
Ha sido tal el impacto provocado en el seno del Gobierno por el rechazo unánime de la prensa nacional e internacional, que han tenido que sacar del basurero de la historia las viejas artimañas propagandísticas del nazismo, para convertir una inmensa verdad en una protectora y mezquina mentira.

Esto nos recuerda la misma división arbitraria que existe en los barrios violentos de Caracas, donde los malandros armados acosan a los habitantes honestos de la zona. Y si alguien decente se le ocurre reclamarles alguna impertinencia, entonces salen en grupo a caerle a golpes y patadas.
Así actuaron los matones chavistas contra los periodistas de la Cadena Capriles y, como siempre, atacaron cobardemente en grupo, como los malandros de barrio. No se crea que esto es algo espontáneo, porque siempre han actuado en cayapa contra varios periódicos, radioemisoras, televisoras y manifestaciones estudiantiles y de la sociedad civil.
Se trata pues de una directriz chavista de respuesta violenta frente a cualquier protesta, grande, mediana o pequeña de la sociedad democrática. En la Alemania nazi esas formaciones paramilitares reprimieron a la oposición hasta aniquilarla, y en la Cuba de hoy existen las brigadas de respuesta rápida, que golpean a los disidentes que se atreven a manifestar en las calles.

De manera que cuando el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Prensa "alerta a la opinión pública sobre la evidente intención de medios y grupos oficialistas de deformar la realidad de los hechos ocurridos el jueves 13, cuando 12 periodistas de los diarios Últimas Noticias, El Mundo y Líder resultaron heridos a manos de exaltados que no ocultaron su identificación con el llamado proceso revolucionario", nos está abriendo los ojos sobre el viejo monstruo totalitario que ha renacido entre nosotros.

Tomado de Noticiero Digital
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