sábado, 26 de septiembre de 2009

Luis Raúl Sandoval "Bodas de oro sacerdotales"



Cuanto brilla el oro espiritual...! Que alegría saber que esos 50 años de oro, como tesoros de fe están acumulados en el cielo, donde la polilla no lo carcome ni el óxido lo corroe ni su valor se deprecia. Largo andar por la Costa Oriental del Lago sembrando esperanza y cosechando fe, como el obrero de la mies que al final de la jornada le dice al Dueño de la mies: "he sido solo un siervo tuyo y he hecho solo lo que tenía que hacer", pastoreando gentilmente la grey para llevarla a abrevar de la fuente de la Salvación, fuente que con el ímpetu del crucificado, con la fuerza de Su Palabra salta de los corazones hasta la eternidad.

Que alegría Luis Raúl ver como (y esto lo entendemos mejor los sacerdotes) te has gastado y desgastado por servir al Señor. Consolando al afligido, dando de comer al hambriento y de beber al sediento, prodigando la misericordia de Dios en el sacramento de la Reconciliación, siendo manso y humilde, celebrando la Santa Eucaristía con devoción y unción, solo has allanado el camino hacia ese Reino de Gloria y Bendición que Dios le ha prometido no solo a los que escuchan su Palabra sino también a los que la ponen en práctica.

Pusiste la mano en el arado y no miraste atrás, porque la vida del cristiano, y especialmente la del consagrado es fijar la mirada en las manos providentes del Dios de Salvación. Como están los ojos de los esclavos, fijos en las manos de su señor, así están tus ojos en el Señor, esperando Su misericordia.

En medio de una época en la que hasta los mismos sacerdotes desprecian el don divino de la consagración al Señor, y abjuran, y abandonan, y se dejan absorber de tal manera por el mundo que vivir entre excesos y pecados les parece lo mas natural del mundo y con un descarado desparpajo hasta se atreven a justificar sus tropelías y traiciones, tus 50 años de sacerdocio brillan como la lámpara sobre la mesa, iluminando toda la casa frente a aquellos que prefirieron esconder, tapar, apagar la luz de Cristo. Son la virtud de los 7 dones del Espíritu Santo que vencen con el signo de la Cruz a los 7 pecados capitales hasta reducirlos al estrado de los pies del Creador.

¿Que todo en los 50 años fueran luz?, no lo creo; perfecto sólo es Dios y se que tú eres consciente de eso. En nuestro caminar hacia la Resurrercción para la Vida también tenemos caídas, como Cristo cayó bajo el peso de la Cruz camino al Gólgota, y sin embargo el Todopoderoso te ha mirado con amor y te ha regalado el Parkinson para que completes en tu cuerpo lo que falta a la Pasión de Cristo. Hay una frase bíblica que estos muchachitos nuevos del seminario repiten porque les parece una frase bonita pero no creo que entiendan (aún) lo que están diciendo: "Dios nos prueba como oro en el crisol", que en realidad suena muy bien, pero olvidan que el crisol es el lugar donde se funde el oro, que hay que pegarle candela...y bastante!, que el oro tiene que fundirse, derretirse para retirar la impureza y convertirlo en "puro", y si Dios te está pegando candela, es solo porque piensa que eres de oro, metal precioso y que aún puede serlo mas.

El haber sido custodio de la reliquia de Nuestra Señora del Rosario durante tanto tiempo ha labrado en tu corazón aquella perentoria invitación mariana: "Haced lo que Él os diga" y por convertirte en siervo, ahora eres amigo, porque "ya no os llamo siervos, sino amigos si hacéis lo que yo os digo".

Una vez te oí decir, con tu connatural modestia que no te considerabas un ejemplo para nadie. Me importa un pito! Gracias Luis Raúl por ser un ejemplo en mi vida sacerdotal, gracias por guardarme un puesto en tus oraciones.

"Esta es la bendición del hombre que teme al Señor: Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida"