado, desde adentro y desde afuera. Lo de los bancos boliburgueses, sin dejar de ser importante, en esta perspectiva general, termina siendo secundario, apenas la punta del iceberg y es la versión venezolana de los Ochoa cubanos, que utilizados por el régimen, después fueron desechados por éste.
En Venezuela pareciera gobernar Fidel, "ese monstruo de la estrategia perfecta" como le gusta decir al Presidente, citado recientemente por Elizabeth Burgos.
Dos conclusiones saco de todo esto, que la maldad es longeva y en el "proceso" todos son prescindibles menos el hiperlíder.

Tomado del Diario LA VERDAD


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martes, 29 de septiembre de 2009

Julio Cesar Rivas "Confesor"


Desde los primeros siglos del cristianismo, la Santa Madre Iglesia supo honrar a quienes sometidos a las bárbaras persecuciones, entregaron sus vidas al sufrimiento y a la muerte por Cristo. Bestias, fuego, espadas fueron los instrumentos idóneos para que la sangre derramada fecundara la Iglesia de Cristo y la hiciera crecer en santidad y en número.

El mismo San Pablo, cuando sólo era Saulo de Tarso se asombraba y admiraba de aquellos que aprehendía y de cómo iban contentos a la cárcel y al sufrimiento, inclusive cantando himnos y salmos en honor al Dios de Jesucristo.

De ese ingente grupo se distinguen dos categorías fundamentales: los mártires y los confesores. Martyr, que traduce testimonio, era el título conferido a quienes entregaban su vida al sufrimiento y a la muerte sabiendo que les esperaba un destino muy superior. Confesor era aquél que, soportando penalidades y sufrimientos por Cristo, no era llamado a portar la palma del martirio; sobrevivían a las torturas para luego confesar ante los hermanos de comunidad lo que tan hermosamente escribiera San Pablo:
¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada? Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero. Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó. Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor. (Rom.8, 35-39)
Fieles convencidos no solo del amor de Cristo, sino de la pascua del primer cielo y la primera tierra hacia un cielo nuevo y una tierra nueva.

Pero los conceptos de Mártir y Confesor, propios de la Iglesia de Jesucristo, no son tan “exclusivamente propios”. Siempre hay una causa que defender, siempre hay un bien mayor que buscar, siempre habrá un excelente motivo para defender “hasta que duela” los principios inalienables y fundamentales del ser humano, no solo los espirituales o religiosos, de ahí que justamente pueda hacerse una analogía con quienes asumen como propia una causa justa. Bolívar, Sucre, Camejo, Girardot, Ricaurte pueden ser llamados, por analogía, mártires y confesores de la independencia de Venezuela. Nelson Mandela es un excelente ejemplo de Confesor de la causa africana contra el apartheid de los blancos de Pretoria.

Hoy, en la Venezuela del tercer milenio viene a encenderse una luz en medio de la oscuridad del miedo, en medio de las sombras de la represión. Julio Cesar Rivas, estudiante universitario, contrasta su corta edad con el inmenso valor, por defender los ideales de libertad y renegar de quien hoy detenta la primera magistratura del país, es hecho prisionero político bajo los cargos de instigación a delinquir, rebelión y posesión de arma genérica (que a los ojos de cualquier “astuto” agente policial puede ser hasta un peine), pero todos sabemos que la verdadera intención es la de disuadir, la de amedrentar, la de hacer callar.

Confinado en los reductos carcelarios no cede a la intimidación; ni siquiera los tarifados del régimen, haciendo gala de todo su veneno inoculado en las diferentes páginas web de opinión han podido desmerecer la valía de este jovencito que infunde nuevos bríos al enfrentamiento democrático contra un poder que tiene bajo su bota la justicia, las leyes y gran número de medios de comunicación.

Solo en un gobierno autoritario la defensa de los derechos puede ser catalogada como crimen que se paga con cárcel. Julio Cesar probó el encono de un gobierno sensible a cualquier manifestación de disidencia y salió airoso. El periplo confinatorio ha terminado y ha salido de la galera no para diluirse en el cobarde anonimato sino para participar abiertamente de una huelga de hambre que los dignos estudiantes protagonizan en la sede de la OEA para hablar por los que no tienen voz, los presos políticos.

