domingo, 18 de abril de 2010

Marta Colomina. Con o sin show: Chávez ya es minoría 18/04/2010

Chávez sabe que sus bravatas son mera ficción, de ahí su afán por silenciar a los medios

Desde que vimos al enjuiciable ministro de Educación juramentando a las 74 víctimas menores de edad y pioneras de la aberración denominada "I Comando de Guerrilla Comunicacional", miles de padres mostraron su espanto y repudio a tan clara violación de la Lopna y al reiterado irrespeto a la Constitución, hoy más Bicha que nunca. Hasta el cantante español Alejandro Sanz expresó su protesta a tamaña barbaridad: "Señores del Gobierno de Venezuela, utilizar a los niños políticamente es la cobardía y la ruindad más grande que he visto en toda mi vida".

Pero faltaban más ruindades y cobardías aún, porque en la misma línea violatoria de la Carta Magna, Chávez se burló del rechazo popular a la reforma constitucional de D07 y el martes 13 exhibió en la Av. Bolívar el más grotesco show montado en su vida. Sin gente fuera de los planos medios de VTV, en pleno manoseo de la espada de Bolívar, Chávez presentó a unos supuestos 35 mil milicianos, a quienes, rifle en mano, hizo jurar que estarían dispuestos a morir por él y por "La Revolución". Infinidad de manifestaciones críticas dentro y fuera de Venezuela se han producido en contra de "Las guerrillas comunicacionales" y de la "Milicia Nacional", por considerarlas prácticas fascistas y comunistas. De las primeras critican la violación de la Lopna y la conversión de niños y jóvenes en instrumentos ideológicos del poder en desmedro de la calidad y pluralidad educativa a la que tienen derecho, y de la segunda, por la similitud con los desfiles de la juventud hitleriana, tomada como carne de cañón en los estertores del nacional socialismo alemán, tal como registró magistralmente el film La Caída. Centenares de críticas también a la mofa y destrucción que Chávez hace y seguramente hará mañana 19 de Abril, de lo poco que queda de la FAN.

El propósito de estas bufonadas en las que se malgasta dinero público necesario para satisfacer demandas sociales es intensificar el miedo producido por las acciones de los poderes Legislativo y Judicial, que están acabando con la economía privada, con los sindicatos y pretenden acallar a la disidencia y a las instituciones autónomas, cumpliendo así las feroces e impúdicas órdenes de Miraflores. Hace pocos días un desencajado Chávez gritaba que "si no fuera por las mentiras de los medios golpistas yo tendría 80% de popularidad", a sabiendas de que hoy cuenta con menos de la mitad. Los encuestadores que escudriñan los estratos más pobres de la población -engañados con promesas de trabajo, educación, vivienda y seguridad mientras que lo único obtenido es la franela roja, el viaje en autobús para asistir a las concentraciones oficiales, pan con mortadela y un pago mísero por viaje- han comprobado que el apoyo a Chávez también allí es minoritario. Y es que, con el paso de los años, muchos pobres han asistido al entierro de familiares víctimas del hampa, mientras contemplan indignados que Chávez sigue con la ilegal "regaladera". Esta semana entregó $ 50 millones más al corrupto de Nicaragua y donó a Guatemala 60 viviendas y $ 16 millones. Con esas costosas dádivas que superan los $ 80 mil millones en once años, tendrían vivienda los dos millones de familias que claman por ella.

En las "milicias" y "guerrillas comunicacionales" no es oro todo lo que reluce. Los pobres escolares no podrán lograr los éxitos de Goebbels porque no tendrán tiempo (la revolución está como el Titanic, a punto de chocar con el iceberg) y porque las carencias que encuentran en la calle y en sus propias míseras viviendas, chocan contra las cifras idílicas de la propaganda chavista. Los chamos hoy son más avispados de lo que los obsoletos "planificadores" de la revolución se imaginan. Y en cuanto a las "milicias", tómense la molestia de contar las cabecitas de la Bolívar (de hecho, fusiles solo repartieron trescientos) y comprobarán que los supuestos 35 mil milicianos salen de la misma fuente del inventado crecimiento agrícola o de la mentira de los 3 millones de barriles diarios de Pdvsa.

Chávez sabe que sus bravatas son mera ficción, de ahí su afán por silenciar a los medios independientes que desmontan sus mentiras. Antes y después de la improvisada performance del martes 13, ya periodistas y medios sabíamos que el escenario fue montado con estudiantes amenazados de perder su cupo o su beca (en la Unefa, la Bolivariana o liceos), con empleados públicos advertidos de que pasarían lista obligada y hasta con desempleados que, por necesidad, aceptaron un pago miserable. Esa es la "milicia del pan con mortadela" como la describiera Alexander Cambero esta semana. Ese es el ideal en materia de civilización que nos ofrece Chávez, igual que Fidel hiciera en Cuba.


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