jueves, 29 de octubre de 2009

El NACIONAL editorial 29/10/2009 "Aguas y engaños"


Después de predicar durante diez años sobre el gran desarrollo del eje Orinoco-Apure, de inventar represas que dejarían como enanas enclenques a la de Guárico, de prometer más y mayores construcciones bolivarianas destinadas a garantizar agua para las siembras y servicio permanente para las poblaciones aledañas, el Gobierno ha aceptado su derrota.

Ha lanzado la Misión Totuma, con la finalidad de racionar el servicio de agua potable, como si Venezuela estuviera en guerra o acabara de salir de ella. Ni lo uno ni lo otro: tenemos ríos con caudales abundantes y generosos, no sólo para complacer las necesidades de la población más depauperada, sino de las urbanizaciones, hospitales y clínicas, escuelas y liceos, fábricas y comercios.

De esto no existe ninguna duda. De lo que sí tiene miedo la sociedad es de la habilidad y eficiencia de los burócratas del Gobierno para proyectar, construir y poner a funcionar los mecanismos más adecuados para surtir a la población del famoso "preciado líquido", que hoy gracias a la flojera de los bolivarianos se ha convertido en un preciado e inexistente líquido.

La cuarta república debe estar riéndose a mandíbula batiente de los errores que ha cometido, en esta década, la revolución de la sed y de la totuma, porque sabían que traer el agua a la capital obligaba a programar grandes inversiones y a continuar la construcción del proyecto Tuy IV, anunciado por Chávez para "darle un servicio de agua potable digno a toda la población de la Gran Caracas".

Nada de eso se ha cumplido hasta ahora, pero, como bien lo ordena y practica el manual de la propaganda cubana, hay que culpar a alguien de aquello que ocurre y perjudica a la gente. Es allí cuando nace la Misión Totuma, que en nada se practica en el Círculo Militar de Caracas, ni en sus piscinas o en sus lagos, o en sus jardines o campos del golf.

Tampoco se practica la totuma cuando la familia presidencial va a la isla de La Orchila, o al balneario de Turiamo, que como base militar es una desastre debido a que su salida al mar es tan estrecha que basta hundir apenas un barco en el canal de salida para que la flota quede atrapada en la bahía, como lo sabe muy bien cualquier marino venezolano.

Por si fuera poco, la Misión Totuma coincide con la inauguración bolivariana de algunas obras urbanas que, por su paisajismo vegetal, requieren el uso permanente del riego. ¿Los vamos a culpar por algo que hicieron en función de mejorar la vida de la ciudad o más bien dejamos morir esos intentos de recuperar la capital? Lo que más risa da a los venezolanos es que se trata de amenazar a los dueños de centros comerciales como consumidores de agua y energía, y a convertirlos groseramente en enemigos de la población popular que, por el contrario, encuentra en ellos la seguridad que los gobiernos bolivarianos no le dan en las calles.

Allí van a pasear, a divertirse y conversar, como era antes en las plazas. Allí no temen un asalto, como ocurre en la cuadra aledañas a Miraflores.

Tomado de Noticiero Digital