Julio Cesar Rivas, Confesor de la democracia y de los derechos civiles; figura abyecta para los tarifados de lengua bifurcada y focas que aplauden como locas cualquier desmán del guapo’e barrio mayor, pero preclaro ejemplo para los que buscamos un bien mayor, inclusive mayor que nuestra propia vida.

Simpático detalle al que ya nos tienen acostumbrados fue el que al momento en que Julio Rivas se disponía a dar una rueda de prensa a los medios, luego de su salida de la cárcel, las transmisiones fueron interrumpidas por una cadena nacional para despedir al nuevo Bolívar, Muammar-al-Gaddafi, que ya había enrollado su tienda de beduino y la había metido en la maleta de su limosina blindada, para tomar rumbo a Libia. ¿tanto miedo le tiene el gobierno a un jovencito? Me parece que no es a la figura sino a lo que encarna y a lo que tanto temor le tiene el gobierno: la ausencia de miedo.




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viernes, 28 de agosto de 2009

El NACIONAL editorial 28/08/2009 "El miedo del gobierno"

El miedo del Gobierno

Ya no le basta al Gobierno con expulsar violentamente al alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma ­elegido por el voto popular de los caraqueños­ de la sede principal de la alcaldía, y colocar en su lugar a una señora escogida a dedo por el mandatario nacional. Ahora Chávez utiliza a sus fuerzas represivas para perseguir y encarcelar a los trabajadores de esa institución que salieron a protestar porque el régimen no quiere respetar sus derechos.

Además, el Gobierno hizo preso, mediante una bufa operación comando, al prefecto de Caracas, Richard Blanco, que se encontraba despachando pacíficamente los asuntos de la ciudad en sus oficinas del este de la capital. Hasta allí llegaron los esbirros chavistas a detenerlo por estar acusado de haber agredido a un agente de la Policía Metropolitana, en la masiva manifestación del sábado en la avenida Libertador.

Los caraqueños, que conocen bien la trayectoria de Richard Blanco no sólo como prefecto de Caracas sino como luchador por las libertades civiles, saben muy bien que no es un malandro político como los que acostumbra mantener a sueldo la camarilla militar chavista para reprimir a la oposición. Al contrario, desde que ejerce el cargo, Blanco ha demostrado una gran paciencia y una inmensa capacidad de aguante para no caer en las diarias provocaciones que le monta el oficialismo.

En verdad, al prefecto de Caracas, Richard Blanco, no se le puede acusar de otra cosa que ser un funcionario cabal y dedicado a sus labores específicas, muy distinto a la malandrería política del chavismo, que sólo se ocupa de echarle mano a los dineros públicos y rápidamente meter esos billetes en sus bolsillos. De allí que lleven un tren de vida que no se corresponde con sus sueldos. De manera que temen el ejemplo de una administración de la ciudad que sea pulcra, que no sea corrupta o ladrona y que se ocupe de los problemas reales de la ciudad.

Esto es muy importante que se sepa no sólo en el país sino en toda Latinoamérica. ¿Por qué, por ejemplo, colocan a dedo a la señora Farías en un cargo que es de elección popular? ¿A qué le quieren realmente poner la mano? La respuesta es muy sencilla: al dinero de la ciudad, a la nómina de los empleados y obreros para comprar votos con un salario o un sueldo, a los contratos de mantenimiento y suministros de los diversos entes municipales, por citar sólo tres suculentos objetivos de la rapacidad oficial.

¿En esto consiste la democracia socialista, participativa y revolucionaria? ¿En sacar de sus puestos a quienes fueron elegidos por el voto popular y luego dedicarse a saquear los dineros públicos, por encima de cualquier barrera ética? Como lo resumió el alcalde metropolitano, Antonio Ledezma, a su llegada de Argentina: "El Gobierno pretende silenciar las voces de la ciudadanía; lo que está ocurriendo ahora en Caracas y en el resto de Venezuela no es otra cosa que la puesta en escena del miedo del Gobierno ante la respuesta de los ciudadanos en la calle".

