viernes, 17 de septiembre de 2010

La bolsa o la vida ¿La Ley del Desarme servirá para algo?


Existe una “sensación” generalizada de que el gobierno es incapaz de asegurarle a la población su resguardo físico y emocional frente a un hampa desbordada que inclusive pareciera que mata hasta por el mero gusto de matar. El sicariato, triste modelo que conocíamos por la lamentable experiencia de la hermana república de Colombia se ha enraizado en nuestro país y no ha quedado reducido solamente al mero atentado político sino que se ha banalizado a tal punto que un marido celoso, un empleado que perdió la promoción en la empresa, una mujer envidiosa por ejemplo, pueden, por un módico precio, pagarle a quien les va a resolver, a tiros, sus problemas con los demás.

La romántica advertencia al estilo de un Joaquín Murrieta o de un Robin Hood “la bolsa o la vida” pasó a la historia. Ahora los ladrones ni se molestan en proferir palabra alguna…te dan el tiro sin miramientos ni cargos de conciencia y en el suelo te despojan de tus pertenencias dejándote solamente encima el llanto de tu esposa(o) e hijos. La frase del general Benavides que tanto criticaron algunos voceros de la oposición “el destino final de los delincuentes debe ser la cárcel o bajo tierra”, dejémonos de hipocresías, la recibimos con un imperceptible signo de aprobación y seguro alguna vez la hemos pensado nosotros también (el caso de los hermanitos Fadoul, por ejemplo, o cuando por los ya muy frecuentes azares del destino hemos sido nosotros también víctimas de un acto vandálico, de los que salvamos la vida por un pelo).

La Ley del Desarme, que se discute en la Asamblea no va a ser para nada efectiva porque no va, como ha entendido mucha gente de manera equivocada quizá por el mal nombre que eligieron, a desarmar a la población; en primer lugar porque no es en realidad para el desarme sino para la regularización de la tenencia de las armas de fuego, y en segundo lugar porque el cumplimiento de entregar las armas que poseen el status de “ilegalidad” aplicará solamente a uno de los tres grandes grupos de portadores de armas, es decir a los venezolanos honestos que las tienen para la protección de sus familias y propiedades…solamente.

Los otros dos grandes grupos, el primero los hampones y malvivientes nunca les ha preocupado cumplir ley alguna, no veo cómo ahora van a cumplir ésta que está a punto de aprobarse…ellos seguirán con sus armas matando gente honesta, productiva, trabajadora que ahora estará desarmada por una ley que te impide proteger los tuyos y lo tuyo. El otro gran grupo son algunos amparados por chapas policiales que han visto el negocio criminal mucho mas rentable que el sueldo que puedan ganar en cualquiera de los cuerpos de seguridad donde trabajan, que trafican con armas decomisadas o que inclusive llegan al descaro de alquilar las propias armas de reglamento a los ladrones y asesinos.

Estoy de acuerdo que el Estado regule y otorgue permisos de porte de armas, pero que no haga su consecución algo tedioso, inmensamente burocrático, porque eso lo que trae como consecuencia es que las personas utilicen el “bajo cuerda” para adquirir las armas como protección, igualando en ese caso a los honestos con los delincuentes. Poner mas trabas al porte de armas es favorecer el contrabando y la ilegalidad. Estamos en un estado de guerra permanente, no podemos confiar en las policías y cuerpos de seguridad que se han manifestado incompetentes para frenar el auge delictivo, para evitar el continuo tráfico hacia las morgues del país.

Conozco personas que han llegado a los extremos de electrificar los techos de acerolit y las ventanas de las casas, de tener una escopeta colgada detrás de la puerta del cuarto, de transformar un rifle de balines en una calibre .22 y por supuesto el machete afilado bajo la cama, he visto el excelente trabajo que armeros no profesionales fabrican y que llamamos “chopos” que no tienen nada que envidiarle a una Smith & Wesson. A esos extremos nos ha llevado la creciente ola de criminalidad desatada como para que ahora aprueben una ley que deje desprotegidos a los ciudadanos frente a quienes tienen mejores armas que las policías de este país (si es que no pertenecen a las policías de este país) y que no te van a decir “la bolsa o la vida” sino que van dispuestos a matarte…a fin de cuentas, ¿qué es una raya mas pa’ un tigre?


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