miércoles, 3 de noviembre de 2010

Juan Pablo Guanipa y PJ estrellados contra un molino de viento


Hubiera preferido no leer el artículo de opinión publicado por el Diario La Verdad y firmado por Juan Pablo Guanipa (puede leerlo haciendo click aquí)

Si hasta ayer tenía en alto concepto la imagen de Guanipa, hoy esa imagen no solamente se resiente sino que se arrima peligrosamente al borde del pedestal, y no es porque el muchacho no valga, que yo aún creo que sí vale y vale mucho, sino por las verdaderas motivaciones que impulsaron a Primero Justicia a solicitar elecciones primarias en Maracaibo. Todo se reduce a la quijotesca empresa de enfrentarse a UNT, no porque hubiera una posibilidad real de triunfo sino por llevarle la contraria a un partido cuya candidata gozaba de la alianza y el favor de 46 agrupaciones políticas de la región mientras que ellos no resultaron favorecidos en la escogencia.

Desde los inicios ni Guanipa ni PJ aceptaron la candidatura de Eveling Trejo por considerarla una imposición del partido de gobierno regional (tengo que reconocer que así me pareció a mí al principio), y aún cuando no hubiera posibilidades reales de triunfo (a mí no me digan que Primero Justicia no manejaba encuestas ni conocía las encuestas de UNT) se embarcaron en la “aventura” de descargar contra molinos de viento para demostrar, no que Guanipa era una opción REAL de triunfo sino “que el verdadero camino es la participación”. Pero digo yo, ¿de que sirvió la participación si lo único que demostró fue que los resultados post electorales fueron igualitos a lo que se preveía y anunciaba antes de las primarias?

Yo hubiera entendido la petición de primarias en Maracaibo si la intención del electorado de oposición se hubiera polarizado de tal manera que la diferencia entre uno y otro candidato fuera un “empate técnico” con diferencia de 1 ó 2 puntos entre ambos, pero caramba! perder la candidatura por 70 a 30 y solo un 20% de participación me indica que todo fue un “gastar pólvora en zamuros”. La decisión de primarias obligó a ambas agrupaciones a gastar dinero en publicidad, en movilizaciones, marchas, logística, miembros electorales, etc, etc, que bien hubiera servido para reforzar la campaña del 5 de diciembre; se forzaron las maquinarias políticas, que ya venían del intenso trabajo de las elecciones de diputados a la Asamblea y que se preparan para la próxima, ¿y todo para qué? para demostrar que Primero Justicia es un partido tan orgulloso que no acepta la realidad sino que las cosas tienen que hacerse como ellos dicen que se tienen que hacer.

Dice Guanipa: “Sabíamos a lo que nos enfrentábamos (…) y sin embargo, estuvimos siempre dispuestos a participar y a dar una demostración de dignidad” pues dignamente perdieron, dignamente el electorado (sea la cantidad que sea) les dijo que se equivocaron, dignamente tuvieron que tragarse el orgullo y aceptar que el consenso también es una herramienta válida para decidir candidatos especialmente cuando todo indica “quien” tiene que ser el abanderado.

Todo se me asemejó al enfrentamiento entre David y Goliat, solo que el primer David venció a Goliat mientras que en el caso actual Goliat barrió el piso con el pobre David; en el primer caso David fue elegido por Dios para liberar a su pueblo, en el caso de hoy a David le pasó lo que le pasó por terco, porque nadie lo llamó a lanzarse en una aventura que ya estaba perdida de antemano porque el pueblo, representado por UNT y 46 agrupaciones políticas decidieron quien tenía que ser la candidata.

Si Primero Justicia en el Zulia quiere jugar el rol de “la piedra de tranca” contrariando la opinión de los demás partidos políticos está en todo su derecho, ya existen antecedentes con Julio Borges y la gobernación del estado Bolívar en el 2008, pero que después no se quejen de los resultados ni traten de desviar la verdadera culpa disfrazándola de “participación”.

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