martes, 22 de diciembre de 2009

El NACIONAL editorial 22/12/2009 "Pimentones rojos rojitos, Depósitos públicos"

En la reciente crisis de intervención y cierre de varios bancos, los depósitos oficiales han jugado un papel protagónico. La inmensa masa de dinero que manejan los entes y empresas del Estado constituye un arma poderosa que, si es utilizada irresponsable o fraudulentamente, causa mucho daño al sistema bancario y a la economía nacional.

Pero esta masa de dinero también genera jugosos negocios a los militares y a sus compinches civiles. Conseguir los depósitos oficiales aumenta la capacidad de maniobra de los bancos. Esto lo saben quienes colocan en ellos los dineros del Estado y, si no son meticulosamente honrados (como es el caso de los rojos rojitos), caen en la tentación de sacarle el jugo a ese poder. Es lo que hacen hoy los mandamases políticos del entorno de Miraflores, igualito que en los tiempos de Carlos Andrés Pérez.

Los bancos pequeños, nuevos y de poca penetración en el mercado (como los que fueron intervenidos) son los que más se benefician de estas colocaciones oficiales porque disponen de pocos depósitos del público. Esta situación crea complicidades entre los aprendices de banqueros poco escrupulosos y altos personeros del gobierno bolivariano. Esto es más peligroso cuando se autorizan nuevos bancos dirigidos por amiguitos del chavismo, con la confianza de que podrán disponer a su antojo de los depósitos oficiales.

Recordemos que dentro de las funciones de la Superintendencia de Bancos se encuentra la de evitar y denunciar estas asociaciones mafiosas. Haber llegado a la situación que hoy vivimos demuestra que Sudeban falló en sus funciones. Si se visita la página web de esa superintendencia se puede apreciar el rango de los depósitos oficiales entre los diferentes bancos.

De acuerdo con el Balance General de Publicación correspondiente a septiembre de 2009, por ejemplo, en uno de los bancos más tradicionales y conservadores, los depósitos oficiales corresponden a menos de 5% de sus disponibilidades. En contraste, en dos de los bancos intervenidos los depósitos oficiales significan casi 100% de las disponibilidades. Ahí están los guisos.

En los casos de las recientes compras de bancos por otros bancos sobre la base de los depósitos del público, eso significa que si la mayoría de esos fondos son captaciones de depósitos oficiales alguien está adquiriéndolos con dinero que es de todos los venezolanos. Y, probablemente, se convertirá en millonario si es amigo del Presidente, o terminará en la cárcel si se pelea con el gran capo.

Los guisos bancarios bolivarianos se montan a la sombra de los burócratas encargados de colocar los fondos públicos, casi todos ellos militares. Se les llama pimentones rojos rojitos. Lo peor es que estos favores no son gratuitos.

En verdad constituyen una manera vergonzosa de beneficiarse del tráfico de los depósitos de los entes públicos. Y ninguno de estos burócratas deshonestos está preso: gozan de la más alta protección.




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