miércoles, 28 de octubre de 2009

El NACIONAL editorial 28/10/2009 "Mentiras y sequías"

De las pocas verdades que pueden decirse hoy de la propaganda oficialista, perfeccionada por los cubanos, es que uno de sus soportes más importante es la exageración. Valga decir que de una gota de agua se hace un mar o se inventa un lago. Decimos esto porque ahora resulta que sufrimos una crisis en el abastecimiento de la demanda eléctrica por culpa de fenómenos naturales como El Niño o porque los oligarcas malgastan la electricidad destinada a los pobres.

Las dos explicaciones van dirigidas a convencer a la población de la inocencia plena del Gobierno en lo que está sucediendo y que, como todos sabemos y padecemos, no es sino una más de las tantas deficiencias administrativas y gerenciales que, luego de diez años en el poder, el Presidente de la República no ha logrado resolver. La crisis en la generación y abastecimiento de electricidad en Venezuela no sólo estaba anunciada sino estudiada y resuelta en informes y proyectos.

De manera que desde Miraflores se miente con insistencia y mala fe sobre las causas de la crisis en el suministro eléctrico. Es tanta la mentira que en cualquier universidad que sea pública, privada o bolivariana oficialista, existen expertos que pueden explicar con decencia y honestidad la causa de los apagones, los graves perjuicios que estas ausencias de electricidad causan a las empresas del Estado, a las grandes fábricas ensambladoras y manufactureras, al comercio mayor y al detal, al transporte colectivo y a la infraestructura hospitalaria y clínica.

En suma, lo que llama la atención es el desparpajo con que el jefe del Estado difunde hipótesis y teorías sobre la crisis en el suministro de electricidad con la inequívoca intención de librarse de culpas y de atribuirle a los demás el origen de sus propias equivocaciones y engaños. Un poquito de sinceridad y modestia le haría bien al Presidente si quiere enfrentar el asunto con seriedad y buenas intenciones.

Pero él prefiere el chiste fácil contra sus críticos, la acusación falsa lanzada a un sector de la población que le hace oposición civil y pacífica, y no armada y agavillada como sus grupos parapoliciales que atacan salvajemente a los medios de comunicación y a los periodistas.

Lo lógico sería que si se trata de un problema nacional que afecta a todos los sectores de la población, lo enfrentemos unidos con la voluntad comunitaria y las iniciativas que aporten la mayoría de los afectados. Pero, desde el Gobierno, se prefiere dividir a los venezolanos entre quienes gastan electricidad en cuestiones que no son básicas para la vida diaria (lo cual es falso) pero que, por supuesto son oligarcas culpables de antemano, y aquellos otros que gracias a las palabras del Presidente son víctimas del derroche de esos malvados.

Lo verdadero, lo valiente y lo auténticamente venezolano sería dividir esta crisis de suministro de energía eléctrica entre quienes alertaron a tiempo sobre lo que iba a ocurrir y aquellos, sordos y mudos, que nada hicieron.

Tomado de Noticiero Digital




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