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martes, 11 de mayo de 2010

El Nacional "Editorial". Precios uniformados.


El aumento de los precios no sólo desquicia los presupuestos familiares sino que provoca daños irreversibles en la economía. De allí que cuando se le califica, se le añaden adjetivos que no son para nada hermosos. Los economistas hablan del cáncer inflacionario, del flagelo de la inflación y, peor aún, de un impuesto general a los pobres. Esta calamidad tiene la característica adicional de que es muy difícil de eliminar. Como el cáncer, una vez que hace metástasis puede llegar a ser terminal.

En Venezuela la inflación es particularmente preocupante porque durante años el país marca el record del alza de precios más alta de América Latina, y por poca diferencia no nos ganamos el campeonato del mundo entero. De modo que cuando la inflación en este abril (de acuerdo con cifras del Banco Central) alcanza más del doble de la de marzo, -y más del doble de la que se tuvo en el mismo mes del año 2009- entonces ha llegado el momento de comenzar a tomar somníferos por las noches.

Este rotundo fracaso de las políticas económicas del chavismo, no sólo son pesadillas que fatigan nuestro presente sino presagios que advierten sobre un futuro catastrófico. Cuando el alza de precios arraiga en una economía tiende a perpetuarse y hacerse más aguda, como una infección arrolladora.

El aumento de precios de 5,2% mensual según el BCV no sólo nos quita el pan de la boca sino también las ganas de comer. El efecto es más demoledor cuando nos damos cuenta de que el alza de los alimentos y bebidas no alcohólicas fue de 11,1%, lo que afecta a los más pobres. De manera que en los barrios ya no morirán sólo por los disparos de los malandros y los policías, sino también por las ráfagas de inflación que son disparadas desde Miraflores. El hambre, pues, toca a la puerta.

No serán pocos los desequilibrios sociales que surgirán porque a los sectores populares hambrientos se acumularán las clases medias cada vez más empobrecidas y frustradas en sus aspiraciones. Como es lógico, las familias que viven de un salario exigirán que se les aumenten sus remuneraciones, y si se accede a esta justa reivindicación crecerán más los costos y los precios.

Surgirá así lo que los economistas llaman una espiral inflacionaria, en la cual cada vuelta de tuerca hace que el problema sea más grave.

Venezuela, hasta ahora, se había salvado de esa tragedia porque cada vez que estaba cerca de ella se producía un alza en los precios del petróleo y porque, con variantes, tuvo políticas macroeconómicas responsables en la segunda mitad del siglo XX. Pero ahora no sólo se han adoptado políticas incapaces de parar la inflación sino que, por lo contrario, provocan su agravamiento.

Y, ante esta realidad dramática, la única salida que se les ocurre a los altos funcionarios es perseguir a los carniceros. No se dan cuenta de que son los militares que están en el poder los que hacen una carnicería con el bienestar de los venezolanos.




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martes, 12 de enero de 2010

El NACIONAL editorial 12/01/2010 "El pobre Bolívar"

El pobre bolívar

¿En qué paró aquella perorata de "Un país fuerte, una economía fuerte, un bolívar fuerte"? Pues en el Viernes Negro de Hugo Chávez. En la confesión de que el bolívar bolivariano es la moneda más débil de América Latina. Al puerto de la devaluación vino a atracar la nave de los disparates y del mal gobierno.

Después de una década de altos ingresos, de precios del petróleo que superaron los 100 dólares por barril, Chávez decidió devaluar la moneda con propósitos eminentemente políticos, para disponer de millones de bolívares en el año electoral. No le quedó otra solución que apelar a la fórmula que negó con empecinamiento, y lo hace mal y tardíamente.

En la mente del Presidente de la República no hay otra cosa que las elecciones de septiembre. Él dispondrá de más cantidad de dinero para su campaña, pero el pueblo se empobrecerá más, y tendrá que pagar precios más altos por todo lo que consume.

Con la devaluación y el cambio dual con relación al dólar (uno a 2,60 y otro a 4,30) dominará más la economía.

El primero es un cambio privilegiado para el Gobierno, para las importaciones de alimentos, de maquinarias, medicinas e insumos del sector salud. El otro, el llamado dólar petrolero, para el resto del país, para quienes viajen al exterior, o lleven a cabo importaciones que estén controladas por el oficialismo. Además de ser absolutamente discriminatorio, de este se nutrirá el tesoro público y le producirá más recursos al fisco en una maniobra monetaria típicamente capitalista.