Tomado de Noticiero Digital

INFORME editorial 28/08/2009

Callejón sin salida

Con represión pretenden instaurar el miedo y el conformismo


O lo aceptan, o lo aceptan. Aquí no hay términos medios. No admiten que en democracia la disidencia es legal y constitucional. A quien no le guste el socialismo, le espera gas del bueno o la resignación final. Aspiran que todos los venezolanos se conformen y callen ante el modelo comunista que se quiere imponer.

El autoritarismo de los chavistas no tiene límites. Primero se burlan del país y aprueban a la carrera una Ley de Educación que carece de respaldo, pero debían hacerlo para complacer al Caudillo que dio la orden de que debía estar vigente antes del inicio del nuevo año escolar.

Pero además se niegan a permitir que el pueblo disidente muestre su rechazo a la ley ante la Asamblea Nacional, que parece territorio vedado para la alternativa democrática y ser una absoluta zona roja donde sólo quienes son del PSUV tienen la posibilidad de transitar.

Y como el pueblo en pie de lucha quería permanecer en las calles y llegar al parlamento, los esbirros policiales y militares del régimen les echaron gas del bueno para cortar cualquier aspiración de los manifestantes. Y el gas llevaba incluido un discurso político de parte del coronel que estaba al mando de la tropa de asalto y represión.

Ver esa represión como un hecho aislado es un error. Forma parte de un gran plan que quiere imponernos un modelo ya derrotado en los años 60 cuando Fidel Castro financió a la guerrilla comunista en Venezuela. Por un lado venden el fulano socialismo y quien no lo compra es llevado hacia un callejón sin salida.

Chávez y su montonera quieren imponer mediante un asalto político lo que no fueron capaces los guerrilleros con balas. Esa frase “gas del bueno” encierra el deseo de sembrar el miedo y la resignación. Quieren que la disidencia ciudadana se apague y se conforme con lo que hay: socialismo, socialismo y más socialismo; pero con Chávez a la cabeza.

El Presidente desea que los ciudadanos piensen que no hay espacios para disentir, que no vale la pena reclamar, que participar en las marchas de protesta es un riesgo a la vida y que Chávez tiene el control de todo y no hay solución a ese aparato represivo.

Aspiran que los venezolanos resignados abandonen la calle y se guarden en sus casas. Quieren que todo rasgo de disidencia se reduzca. La meta es quitarle pueblo a la oposición, para que los partidos queden solos porque la gente tiene miedo y prefiere salvar su pellejo.

El cerco revolucionario contra la oposición se cierra, pero hay un país que intenta romperlo. Por eso hay dos visiones de país enfrentadas: una radical, represora y sectaria. Mientras la otra es democrática, plural y menos excluyente. La primera tiene el poder de un Estado al cual han secuestrado. Mientras la mayoría sólo tiene el poder de la presión popular.

Esa presión popular atemoriza al Chavismo, porque ellos perdieron esa espontaneidad ciudadana y sus huestes sólo asisten a los eventos presionados por defender su empleo, el beneficio de las misiones o bajo la promesa de una ayuda que nunca llegará.

El Gobierno tiene miedo. Mucho miedo. En las encuestas van en picada. Las misiones no están funcionando. PDVSA está quebrada. Los alimentos escasearán. No hay dinero para importaciones masivas. Y este Gobierno sin plata, pierde su popularidad

Por eso presiona. Para eso usa el gas del bueno y sus gorilas represivos. Quiere evitar a costa de lo sea qué la protesta popular tome cuerpo y eso pasa por acobardar a los ciudadanos. Cada bomba lanzada es una amenaza que le dice al pueblo: si reclamas tus derechos, tu vida corre peligro.

Chávez sabe que la única vía para que su revolución sobreviva es la represión feroz contra todo vestigio de disidencia. Si no logra, como hasta ahora, sembrar el miedo generalizado, su proceso corre peligro. Si no logra evitar que la gente salga a manifestar su descontento, su revolución tiene los días contados.

