jueves, 1 de julio de 2010

Buhoneros sí, buhoneros no. That is the question


Un comentario en el post anterior hecho por el bloguero Phenobarbital metió el dedo en la llaga. El problema no es que prohíban que los buhoneros vendan, sino que no proponen una solución para terminar con el buhonerismo. Según datos aparecidos hoy en diversas fuentes periodísticas, se verán afectados noventa y un mil personas dedicadas a la economía informal; obligados a cambiar de ramo y en vez de comida de la cesta básica, no se, tendrán que vender pantaletas de ahora en adelante, por ejemplo..

Yo no soy sociólogo pero el buhonerismo me parece lo mas cercano a una economía post-guerra que pueda existir. No existe la vocación de buhonero, como si fuera una profesión como cualquier otra; quien entra en ese submundo es porque se ve coaccionado por una precaria situación. Personas obligadas a tomar por asalto aceras y plazas para ofrecer productos (cuya verdadera calidad someto al juicio de quienes les compran) y vivir como el caracol, con la casa a cuestas, trayendo desde sus hogares la mercancía todos los días, para volvérsela a llevar todas las tardes. Sus estrategias publicitarias residen no en las páginas de los diarios ni en los espacios de radio y televisión sino en la garganta, y venden mas los que gritan mas fuerte, anunciando a los viandantes las ofertas del día.

Inconvenientes del buhonerismo tenemos varios que ahora se me ocurren, sin que ello agote la totalidad: Imposibilitan el tránsito de peatones por calles, avenidas y plazas; realizan una competencia desleal contra el comercio establecido al bloquear las entradas y las vitrinas de los locales legalmente constituidos; no pagan impuestos ni patentes, no generan ni valor agregado ni nuevos empleos; afean el paisaje urbano; es cuestionable la procedencia de algunos productos que venden, asociados por ejemplo al contrabando o a alguna otra forma ilícita, como los artículos provenientes del robo, la especulación o el hurto. Se promueve la creación y proliferación de mafias dedicadas al alquiler de los puestos callejeros y a la distribución ilegal.

Con todos esos inconvenientes (y los que faltan) podríamos preguntarnos: Entonces, ¿porqué se permite inclusive al grado de existir sindicatos de buhoneros reconocidos por la ley?

Porque el Estado/Gobierno no es capaz de crear nuevos empleos dignos. Con un aparato burocrático hiperinflado con nóminas de personal (ministerios, gobernaciones, alcaldías, institutos autónomos) y una empresa privada reducida y asfixiada a propósito, con requisitos nuevos todos los días y con la amenaza latente de las expropiaciones, la confiscación de bienes y demás figuras retóricas de la leguleyesca presidencial forman el caldo de cultivo para la proliferación de la “economía informal”.

No se le puede impedir a una persona, que bajo la forma de buhonerismo, lleve el pan a su casa. No se puede impedir que gente trabajadora mantenga el hogar y los hijos trabajando de esa manera. ¿Es un mal necesario? En las condiciones de deterioro económico que ha vivido Venezuela en estos últimos 40 años (incluidos los once de este gobierno) la respuesta es sí. La única manera de acabar con el buhonerismo es la promoción de empleos dignos y estables a través de proyectos y programas que perduren en el tiempo. Recuerdo aquí las famosas cooperativas promovidas por el gobierno, que después del boom, al cabo de unos años ya el 92% había “cerrado sus puertas”, y no es que el 8% de cooperativas supervivientes sea un mal número (42.000 cooperativas) pero lo ideal hubiera sido, no se, digo yo, el 60% para ser soberanamente optimistas. Se frenó el protagonismo popular impulsado por la misión “Vuelvan Caras” y el empuje del presidente chavez, al que cada día le noto menos seriedad en los proyectos del gobierno. Se parece al niño que con juguetico nuevo se le olvidan los juguetes viejos. Fijémonos en los iniciales Círculos Bolivarianos que al principio estaban tan activos, ya no los nombra. Del MBR-200 pasó al MVR y de allí al PSUV. Comenzó con la promoción del culto a Bolívar, de allí pasó a incluir a Simón Rodríguez y a Zamora en el árbol de las tres raíces, ahora el espacio estelar lo tienen el Che Guevara y Fidel Castro; del plan Bolívar 2000 solo quedaron las cenizas, que dieron paso a las diferentes misiones, para luego pasar a las cooperativas, y ahora el juguetico nuevo son las comunas. Y no es que sea un “proceso evolutivo revolucionario” como un camino ya trazado sino que me parece un camino que se traza por “ensayo y error”, devolviéndose y empezando de nuevo cada vez que se fracasa o aparece un juguetico nuevo en el horizonte.

¿En los actuales momentos pre electorales habrá “voluntad política” para hacer cumplir una resolución que afectará (dicen los que manejan las cifras, y no las del gobierno precisamente) a mas de noventa mil padres y madres de familia?

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