Chávez justificó la devaluación con el sofisma de que se trataba de una medida destinada a estimular la producción nacional.

Es él quien ha destruido la industria y la agricultura y es él quien ahora promete impulsarla. Hoy descubre que "el país importa mucho", como lo dijo en Aló, Presidente y que se importaron 95 millones de pares de zapatos en 2009. Que va a destinar 1.000 millones de dólares para que el Gobierno importe maquinaria, para vendérsela a los productores "que quieran trabajar con nosotros".

O sea, a aquellos que saquen el carnet del PSUV, condición previa. ¡Primero el catecismo rojo! Chávez añadió que mantendría el rígido control de cambio impuesto desde 2003 y que ha contribuido a asfixiar la producción nacional.

También alegó Chávez que la devaluación estará orientada a estimular la exportación de café y cacao, pero nadie sabe cómo será posible semejante promesa mientras las fincas productoras han sido confiscadas o están bajo amenaza de los terrófagos de la revolución. Ya el Gobierno se apoderó de las torrefactoras de café, y avanza como una maquinaria implacable contra la propiedad privada.

El comandante ha adoptado en los últimos meses la manía de confesarse "marxista y cristiano". ¿A quién engaña? O se es marxista o se es cristiano, pero eso de marxista cristiano es un cuento chino. Comunismo es hambre. En suma, Chávez tendrá mucho dinero y el pueblo mucha inflación.


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sábado, 9 de enero de 2010

Antonio Sánchez García "El último viernes negro"


Despierta Venezuela. Estás al borde del abismo. Llegó la hora de sacar fuerzas de flaqueza.

Luis Herrera Campins se estará revolcando en su tumba: a un cuarto de siglo de distancia del primer gran acto de la tragedia económico política venezolana, que terminara con mucho más de medio siglo de estabilidad cambiaria y fortaleza financiera, le pusiera fin a la democracia subvencionada por decenios de 4.30, abriera consiguientemente el ciclo de la inestabilidad política y despertara las ambiciones cuarteleras vuelven los Idus de Marzo de la debacle cambiaria. Se abre así el último capítulo de la inestabilidad política que amenaza con derrumbar estrepitosamente las pretensiones vitalicias del teniente coronel. En este 2010, año crucial que se anuncia con sonoras trompetas de Jericó. Provoca gritarle, para que él, los suyos y quienes le eligieran entiendan de una buena vez que un cantinero analfabeta y fabulador no puede regir un Estado de tomo y lomo: ¡la economía, estúpido!

Venezuela asiste al acto final del derrumbe estrepitoso de otro ciclo más de bonanza petrolera, estupidez fiscal y amargo despertar. Creyéndose en la Rusia Soviética de 1917, pero atiborrada de dólares, nuestro Lenin tropical decidió soliviantar con su trasnocho a todos los chulos de la región. Hoy, por culpa exclusivamente suya en la inexorable carraplana, ninguno de ellos vendrá en auxilio de una nación desgarrada por la ignorancia de sus gobernantes. Quien menos, Lula da Silva, el que más ha profitado de nuestra riqueza ilusoria. Novecientos cincuenta mil millones de dólares administrados por unos zarrapastrosos, ladrones y muertos de hambre. Medio legitimados por un profesorzuelo de economía con ideas legañosas y una visión de la economía digna de un graduado de la Universidad Lumumba. Chávez terminó siendo no sólo más de lo mismo – borrachera irresponsable y dispendio escandaloso de recursos para terminar comiéndose a dentelladas la gallina de los huevos de oro – sino una versión en tecnicolor y tercera dimensión, ampliada en su voracidad corruptora hasta la saciedad y la angustia, del primer Carlos Andrés Pérez. Un auténtico santo varón en comparación con quien pretendiera asesinarlo. Y obtuviera el Poder en recompensa. Dios castiga, pero no a palos.

Vaya la mentira por delante. “Nosotros jamás devaluaremos”. ¿Cuántas veces se lo oímos al capitán Acab de nuestras finanzas, don Jorge Giordani? ¿Cuántas veces se pavoneó el cantinero mayor ante sus focas vestidas de rojo en sus patéticos dominicales señalando que “la Venezuela bolivariana está blindada ante la crisis”? ¿Blindada?

