jueves, 12 de marzo de 2009

Editorial El Nacional 12/03/2009

Tragedia venezolana.

Hugo: el oportunista.

Poco a poco se va conociendo la verdadera naturaleza ética del régimen militar y supuestamente bolivariano que nos gobierna, en el cual prevalecen dos variables imbatibles: el oportunismo y la traición. De todos los grandes amigos (esforzados dirigentes en su ascenso político) de que hacía gala el Presidente de la República, queda tal vez uno, el más sumiso y obediente, pero que espera su oportunidad para morder.

Del resto, todos han sido expulsados de Miraflores, centro único del poder, simplemente por haber discrepado de los absurdos planteamientos que el jefe de la revolución lanza a cada momento para complacer su egocentrismo y prepotencia. Incluso, sus ministros y colaboradores en los otros poderes institucionales son abusivamente insultados, no sólo en el Consejo de Ministros, sino públicamente en el programa de televisión que se trasmite todos los domingos.

Los mismos dirigentes chavistas se encargan entusiastamente de filtrar a los medios de comunicación sobre la lista de ministros insultados en la intimidad de Miraflores, y revelan con lujo de detalles los groseros atropellos verbales que reciben los civiles y algunos militares retirados integrantes del Gabinete gubernamental. El canciller Nicolás Maduro es una de las sopitas de Chávez, y en verdad le da con todo.

Pero como se cansó de eso, ahora se dedica a arremeter contra los sindicalistas y los obreros, los empresarios y comerciantes, los dirigentes de los gremios de la salud y la educación, y los pequeños, medianos y grandes agricultores que tendieron su mano para que los cambios necesarios se hicieran en un ambiente de concordia. Hoy ese puente de colaboración con los sectores productivos ya no es posible porque nadie puede aceptar insultos y provocaciones día tras día.

Desde luego, las respuestas han sido dignas dentro del esquema de atropellos judiciales y militares que se organizan desde Miraflores con la única intención de quebrar la voluntad crítica de los productores y trabajadores venezolanos. Ya conocemos este tipo de provocaciones, y sabemos que preceden a un nuevo zarpazo del Gobierno a las libertades económicas y sindicales.

De manera que debemos estar preparados para responder a este nueva ofensiva.

Ayer, por ejemplo, Luis Miquilena, el ex ministro de Relaciones Interiores, le dijo a los reporteros que él fue "dueño del hato El Caroní, y que en esta propiedad sesionó el primer gabinete del gobierno de Hugo Chávez y su hija contrajo matrimonio allí".

Agregó que la adquirió en el año 1958, en una licitación pública hecha por el gobierno y el Banco Agrícola y Pecuario.

Entre otros detalles, Miquilena reveló: "Se trataba de un peladero de chivo y mi hermano, que era agrónomo, y yo nos dedicamos a fomentar aquello y lo hicimos con un grandísimo esfuerzo, pero llegamos hasta donde pudimos". Luego la vendió a Tobías Carrero quien "la convierte en un verdadero modelo con un desarrollo agrícola de punta, que es orgullo del estado Barinas". Ese es el meollo del problema.

Tomado de Noticiero Digital


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