El Gobierno tiene un marcado deterioro y por eso de Gobierno populista, ahora tiene un rostro de represión tremendo. Se acerca la explosión final y con ella llegará la quiebra social, económica, política, militar y la quiebra definitiva de la revolución a pesar que Chávez se empeña con fuerza en meter al país en un callejón sin salida. De nuevo INFORME cumple con su responsabilidad de alertar sobre los peligros que se acercan al país.

Tomado de Noticiero Digital

lunes, 24 de agosto de 2009

FENASOPADRES y el documento que pensaban entregar en la asamblea nacional

Ciudadana
Presidenta y demás miembros
Asamblea Nacional
Honorables diputados

Interpretamos el sentir de millones de ciudadanos preocupados, cuyo criterio se ha manifestado en centenares de asambleas y reuniones realizadas en todo el país. La LOE amenaza a los venezolanos sin distinción, y de manera inminente a estudiantes, docentes, trabajadores de la educación, padres, representantes, y comunidades en las que la escuela y el maestro ejercen el liderazgo que con angustia pedía el insigne educador Luis Beltrán Prieto Figueroa.

Los problemas relacionados con esta ley pueden agruparse en tres bloques que ahogan incluso algunos aspectos positivos puntuales que aparecen en su normativa. El primero es la violación masiva de la Constitución; el segundo la peligrosa discrecionalidad otorgada al Poder Ejecutivo en áreas que deberían estar estrictamente sujetas a la ley y el tercero la quiebra del pluralismo educativo en aras de un modelo único, acrítico y dogmático.

La ley revierte conquistas del movimiento democrático venezolano y latinoamericano, como la descentralización y la autonomía universitaria, y niega derechos sociales de la mayor entidad, que se han ejercido pacíficamente a lo largo del tiempo, todo lo cual tiene rango constitucional. La Autonomía universitaria fue dictada en 1958 por el ilustre presidente Edgar Sanabria y fue una consecuencia directa del derrocamiento de una dictadura militar oscurantista y represiva.

Las raíces lejanas de la autonomía se sitúan en la histórica Reforma Universitaria de Córdoba en 1918. La ley aprobada conspira contra las universidades autónomas al cuestionar su carácter de instituciones del Estado, cuando reserva al gobierno central la formación de los docentes y la decisión sobre carreras que a su juicio tengan importancia estratégica, y cuando le impone a nuestras máximas casas de estudio un sistema electoral, por lo demás falsamente democrático porque enerva a los protagonistas del hecho educativo, tales los integrantes de la comunidad universitaria. Este criterio lo extiende a las unidades educativas en todos sus niveles, cuya supervisión no quedará, como corresponde, a las comunidades educativas sino a los consejos comunales.

Al desconocer el derecho preferente de la familia a decidir el tipo de educación que recibirán sus hijos, la ley infringe el artículo 26,3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que tiene rango constitucional en Venezuela. Empobrece la calidad de la enseñanza el sistema propuesto para ingreso a la carrera docente, el ascenso y la prosecución, que ya no estarán condicionados al mérito profesional sino a criterios ideológicos y a tutelas no académicas emanadas de los consejos comunales.

La ley elimina los centros de estudiantes y con ello le pone fin al principio de la libre asociación. Incluso un derecho de tanta raigambre como el de huelga es eliminado. Su procedencia quedará a discreción de las autoridades. Grave y antidemocrática es la doctrina del “nuevo republicano”, que erradica el pluralismo, la libertad de cátedra, y la relación de los educandos con todas las corrientes del pensamiento, de manera que puedan decidir libremente por sí y sobre sí. La ley asume el socialismo como verdad final. Las demás fuentes del saber serán extirpadas. Para captar el sentido de esta oferta legal, hay que colocarla en el contexto del nuevo modelo de producción recogido en el Plan de Desarrollo Económico y Social(2007-2013) que sus propios autores llaman Primer Plan Socialista. Se establece en él como norte de la educación la nueva ética socialista.

Una curiosa ética que, entre muchos otros impactos negativos, se las ingenia, por ejemplo, para asociar laicidad con discriminación contra las escuelas privadas y religiosas, que discrecionalmente podrán ser clausuradas. El subsidio a las escuelas privadas deviene, según la ley, mecanismo de coerción, como se aprecia en el caso de Fe y Alegría, institución cuyo beneficio para los sectores de más bajos ingresos es universalmente reconocido.

Con el fin de asumir la ideologización de la educación, se citan palabras de Simón Rodríguez: para tener República necesitamos formar republicanos. Y por lo tanto: para tener socialismo debemos formar socialistas. Olvidan que el republicano del maestro del Libertador era hijo del siglo de las luces, de la democracia, el pluralismo ideológico y el libre juego de ideas. ¡Toda educación es ideologizada!, suelen recordarnos. Pero hay ideologías e ideologías. Hay pluralismo y hay verdad única.

Les solicitamos respetuosamente, distinguidos compatriotas, que reflexionen desprejuiciadamente sobre las críticas que se han levantado desde la disidencia y desde el propio universo oficialista. Por sobre cualquier diferencia política o teórica, ustedes y nosotros estamos obligados a dialogar sobre materias de tanta trascendencia como la educativa. Venezuela nos lo demanda


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lunes, 4 de mayo de 2009

Editorial El Nacional 04/05/2009

Contra mujeres y ancianos.

Potecitos de gas.


Que no quepa duda: la represión policial y militar orquestada por el alcalde de Libertador, Jorge Rodríguez, por la nueva autoridad capitalina Jacqueline Faría y el presidente Chávez, es el primer ensayo para nuevas y más duras ofensivas contra los manifestantes de oposición que salgan a la calle a exigir una democracia verdadera. Y como todo tiene su contraparte, debemos decir, igualmente, que desde la oposición civil también se le responderá al Gobierno en paz y sin miedo, dentro de la ley pero sin bajar la cabeza.

Lo que viene es una larga lucha de corajes y de dignidades.

Como todo bicho malo es miedoso, vale decir el Presidente, la alternativa democrática sabe que esta represión policial no implica una posición de fuerza. Si el Gobierno despliega toda su tropa policial y militar no es precisamente porque se siente fuerte, o quiere afincar su presencia en el resto de Caracas.

Al contrario, lo que dejó muy claro el Gobierno es que le tiene terror a que la oposición pueda transitar, manifestar o hacer política en esa parte de Caracas que el oficialismo considera su territorio y que, según los últimos resultados electorales, no lo es tanto y aparece muy dividido entre opositores y abstencionistas. De allí el miedo a que el río de los adversarios al PSUV se interne entre los barrios de la Caracas del oeste y derrumbe el mito de una zona exclusivamente "socialista".

De forma que la batalla del Primero de Mayo estaba planteada de antemano pero no para los sectores de la alternativa democrática, que jamás ni nunca han impedido una manifestación oficialista en Petare, Chacao, Baruta o El Hatillo, porque creen en la libertad de expresarse y salir a la calle a promover sus preferencias políticas de todos los venezolanos.

Por ello se pensó, con lógica natural, que se podía marchar como siempre se había hecho en el pasado: con rutas diferentes, con banderas y consignas respetadas por todos y sin entrar en conflictos, porque el Primero de Mayo es, precisamente, la conmemoración de una tragedia que tiene carácter mundial.

Sólo a unos desquiciados, como las autoridades de Libertador (Rodríguez y Faría), se les ocurre reproducir esa tragedia en Caracas, asfixiando con gases mostaza y chorros de agua a unos pacíficos ancianos, a unas mujeres valientes y a unos líderes políticos con mucho coraje, que se mantuvieron en su sitio a pesar de que le lanzaban todo tipo de sustancias químicas.

Desde luego que la batalla la perdió totalmente el Gobierno, y que la imagen de unas viejecitas pequeñas pero valientes y decididas, y de unas mujeres con empuje y coraje siendo aplastadas por unos policías y guardias nacionales disfrazados de extraterrestres, con cascos, chalecos antibalas, lanzagranadas y caretas antigases, le dio la vuelta no sólo a Venezuela sino al mundo. Y es que así se combate admirablemente al militarismo bravucón y represivo: con la gente saliendo a la calle para obligarlos a salir del closet y demostrar lo que son: vulgares represores.

Tomado de Noticiero Digital



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