viernes, 12 de febrero de 2010

Dos editoriales y una realidad. "El Nacional e Informe"


EL NACIONAL
Población multada

Como reacción a sus propias fallas, el Gobierno ha llegado a una solución muy simple: castigar a la población. Nos referimos a la crisis eléctrica, que no sabe como resolver, y las multas que impondrá a quienes no disminuyan su consumo de electricidad. Mucho antes de que se viera obligado a reconocer que se trata de un problema grave, y no de pequeñas fallas, la manera oficial de castigar a la gente eran los cortes imprevistos, particularmente en las poblaciones pequeñas y de pocos recursos.

Pero, debido a la magnitud del asunto y de sus consecuencias, un buen día decidió racionalizar los apagones y recurrir al racionamiento. Este trajo tantos problemas y protestas en Caracas que el mismo día hubo que suspenderlo. Pero se castigó al resto del país, manteniéndolo donde la represiva Guardia Nacional Bolivariana puede ser más efectiva contra la protesta popular.

Sin embargo, los técnicos y planificadores oficiales no sabían qué hacer con la Gran Caracas, al punto de que pidieron ayuda a un siniestro comandante cubano y a un ministro argentino corrupto.

Una vez sacrificado el anterior ministro del ramo, alguien tuvo la luminosa idea de adoptar una solución neoliberal de mercado: subir el precio a quienes mantengan su antiguo consumo, duplicárselo o triplicárselo a quienes consuman más (por ejemplo, fábricas que trabajan horas extras), y reducírselo a quien opte por permanecer en la oscuridad y apagar sus aparatos o sus maquinarias. Esto es un monstruoso sistema de multas para quien no modifique su consumo de energía, sin tomar en cuenta las exigencias específicas de comercios, fábricas y hogares.

De esta manera, el Gobierno se ha metido a vigilar qué pasa en cada habitación de nuestros hogares y en cada taller u oficina donde trabajamos. Se castiga a la población por el delito de haber votado por un gobierno que, desde sus inicios, se olvidó de las inversiones y el mantenimiento en los servicios públicos, en este caso uno tan vital como la energía que mueve a las industrias, los hospitales y las casas de familia. "Si yo me equivoco, usted es multado y debe pagar por ello" parece ser el lema de los rojos rojitos que diseñaron este esquema absurdo y complicado que seguramente no sabrán manejar por brutos e ineficientes.

Queda el consuelo de que, por ahora, durará dos meses, a la espera de que vuelvan las lluvias. Esto le confiere al Gobierno la ventaja extra (además de la recaudación adicional) de que la gran mayoría de la población elevará sus oraciones a San Isidro para que llueva mucho y pronto.

Mientras tanto, habrá que seguir los consejos sobre como disminuir el consumo de energía para que no seamos castigados, como evitar la comida caliente, usar la totuma para bañarse y otros taradamente creativos. Nosotros nos permitimos agregar uno: apague el televisor durante las largas horas del programa Aló, Presidente y evite las cadenas. Con eso nos ahorraríamos bastante.


DIARIO INFORME
Un gobierno sin luz

La muestra más irrefutable de la ineptitud de este Gobierno y quien lo dirige, está en la aberrante situación en la cual han colocado a todos los venezolanos al decretarse la emergencia en el sector eléctrico. Resulta que desde este momento, quienes pagaremos las consecuencias de la desastrosa política de generación, distribución y mantenimiento de la industria de electricidad, seremos los consumidores.

Los genios de la presente administración, después de haber evaluado el escenario sobre el cual se mueve la crisis, lejos de admitir que la culpa la tienen ellos como principales asesores de la Presidencia de la República, han parido otra idea, peor que la anterior, que no es otra que responsabilizar, y de paso castigar a toda la población, por algo que un régimen, ineficaz, corrupto y dilapidador, no controló desde un comienzo y nunca quiso escuchar las advertencias de los que conocen a fondo el asunto.

Si bien es cierto que las condiciones climatológicas por la cuales atraviesa el país, con una sequía que se prolonga más de lo habitual, mantiene los embalses y represas con bajo nivel hídrico, no es menos cierto que no eso no constituye una situación que se presentó de la noche a la mañana.

El Gobierno nunca quiso tomar en cuenta las recomendaciones de los expertos y hasta su cabecilla insinuó que tales advertencias constituían un plan desestabilizador orquestado por la oligarquía nacional en combinación son el imperio. Y las consecuencias de tal actitud la estamos viviendo en este momento y con el agravante que ahora todos los venezolanos somos los culpables y debemos pagar por ello.

Todo lo anterior confirma en grado superlativo lo que se viene afirmando de este régimen, es decir, que no tiene brújula y actúa sin dirección, mientras busca culpables de sus yerros entre los venezolanos que nada o muy poco tienen que ver con la situación de un país se cae a pedazos producto de la manera caprichosa como actúa el Presidente que expropia a su libre albedrío causando más daño y aportando pocas soluciones a los problemas que agobian al país.

Además, el Gobierno da señales querer todo menos el bienestar de la mayoría de los venezolanos. Confiscar bienes; apropiarse de las industrias, medios de comunicación y todo lo que considere de utilidad pública y no solucionar los verdaderos problemas que nos afectan a todos, especialmente la inseguridad, son indicios que la única luz que sigue el barco llamado Venezuela y que anda al garete a merced de la tempestad, es convertirnos a la fuerza en una nación empobrecida para beneficiar a otros países, especialmente a Cuba y a su vitalicio dictador.

Los venezolanos no somos los culpables del desastre eléctrico que nos incomoda. Con todo y la sequía que pueda afectar los embalses y represas del país, la verdadera razón del racionamiento que ahora nos quieren imponer con castigo a la parte que más duele, es decir, al menguado bolsillo de todos, es la incapacidad del régimen para atender las verdaderas necesidades del pueblo y es por ello que ante este nuevo atropello que se quiere consumar en detrimento de la ya deteriorada calidad de vida de todos los que vivimos en Venezuela, todos a una sola voz debemos dejar sentir nuestra protesta y si la misma debe ir acompañada con violencia, que así sea porque es el régimen el que apela a ella sin importarle los derechos humanos de nadie.

El Gobierno puede ser que no tanga luz, pero a los venezolanos nos sobra lucidez para saber quienes son los verdaderos culpables del deterioro de la vida nacional y especialmente de la docilidad y la entrega sumisa de las instituciones que en otra época servían para velar por los derechos de los ciudadanos y que hoy no son más que coro de bufones que no hacen reír al amo pero si celebran su malos chistes, como este nuevo recién inventado de ponernos a pagar por la crisis del sector eléctrico cuando todos sabemos quién es el verdadero culpable.

Esta debe ser la prueba suprema; la situación ya no se puede estirar más. O el régimen afloja, o la liga se revienta y después no valdrán lamentos.



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