Pero la verdad tiene su hora. Esta colosal devaluación, neo liberal hasta los tuétanos y de la peor especie, cuyos efectos terminarán liquidando los ahorros de los venezolanos y abriéndole las fauces al dinosaurio de la inflación, haciendo trizas los bolsillos de millones y millones de venezolanos, demuestra que la sentina está llenándose hasta los bordes de materia fecal. Chávez y su patética revolución bolivariana están con esa agua al cuello. Naufragan sin remedio. Repiten viejas taras, enseñan su insólita cortedad de ideas y demuestran la patética levedad de su seriedad política. Son unos payasos. En donde quiera se les vea.

¿Alguien creyó que con un tontón como Carlos Escarrá o una ignara como Cilia Flores, con unos impresentables como Darío Vivas o el diputado Dugarte, la Venezuela de Bolívar y Sucre, de Páez y José María Vargas, de Soublette y Andrés Bello, de Rómulo y Uslar Pietri sería algo más que este sangriento sainete de mala muerte?

Despierta Venezuela. Estás al borde del abismo. Llegó la hora de sacar fuerzas de flaqueza.


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jueves, 17 de diciembre de 2009

Rafael Díaz Blanco "Educación popular católica"

Alzando la voz

(Gracias a Rafi Díaz por hacerme llegar este artículo vía e-mail)

Hace unos años llegó al Zulia como tercer obispo de Maracaibo un magnifico pastor. Más tarde sería el primer arzobispo de la ciudad y ya jubilado continuaría sirviendo a la Iglesia y a su pueblo como administrador apostólico de la entonces recién creada Diócesis de El Vigía y más tarde como vicario general de la Diócesis de Maracaibo hasta su muerte, el 1 de enero de 2000. Nos referimos a Monseñor Domingo Roa Pérez cuya fecunda obra dejó huella profunda entre nosotros. Hace 40 años fundó las escuelas de la Arquidiócesis que hoy son 29, tienen 20.368 alumnos y 1.586 trabajadores.

Las escuelas de la Arquidiócesis fueron fruto de la preocupación permanente de Monseñor Domingo Roa Pérez por una educación popular católica a tono con las recomendaciones de Pio XII a los venezolanos en ocasión de los 300 años de la Virgen de Coromoto, con los documentos del Concilio Vaticano II y las enseñanzas de la Iglesia en materia educativa y sobre todo con el mandato de Puebla.
Fue tal la importancia que el insigne prelado le dio a este compromiso de la Iglesia con los más pobres que se llegó a decir que Roa Pérez prefería cerrar una iglesia antes que una escuela.

Hoy, las escuelas de la Arquidiócesis confrontan una crítica situación económica, agravada por la reducción de las asignaciones contenidas en el presupuesto del Estado. No entendemos como el Zulia puede seguir ganando, según reza la insistente y multimillonaria propaganda de la Gobernación y estemos perdiendo nuestras escuelas.
Los zulianos, y especialmente nuestros parlamentarios y gobernantes, estamos obligados a defender nuestras escuelas católicas. Si lo hacemos, seremos consecuentes con nuestra lucha por la libertad y la democracia, con nuestra oposición a una ley de Educación que entre otras pretende confinar la educación religiosa al ámbito familiar, con nuestro rechazo a los permanentes ataques, atropellos y acosos que sufre la Iglesia por parte de un régimen político que sólo ve en ella un formidable adversario de un proyecto político totalitario.

Aprovechando las dificultades del presente para el fortalecimiento de la educación popular católica, a 10 años de su muerte, le haremos un magnifico homenaje a su creador que tanto dio al Zulia, que tanto nos enseñó.

Publicado en el Diario La Verdad de Maracaibo el 17 de diciembre de 2009

Con la finalidad de recibir los aportes de las personas e instituciones de buena voluntad, se ha dispuesto la cuenta corriente 0134-0081-470813130858, a nombre de la Asociación Civil Escuelas Arquidiocesanas en Banesco



En el blog Fe y Café de mi hermano en el sacerdocio José Andrés Bravo aparecen dos sendos escritos con la historia y problemática económica actual de las escuelas arquidiocesanas de Maracaibo


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jueves, 22 de octubre de 2009

INFORME editorial 22/10/2009 "Chávez debe rendir cuentas de su fracaso económico"

A confesión de partes… y luego de más de diez años de fracaso en el manejo de la economía, por fin un ministro del Gobierno de Hugo Chávez tuvo la decencia de aceptar que no dan pie con bola en el manejo económico. Lo que han hecho es poner la torta completa con el más de un billón de dólares que han tenido entre sus manos.

¿Cómo es posible que después de haber ingresado al Estado venezolano más de un billón de dólares salgan reconociendo que la economía está en crisis? ¿Dónde están esos cobres que debieron usarse para apuntalar el crecimiento del país y la solución de fondo de los graves problemas que se acumulan en la nación?

Puro derroche. No sólo hay ineficiencia como dice el ministro de Planificación, Jorge Giordani, también hay un claro manejo inmoral de los recursos. Y cuando hablamos de inmoral no sólo hablamos del dineral que se ha escapado por las cañerías de la corrupción.

También estamos hablando de todo el dinero que se usa para regalar y comprar conciencias en otros países. Si robarse el dinero que debías ser destinado para una obra es un delito, también lo es regalar a manos llenas el dinero que debe ser usado para solventar las dificultades que agobian a los venezolanos ¿Obsequiar lo que no te pertenece no sólo es una aberración, sino también un delito grave?

Venezuela está en una severa crisis a todo nivel. El Gobierno de Hugo Chávez no sólo dinamitó a las instituciones, sino que acabó con la inmensa riqueza que durante más de 10 años han manejado de forma irresponsable e ineficiente. Mientras quemaron más de un billón de dólares, los problemas se agravaron afectando a la mayoría de los venezolanos.

Han manejado más dinero que todos los gobiernos juntos de los 40 años anteriores y todavía tienen el coraje de acusar a la IV República de las necesidades insatisfechas de los venezolanos. No son capaces de admitir que todos los viejos y los nuevos problemas han podido resolverlos en la década que ya acumulan regentando el poder.

No han podido articular una política económica medianamente efectiva, por que se han empeñado en acabar con quienes deberían ser los aliados naturales de un Gobierno en esa labor de enrumbar la economía: el sector privado a quienes persiguen y aniquilan.

Sin una genuina alianza con el empresariado es imposible movilizar el aparato productivo nacional, el cual, por cierto, luce obsoleto y paralizado ante la carencia de una orientación económica adecuada. La elevada inflación es una prueba de cómo el Gobierno fracasa, porque ningún plan sin el concurso de los empresarios puede derrotar a un fenómeno tan nocivo como la inflación que afecta principalmente a los que menos tienen.

Venezuela importa casi todo lo que la población consume y necesita, porque en su afán socialista el Gobierno ataca al sector privado bajo el argumento del capitalismo salvaje y eso se traduce en la extrema dependencia que tenemos para disponer de alimentos y otros bienes que provienen del exterior.

¿Qué ha hecho el Gobierno con ese montón de dinero que ha entrado al país? Nadie sabe. Y cómo se explica que con tanto dinero vivamos en un racionamiento total. No hay suficiente generación de electricidad y por eso mantienen a la nación en un permanente racionamiento.

Con más de un billón de dólares de ingresos en 10 años, no se justifica el estado de desinversión y deterioro que caracteriza al sistema de generación y distribución de electricidad en el país ¿A dónde han ido a parar tantos recursos por concepto de venta de petróleo.

El resto de los servicios públicos y la infraestructura del país están a punto de colapsar. En Maracaibo, capital del estado Zulia, se vive una crisis grave en materia de suministro de agua potable y no hay inversiones serias y responsables para solventar la crisis.

El desempleo no desciende, sino que es sometido a un maquillaje para que las cifras conviertan en un éxito, lo que ha sido otro factor dentro del fracaso. Lo mismo ocurre con la pobreza que sólo ha bajado en la creativa mente de algunos revolucionarios que juegan con los indicadores. Chávez es el Presidente que más habla de los pobres, pero que poco hace por ellos.

La economía está peor que en 1998 cuando Chávez ganó las elecciones presidenciales. Sigue siendo extremadamente dependiente del petróleo, pero además ahora somos más dependientes de las importaciones porque se produce menos en el país.

Están destruyendo a la economía nacional. Nos dejarán quebrados y endeudados. Derrocharon más de un billón de dólares y el país está casi en ruinas. La bonanza se acabó y el ministro Giordani sólo atina a confesar el fracaso. Chávez tiene que explicar al país qué hizo con tanto dinero. El presidente pasará a la historia por lo que pudo hacer y no hizo.

Tomado de Diario INFORME


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sábado, 10 de octubre de 2009

El NACIONAL editorial 10/10/2009 "Apagones"

Además del racionamiento del agua, padeceremos paralelamente apagones diarios que durarán cinco horas, según las noticias provenientes de fuentes oficiales.

Añadámosle a estos dos problemas del subdesarrollo, la crisis profunda de la salud, a pesar de las maromas oficiales para ocultarla, y la terrible inflación que golpea de manera inclemente a la población, y tendremos un cuadro que no es compatible con un país que ha recibido un millón de millones de dólares en la década de la revolución bolivariana.

Estos no son asuntos que se resuelven de la noche a la mañana. Son problemas que las sociedades confrontan cuando sus gobiernos carecen de la capacidad de planeación. Este es el dilema de Venezuela. El gobierno bolivariano ha demostrado que es fundamentalmente imprevisivo. Sus planes dependen siempre de los procesos electorales, cada vez que hay unas elecciones en el horizonte activa sus resortes, pero los activa a corto, muy corto plazo, y con propósitos exclusivamente demagógicos. De ahí que prefiere echar a la calle grandes recursos, mientras los problemas que por su entidad requieren programación quedan postergados. Pero estallan, fatalmente, en su momento.

Es lo que está ocurriendo con el suministro eléctrico. El país de grandes fuentes hidráulicas y de grandes recursos de hidrocarburos está condenado a los apagones diarios, de cinco horas, hasta diciembre. ¡Quién sabe si hasta diciembre! Hay regiones, como Margarita, en donde los apagones son cotidianos. Sólo cuando se reúnen cumbres y vienen visitantes como Gaddaffi y Mugabe, entonces la electricidad no falla. Este es el resultado de un gobierno que regala plantas eléctricas a sus socios del ALBA.

La explicación oficial es que "la demanda está por encima de la capacidad de generación". ¿Qué pasa, entonces, con la planificación del Estado? ¿No saben, acaso, que las poblaciones crecen, y que por tanto son cuestiones que deben programarse a tiempo? ¿Por qué nos estamos pareciendo cada vez más y con mayor rapidez a la Cuba de la cual tanto dependemos? ¿Por qué nos obstinamos en copiar un modelo fracasado, que después de medio siglo ha demostrado su inviabilidad? Un régimen que no puede caminar sin muletas ajenas.

El problema del agua es tan dramático que innumerables barrios de la capital pasan semanas sin el servicio. Esto genera malestar y protestas cotidianas. La gente ya no soporta la incapacidad del Gobierno. No hay otra causa, es la incapacidad, la imprevisión, la carencia de planificación lo que explica el retraso, la vuelta atrás, de nuestro nivel de vida.

Frente a problemas de tanta incidencia social, el Gobierno calla, deja el asunto en manos de funcionarios que ensayan sus excusas, pero de la crisis del agua como la crisis de electricidad no se habla en Aló, Presidente. Cuando se habla es para prometer fantasías. ¿Cuántas veces, vale la pena preguntar, el Presidente de la República ha anunciado el fin de Yacambú? Es preciso que el Gobierno hable y diga cuáles son las perspectivas sobre problemas que afectan de manera tan brutal el trabajo y la vida del pueblo venezolano.

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domingo, 3 de mayo de 2009

Martha Colomina: ¡Y que blindados contra la crisis!


¿Acaso el culpable de la inflación no es quien ha malversado en regalos externos, armas y viajes?

A medida que pasan los días los venezolanos vamos sufriendo en carne propia las mentiras de Chávez dirigidas a convencernos de que sus falsas previsiones en materia económica nos iban a salvar de la crisis mundial "así me pongan el petróleo a cero".

Economistas y empresarios venezolanos advertían al gobierno la necesidad de frenar el ostensible despilfarro oficial y, con los recursos excedentes de los altos precios del crudo, aconsejaban crear un fondo de ahorros transparente y auditable que sirviera de colchón financiero para una eventual crisis, como hicieron Noruega y Arabia Saudita, y no el grosero escamoteo de los recursos públicos a través del Fonden que han sido destinados para "la regaladera" a sus compinches políticos externos y a financiar los delirios revolucionarios.

Tan sordo fue Chávez a la solicitud de austeridad y ahorro oficiales, que en el cuarto trimestre del 2008, ya con fuertes indicadores de la crisis mundial, Venezuela registró un monto por importaciones superior al de las exportaciones. Por cierto que ya para ese momento el Gobierno estaba destinando menos fondos al gasto social que en años anteriores.

Durante la campaña que le condujo a materializar su acariciado sueño de ser candidato presidencial vitalicio y ya con la recesión mundial en pleno apogeo, Chávez nos juraba que Venezuela estaba blindada contra "la crisis del capitalismo" y que, mientras él fuera Presidente, los venezolanos no íbamos a sufrir penurias tales como desabastecimiento, desempleo o reducción de los programas sociales. Sacaba entonces (como saca ahora) las cuentas de la lechera, a las que también se unió el ministro de Finanzas al afirmar que entre los recursos del Fonden, del Fondo Chino y otros, el gobierno disponía de un colchón de $ 57 mil millones. Muchos sabíamos que Presidente y ministro nos estaban mintiendo porque ya habían indicadores del frenazo de Cadivi (que desde el 28 de febrero no informa al país de las divisas entregadas, al igual que el Seniat y la Siex dejaron de publicar sus cifras).

Hoy existen graves problemas en las autorizaciones para importar leche, envases, autopartes y otros, a los que se unen las cuantiosas deudas acumuladas con la banca por el uso de las tarjetas de crédito para viajeros ($ dos mil millones) y líneas aéreas (más de $ mil millones). Se calcula que Cadivi debe más de $ 10 mil millones por autorizaciones emitidas y cuyas divisas no han sido entregadas (algunas tienen 180 días de atraso). Cadivi ha informado a las cámaras privadas que se dirijan al dólar permuta para las importaciones de sus insumos, hecho que triplicará los precios de los productos. Entonces el Indepabis cerrará establecimientos por especulación y HCHF despotricará contra la burguesía explotadora.

¿Acaso el culpable de la inflación no es quien ha malversado en regalos externos más de $ 60 mil millones, en armas más de $ 12 mil millones, en viajes y en corrupción de su entorno? ¿En qué se han ido los casi $ 900 mil millones recibidos en 10 años por conceptos petrolero y fiscal? Así las cosas el nivel de inflación de este año será superior al ya muy alto del año pasado (30,9%). De hecho, el FMI pronostica un conservador 36,4% de inflación para el 2009.

Pdvsa, la artífice de ese "blindaje" financiero del que nos hablaba Chávez, está en bancarrota y mendigando préstamos dentro y fuera de Venezuela: "Prepara una emisión de bonos, tocó la puerta de la banca local y también ha tratado de negociar un préstamo sindicado" (EU 30-04-09). Su presidente anuncia reducción del gasto en un 64,7% y que no habrá ni aumentos ni bonos para sus trabajadores. Las empresas de Guayana están virtualmente quebradas (los expertos indican que para reflotarlas se requieren $ 5.500 millones), de modo que los míseros 410 millones de bolívares anunciados por Chávez como "auxilio financiero" no alcanzan ni para pagar la quinta parte de lo que Venalum y Alcasa le deben a la también quebrada Edelca.

Cada día surgen nuevos indicios del caos generado por la corrupción y la ineptitud de los funcionarios nombrados por Chávez al frente de las principales empresas del Estado. Cuando la petrochequera estaba buchona, los errores se ocultaban. Hoy están saliendo peligrosamente a flote, mientras la fiebre interventora acaba con la producción agrícola nacional (más de 50 fincas en plena producción han sido confiscadas esta semana). Las encuestas registran una significativa caída del apoyo popular a Chávez a causa de sus violaciones constitucionales contra quienes ganaron gobernaciones y alcaldías fuera del ámbito rojo-rojito.

Profesores, maestros, médicos, enfermeras, trabajadores tribunalicios, eléctricos, petroleros y de las empresas de Guayana están hartos de incumplimientos de contrato, amenazas y detenciones arbitrarias. Venezuela es un polvorín y Chávez lo sabe, por eso oscila entre la represión y la zanahoria.

Tomado de El Universal



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martes, 10 de marzo de 2009

Editorial El Nacional 10/03/2009

Editorial El Nacional.

El desabastecimiento.
Caos presidencial.


Día a día la economía nacional se va hundiendo debido al caos provocado por las agresivas acciones del Presidente y de algunos de sus más cercanos colaboradores. El asunto no tiene ni pie ni cabeza porque los venezolanos, independientemente de su posición política, necesitan trabajar, trasladarse sin demora por la ciudad o alimentarse y vestirse, cuidar su salud y emplear su tiempo libre en actividades de recreación.

No es que se le esté pidiendo algo imposible al Gobierno, sino que asuma sus responsabilidades con la prudencia y el equilibrio que demandan el ejercicio del poder en función del bien ciudadano. Nada de esto parece interesarle al Presidente de la República. Ni la concordia, el buen juicio o la paz necesaria para enfrentar la crisis (que no solo es nacional sino mundial), sirven como argumentos para calmar el tono encendido y guerrero con que predica a diario sus atropellos el jefe del Estado.

Se atropella a los sindicatos como si ellos fueran culpables por haber firmado contratos beneficioso para los trabajadores. ¿Y qué podían hacer sino pedir más? Pero desde el Gobierno privó la demagogia y, en vez de explicarle a los trabajadores que era imposible satisfacer sus peticiones porque las finanzas del país no lo permitían, decidieron firmar lo que no podían cumplir. Hoy Miraflores se echa para atrás.

Igual sucede con los comerciantes y distribuidores de alimentos. El Gobierno gritó y garantizó que Venezuela contaba con suficientes dólares para traer del exterior todo lo necesario. En el fondo era un reto y un chantaje contra los cultivadores y productores nacionales que estaban exigiendo precios más rentables para sus productos.

En fin, a Mercal y Pdval les fue bien mientras Miraflores (como diría Jaime Lusinchi) tenía la botija llena. Pero hoy ¿en quiénes podemos confiar para alimentarnos? ¿En los errados planificadores oficiales, en los comisarios políticos del PSUV que creen que toda iniciativa privada es mala, o en los militares que hacen grandes negocios cobrando comisiones por importar alimentos? En verdad, ¿quiénes son los que enriquecen con el hambre del pueblo? A estas alturas del partido es imposible engañar a los venezolanos.

El Gobierno declara que los distribuidores de alimentos son sus mortales enemigos. Menudo engaño: ¿no nos habían dicho, diez años atrás, que el Estado iba a reorganizar la distribución de alimentos entre la población? No se hizo porque era un gran engaño y sólo tenía un fin político. Pero en el camino quedaron los bolsillos de los militares bolivarianos completamente rebosados.

Los venezolanos no somos idiotas y estamos claros en que el caos propagandístico ideado desde la Presidencia de la República sólo persigue preparar el terreno para que la opinión pública acepte, sin chistar, la drástica reducción de las importaciones que se avecina y que sí creará, en términos muy humanos, un desabastecimiento general y atroz. Provocado, eso sí, por el propio Presidente.

Tomado de Noticiero Digital



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jueves, 5 de marzo de 2009

Editorial El Nacional 05/03/2009

Editorial
El Nacional.


Despierta la crisis.

Habla Stiglitz.


Ayer en Estrategia, nuestro suplemento de economía y finanzas, el premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, le dio el puntillazo final a los sueños del gobierno bolivariano de pasar por debajo de la mesa, frente a la crisis económica mundial. Como un cirujano que, al abrir el abdomen del paciente se da cuenta de inmediato de lo avanzado del tumor, el doctor Stiglitz no tardó en diagnosticar, en pocas y duras palabras, el mal que avanza en las entrañas de la economía venezolana.

Debido a su reconocido prestigio y a su seriedad profesional, el señor Joseph Stiglitz no se comporta como una estrella de cine de Hollywood, de esas que la agencia estadounidense de relaciones públicas contratada por Miraflores y pagada en abundantes dólares le suministra mensualmente al presidente Chávez para mejorar su imagen internacional.

Al contrario, Stiglitz puede venir a Venezuela invitado oficialmente, lo cual es válido, pero de seguro no cambiará su discurso crítico ante los ruegos del chavismo (porque no tiene idea de lo que es esa mazamorra ideológica) y mucho menos frente a las medidas económicas que cualquier gobierno (y principalmente el nuestro) esté tomando, o se prepare a tomar, para darle respuesta a una crisis que no sólo es global sino que tiende a profundizarse en nuestros principales socios comerciales.

