miércoles, 7 de julio de 2010

Moronta el "Super Cardenal" de Venezuela...


Aquí puedo pecar de injusto porque puedo desconocer antiguos comentarios pero las declaraciones de Moronta me parecieron un “no me queda mas remedio”.

Debo decir, aunque parezca “escupir pa’rriba” ya que uno no sabe las vueltas que da el mundo, que Moronta no es santo de mi devoción. Siempre he visto con desagrado su silencio ante los constantes y groseros ataques de chavez hacia los Obispos que, cumpliendo su labor profética, denuncian el pecado social y la injusticia de estructuras opresivas y discriminantes contra los mismos venezolanos.

Que los Obispos sufran las invectivas del primer magistrado no es nada nuevo; palabras hirientes, comentarios de doble sentido, verbo artero, amén del ataque cobarde de las focas que entre gallos y medianoche cubren de epítetos las paredes de las catedrales para sentirse en contubernio con el nuevo imitador dominical de Henry Altuve y su “feria de la alegría”.

En todas esas oportunidades nunca leí una palabra de reproche de Moronta, que como obispo y también amigo personal del presidente pues personalmente hiciera públicas sus declaraciones de rechazo al verbo grosero del mandatario y su adhesión a los Obispos agraviados.

¿Y ahora porqué sale a defender al Cardenal Urosa? Porque su nombre también salió a relucir (con bombos y platillos) en el discurso presidencial. Su figura, labrada tal cual Kemosaby envuelto en una nube de polvo gritando “Jayo Silver” o compañero junto con Superman, Linterna Verde y Marvila en la Liga de La Justicia, el Super Cardenal in pectore del chavismo no le quedó mas remedio que aprovechar la oportunidad de defender a Urosa solo para aclarar que él ni tiene ganas ni nunca ha buscado ser cardenal (no puede permitirse semejante rayón con la Nunciatura), que San Cristobal no es una “Diócesis de Castigo” ni el estado Táchira es una especie de exilio, reducto de los indeseables de la Conferencia Episcopal.

Me sentaré a esperar un comunicado de Moronta, porque no es lo mismo verse forzado in promptu a emitir declaraciones cuando lo buscan los medios de comunicación que, sin la presión de los micrófonos y las cámaras, sentado en la tranquilidad de su despacho, y con la serenidad para ponderar unas declaraciones presidenciales que lejos de ser fortuitas obedecen a un hilo conductor que arranca desde el 2001 hasta hoy, emita una opinión serena, sin ambages ni medias tintas acerca de los groseros ataques del presidente hacia sus hermanos en el episcopado.

¿Será la respuesta tan tajante como la del secretario de la Conferencia, Monseñor González de Zárate?
Esos ataques expresan (…) que cuando se abusa del poder como en el acto solemne que hubo ayer para atacar a una personas, o cuando se pretende intervenir en todos los ámbitos de la vida nacional (…) es cuando todos debemos estar atentos ante las pretensiones hegemónicas del Presidente de la República
¿O seguirá monseñor Moronta con la línea de su hilo conductor hasta los momentos, que ha sido el del silencio?


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