sábado, 27 de febrero de 2010

Elí Bravo: "SER VARÓN"

Al leer el título del artículo de Eli Bravo inmediatamente pensé en el incordio mutuo que se regalaron en México Uribe (Tin-Tan) y chavez (Cantinflas) para alegría de nuestras focas venezolanas de bando y bando.

Si usted, amable lector, está pensando encontrar comentarios mordaces del diálogo en lunfardo inter-presidencial o una reflexión acerca del comportamiento gavillero de quienes nos gobiernan, ciertamente este no es su material...pero no por eso deja de ser muy útil conocer el pensamiento del autor, que le da un giro al espectro político para aterrizar en el sociológico "deber ser" de la idiosincracia latinoamericana y en especial la venezolana.



Según el diccionario ser varón significa ser masculino, viril, gozar de autoridad y tener buen juicio. En latín nos remite al fuerte y esforzado, así que más allá de sus bolas, varón es el que ejerce su hombría acorde a las normas y el tiempo en que vive. Luego del altercado en Cancún, donde Uribe le exigió a Chávez que fuese un varón, vale la pena dejar a un lado la anécdota para excavar más a fondo.

¿Qué significa ser varón hoy en día?

Así como en el siglo XX la mujer tuvo que librar una lucha cultural para redefinir su identidad y rol social, en el XXI nos toca a los hombres hacer lo mismo y luchar hacia adentro: asumirnos como varones nos obliga entender el mundo en que vivimos y las nuevas relaciones que podemos establecer. Y no me refiero solamente a llorar sin sentir pena.

Ser varón hoy en día significa deslastrarse de los prejuicios de la masculinidad para aprender los valores de la humanidad. Cooperación en lugar de dominación, comunicación en lugar de imposición, una mejor conexión con los sentimientos en lugar de reprimirlos. ¿Suena blandengue? Quizás una de las primeras barreras que toca tumbar es la que separa al hombre de su verdadera fuerza, porque este no es asunto de testosterona, músculo o carácter férreo: la fuerza de la hombría está en comprender y manejar sus instintos para favorecer una vida más armónica consigo mismo y su entorno.

Varones así hay a granel: se involucran en la educación de sus hijos con muestras de amor que no vieron en sus padres, miran a los ojos de sus esposas como iguales, compiten en el trabajo buscando la realización y no la ruina de otros, son capaces de sentir y expresar esos sentimientos. Y quizás, sobre todo, pensando en las palabras de Uribe y las de Tiger Woods esta semana, asumen responsabilidad por sus acciones. Una responsabilidad que tienen ante hombres, mujeres y todo ser vivo.

Porque un varón no tiene licencia para hacer lo que le venga en gana, simplemente por ser un hombre.

Mi idea de lo que significa ser varón ha cambiado mucho desde aquellos años cuando hacía fila en el colegio Santo Tomás de Villanueva. Ha resultado ser más exigente, fascinante y complejo. De algo si estoy seguro: un varón es un ser humano en constante cambio y evolución.


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