De la misma manera que Stiglitz enfrentó las mamarrachadas económicas de la presidencia de George W. Bush, de igual forma ha comenzado a dar opiniones contundentes sobre la autosuficiencia del gobierno venezolano y de su descarada, irresponsable y peligrosa forma de comportarse ante el tsunami económico global que terminará por golpearnos con su secuela de ruina y miseria.

El señor Stiglitz no está a sueldo de la Agencia Central de Inteligencia, ni obedece a intereses foráneos con raíces económicas en Venezuela. Es un analista, un estudioso y un profesional reconocido. De manera que si sus juicios (referidos a América Latina) dicen que "Venezuela es el país donde los efectos de la crisis global terminarán por ser significativamente importantes", uno -como ciudadano- se pregunta si en Miraflores están conscientes de estas señales rotundas y demoledoras que nos están llegando.

En verdad, Stiglitz no hace sino confirmar que Venezuela es "una economía demasiado dependiente del petróleo" y que al derrumbarse los precios "desde 147 dólares el barril hasta 30 dólares" nadie, en su sano juicio, puede esconder la profunda crisis que ya está viviendo en la población de escasos recursos. Y si a ello se agrega que "el presupuesto fiscal para el año 2009 fue calculado a 65 dólares por barril", entonces "hay una brecha muy grande por cubrir".

Agregó, y esto es muy significativo, que "la única estrategia del Gobierno venezolano es esperar a que los precios del petróleo suban de nuevo". Dijo, además, que Chávez "ha permitido una excesiva expansión del consumo y del crédito". Esto es, decimos por decir, que le abrió la puerta al consumismo de los boliburgueses.


Tomado de Noticiero Digital


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martes, 6 de enero de 2009

PDVSA reduce ayuda a las misiones... se veía venir!

Petróleos de Venezuela redujo el financiamiento directo a los programas de misiones justo cuando recibió mayores ingresos.

El Informe Financiero y Operacional de Pdvsa, correspondiente al tercer trimestre de 2008, refiere que hasta finales de septiembre los aportes que daba la empresa a las misiones alcanzaron 2,2 millardos de dólares, mientras que durante el mismo período de 2007 entregó 3,7 millardos, lo que implica una disminución de 41%.

El mayor recorte se registró en las transferencias de Pdvsa a la misión Barrio Adentro, uno de los programas más emblemáticos del Gobierno porque se centra en la atención médica primaria y preventiva, dirigida principalmente a las personas de menos ingresos y con la asesoría y apoyo del Gobierno de Cuba.

Entre enero y septiembre del año pasado la empresa sólo había entregado 114 millones de dólares a Barrio Adentro, una reducción de 92% con respectó a los 1,2 millardos de dólares que desembolsó la corporación durante el mismo lapso de 2007.

Al programa de Mercal, que abarca la distribución y comercialización de alimentos de la canasta básica con precios por debajo de la regulación establecida por el Gobierno, Pdvsa le recortó 30% en su transferencia directa, al bajar la asignación de 269 millones a 187 millones de dólares.

Esta reducción ocurrió porque desde principios de 2008 los planes de la corporación, en materia agroalimentaria, se focalizaron en el impulso a la creación y consolidación de los mercados Pdval, adscritos a la filial Pdvsa Agrícola y cuyo arranque se hizo a través de la red de comisariatos que cuenta la industria petrolera para la venta de víveres.

También la petrolera disminuyó en 72% los aportes que hacia con cargo a su presupuesto al financiamiento de la Misión Vivienda. Entre enero y septiembre de 2007 otorgó 546 millones de dólares pero durante igual periodo del año pasado su contribución alcanzó 155 millones de dólares.

Prioridades. Un aspecto que destaca el informe es cómo Pdvsa decidió que sus aportes para el desarrollo social ­que podrían asumirse como su programa de responsabilidad social empresarial- se concentraran en proyectos agrícolas, para los cuales se destinaron 776 millones de dólares; la entrega de bombillos ahorradores de energía que sumó desembolsos por 22 millones de dólares, y la Misión Ribas, un programa social creado hace 4 años para la formación a nivel de educación secundaria de jóvenes y adultos.

Con respecto a las asignaciones a la Misión Ribas, entre enero y septiembre de 2008 se incrementaron 272%. