sábado, 27 de marzo de 2010

Déjenlos que se maten solos (*)...


La disidencia en el chavismo ha venido tomando caminos escandalosos (para ellos) últimamente. Los sonados casos de Henri Falcón (gobernador), Wilmer Azuaje (diputado) y Franco Gerratana (quien no ha tenido mucha publicidad tal vez por ser sólo un alcalde de un municipio de San Juan de los Morros) son el preclaro ejemplo de gente que se cansó de vivir de una “revolución” que, según ellos, se desvirtuó de los primigenios y fundamentales ideales de justicia social y derivó en un clientelismo arrollador, en la ausencia de diálogo y participación, en una centralización avasallante, todo esto representado en un presidente que no solo controla todos los poderes públicos sino que pretende controlar el aparato productivo y toda la economía del país, permitiendo en Venezuela el nacimiento y la evolución de una nueva casta de ricos, de la nueva oligarquía, de los (así llamados) boliburgueses, y fuera de ella los bolimantenidos albenses y todo aquél foráneo que se le acerque con la mano extendida fingiendo participar de los mismos ideales socialistas-comunistas-marxistas y todo lo que termine en “istas”.

Ya la Asamblea aprobó eliminarle la inmunidad parlamentaria a Azuaje para que sea juzgado por los tribunales ordinarios. Presuntos testimonios de haber agredido física y verbalmente a una funcionaria (antigua PTJ, luego CICPC, ahora no se que nombre tiene) me hacen acordar de los “testimonios” de una mujer policía que declaró haber sido violada, luego declaró que no y finalmente dijo que sí había sido violada por el universitario opositor Nixon Moreno, quien, ante el acoso y la persecución tuvo que refugiarse en la Nunciatura Apostólica. Y de esa misma manera te lo pueden hacer a ti Azuaje… porque así le paga el diablo a quien bien le sirve. Quizá te estén cobrando las denuncias que hiciste contra la familia aquella en tu natal estado Barinas y ahora se estén aprovechando de esa pequeña coyuntura política para descargarla contra ti como han hecho con Falcón, llamándolo a grandes voces y en todas partes “traidor”, “vendido a la oligarquía”, etc, etc, etc.

Mi gran queja es que tardaron mucho… once años libando las mieles de una cosidetta revolución del siglo XXI para que ahora, cuando las encuestas bajan… y bajan, y bajan, cuando el pueblo empieza a descubrir quién tiene la verdadera responsabilidad de lo que estamos pasando y de cómo estamos viviendo, ahora sí, con una presunta frente en alto, ustedes se deslinden de un aparato y de un partido que ustedes mismos ayudaron a crear y mantener.

Para mí, ustedes no son noticia relevante. Eso es un problema de ustedes con ustedes mismos. Que les apliquen ahora a ustedes lo que desde hace once años hasta ahora ustedes le han venido aplicando a gente verdaderamente digna, vertical, honesta y sobre todo FIRMES en sus ideales y compromiso democrático es simplemente para que se den cuenta que ustedes no tienen una verdadera importancia política, son totalmente prescindibles, como aquella analogía presidencial refiriéndose a los militares: “son (simplemente) condones usados”… y lo mismo que les sucede a ustedes le sucederá a todo aquél chavista que, en un arrebato de claridad intelectual, en un arranque de sinceridad política empiece a pensar por sí mismo y se de cuenta que mas importante que la “cosidetta revolución” es Venezuela y los venezolanos.

Lo que sí lamentaría es que tuvieran que compartir la celda con Oswaldo Álvarez Paz… el exgobernador del Zulia no se merece semejante baja ralea como compañía.

(*) en ningún momento apoyo un magnicidio, un gobernadoricidio, ni un alcaldicidio ni un diputadicidio. El título del presente artículo es simplemente la expresión venezolana para significar “que entre ellos mismos arreglen sus problemas”. Aclaratoria que hago por si acaso un chavista bruto y jalabolas quiera ganar puntos con el jefecito y me denuncie ante la fiscalía por conspirador, vilipendio, oligarca, ser miembro de la CIA, o uno de esos “crímenes” que tanto se han puesto de moda hoy por hoy.


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