martes, 27 de julio de 2010

MUD, parlamentarios, elecciones del 26-S


La impresión que tengo de la Mesa de la Unidad es que vive en una especie de burbuja, aislada de Venezuela. Se juntaron los líderes de oposición, cosa que me parece muy bien, pero se han dedicado a cuadrar su espacio de cara a las venideras elecciones parlamentarias olvidando, o mejor, respondiendo “porque no les queda mas remedio y a regañadientes” a los acuciantes problemas de nuestra realidad y los disparates que a diario nos regala el gobierno en un intento vano por desviar nuestra atención. La MUD se olvida que son líderes políticos y no “líderes electorales”. También nosotros esperamos una palabra contundente de la totalidad de la mesa, mas que unas declaraciones aisladas de un Ramón Guillermo Aveledo o de un Julio Borges o de un… ya no hay mas nadie.

También esperamos conocer una agenda parlamentaria seria, con los pies en la tierra y especialmente viable. No como hasta ahora ha hecho el simplón de Aveledo, que olímpicamente remite a los interesados a buscar en una página web que consta de 100 (si, leyó bien: CIEN) puntos estratégicos. Ya, por el hecho de ser 100 se hace intragable e irreal. Si al menos se hubieran concretado a 10 ó 20, pero 100 es un número utópico (no la utopía kantiana sino la de Tomás Moro, es decir: irrealizable). ¿Cómo harán para dar a conocer al pueblo venezolano que no tiene Internet esos 100 puntos? O es que confían solamente en la imagen sin prestarle atención a los contenidos, siguiendo la vieja conseja de que elección es igual a carnaval? Ellos también tendrán que rendir cuentas a los electores, y cuando comparen los logros que puedan obtener desde los curules con la lista de 100 puntos estratégicos, ¿como podrán superar la sensación de nulidad que “por querer abarcar mucho” nos habrán dado a los venezolanos?

Yo no entiendo el enfoque que la MUD le está dando a estas próximas elecciones. Quieren (o al menos no desmienten) que pensemos que esta es una lucha directa contra chavez, que la derrota será para chavez como si las elecciones parlamentarias fueran una especie de plebiscito o una elección presidencial por adelantado; que lo importante es sacar a chavez a como dé lugar. Han suplantado el interés por Venezuela y sus leyes con el sentimiento de revancha política y no pocos sueñan con oír decir a chavez el 27-S “esta ha sido otra victoria de mierda” mientras trata de ocultar sus nudillos amoratados. Que lo único que puede salvar a Venezuela es la pluralidad en una Asamblea Nacional. El grado de obstinación y atosigamiento que este gobierno ha impreso en nuestros ánimos nos lleva a pensar que la situación política siempre ha sido como ahora, pero no es verdad. Desde el 2000 hasta los inicios del 2006 tuvimos una Asamblea plural en las que las fuerzas estuvieron relativamente equilibradas (en el 2004 se dividía la Asamblea en 82 diputados opositores y 83 chavistas), y eso, ¿cómo frenó a chavez y sus intenciones de convertir a Venezuela en un fundo castro-comunista? ¿cómo contribuyó esa composición de la Asamblea Nacional a reorientar el rumbo del país?

¿De qué sirvió aquel llamado de la oposición a abstenerse de votar en el 2005 para deslegitimar la Asamblea Nacional si la cosa siguió como si no hubiera pasado nada, con el agravante de que desde esa fecha hasta ahora la Asamblea se convirtió en un monolito unipartidista pintado de rojo por los cuatro costados? (igual que el famoso paro nacional).

¿De que servirá ahora una Asamblea plural si desde el 2000 hasta el 2005 no es que fueran muy efectivos que digamos? Se multiplicarán los debates, se multiplicarán las intervenciones y al final la aplanadora gobiernera aprobará lo que chavez apruebe y vetará lo que chavez vete.

El peso del freno de ciertas leyes y decretos, como los referentes a la educación y aquella tristemente famosa “ley sapo” recayeron esencialmente en una sociedad civil organizada y dispuesta a debatir con argumentos reales y sólidos en cualquiera de los campos de batalla que el gobierno eligiera, no gracias a diputados que no teníamos.

Yo por eso voy a votar el 26-S, para fortalecer a la sociedad civil organizada con el peso que puedan tener los diputados opositores que logren entrar a la Asamblea. No me mueve ningún sentimiento revanchista ni pienso que una victoria en la Asamblea signifique que con eso chavez se va a ir. Ya llegará el momento de medir fuerzas en una carrera presidencial y como decía Monseñor Roa Pérez, “primero hay que aprender a caminar para luego aprender a correr”. Hay que “desfazer el entuerto” de aquella oposición boba, ilusionada con cantos de sirenas (sirenas, no “ballenas”), que nos pidió abstenernos de votar en el 2005 y que nos dejó sin siquiera un mínimo de representación parlamentaria a la mitad de Venezuela; curiosamente, los mismos que nos piden ir a votar el 26 son los mismos que nos pidieron la abstención en el 2005 (¿serán cargos de conciencia?).

La duda latente de la presencia de campamentos guerrilleros en territorio venezolano, la obscenidad, impunidad y corrupción de los containers del hoy llamado Pudreval, los descarados regalos de dinero venezolano a los países del Alba mientras que aquí el parque eléctrico de deteriora día a día, crece la economía informal por ausencia de puestos de trabajo dignos y estables, la inflación (mas alta del Continente) se traga los aumentos de salario antes de ser decretados, la imposibilidad de acceder a los productos de la cesta básica por la escasez de alimentos que ya no se producen en Venezuela y que hay que importar (“rumbo a la soberanía alimentaria” el mejor chiste del año), la deteriorada red ambulatoria y hospitalaria, la descarada presencia de extranjeros cubanos y su grosera injerencia en asuntos netamente venezolanos son motivos mas que suficientes para intentar hacer un contrapeso en la Asamblea Nacional a través del voto en este próximo 26-S.

Pero que la Mesa de la Unidad se ponga las botas, pise firme en la realidad nacional y se olvide de que su papel es solamente prepararse a las próximas elecciones y se dedique a representarnos, como cuerpo colegiado y en pleno, frente a una situación que cada día se torna mas bizarra. Que bien les cabe hoy ese dicho: “no pueden barrer y mascar chicle al mismo tiempo porque se equivocan”. Y sin embargo son nuestros candidatos, con sus virtudes y defectos, pero nuestros candidatos, y hay que apoyarlos.

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