sábado, 23 de octubre de 2010

Dimartino, "quemado" y... ¿vuelto a "quemar"?


Chavez se ha dado cuenta de que con el Zulia no puede.

El lanzamiento como candidato a la Alcaldía de Maracaibo de Giancarlo Dimartino, a mi juicio, no tiene otro motivo que el de “no gastar pólvora en zamuros”. En primer lugar el PSUV no tiene un candidato carismático que logre aglutinar la intención mayoritaria de votos; luego, la dirección del partido en la región carece de solidez y autoridad sobre la base chavista, mas bien funciona dividida en parcelas en las que los grandes señores feudales viven en una perenne confrontación entre ellos mismos; no pueden ponerse a inventar con un candidato desconocido porque eso mermaría la cantidad de votos y sería una pésima publicidad para el mismo chavez; todavía no ha pasado la euforia por los 13 diputados que metió la oposición zuliana en la Asamblea Nacional y eso ayuda a que los llamados “ni-ni” puedan decidirse a favor del candidato de la oposición aumentando así los votos como para que pueda demostrarse que el candidato del PSUV pierda “por paliza”.

Para Dimartino “quemarse” no es nada nuevo. El haber perdido la Gobernación del Zulia (en Maracaibo en al menos 16 parroquias) y con una diferencia total de mas de 117.000 votos frente a Pablo Pérez (que para el momento no era muy conocido) demuestra lo poco efectiva que fue su gestión como Alcalde de Maracaibo y el poco arrastre que su imagen tenía para el momento. Y ahora que pesan sobre él los estigmas de una gestión con cuentas presuntamente muy poco claras (inclusive dentro del mismo chavismo de base) y tiene, según el Diario La Verdad 10 denuncias en la Asamblea Nacional, 45 en la Contraloría Municipal y 20 ante el Ministerio Público, todas por un mismo delito: malversación de fondos públicos durante sus ocho años de gestión como alcalde de Maracaibo, no creo que su candidatura signifique una clara victoria del PSUV en la capital del Zulia.

El tiempo ha sido muy corto como para que Giancarlo Dimartino apueste a la mala memoria de los venezolanos presentándose como una alternativa válida. Ya el pueblo, y especialmente el zuliano, ha perdido la mala memoria política y sobre todo no se deja comprar con baratijas pre-electorales que sirvan como chantaje electoral.

Nadie se presenta a unas elecciones diciendo que va a perder y lo mismo sucederá con Dimartino. Le crearán mediáticamente la imagen triunfalista, presentarán encuestas en las que aparece como ganador por 500 puntos de ventaja, movilizarán buses llenos de militantes psuvistas de todas las partes de la geografía regional para llenar los diferentes cosos, gastarán millones en logística, y el 6 de diciembre Dimartino regresará, esta vez totalmente quemado al consulado venezolano en Milán Italia, donde lograron ubicarlo después que perdió la gobernación del Zulia..

Ya el dedo de chavez (la verdadera “voluntad popular”, la verdadera primaria del PSUV) también señaló a Arias Cárdenas como futuro candidato a la Gobernación del Zulia. Puede que la historia anterior se repita con Arias, cuya gestión como gobernador, para qué decir mentiras, no fue mala, pero la gente no le perdona el guabineo político de llegar a la gobernación como adversario acérrimo de chavez (así compró muchos votos de la oposición) y luego terminar como estrecho colaborador del régimen siendo embajador de Venezuela en la ONU y ahora (gracias también a las listas) como diputado PSUV por el Zulia.

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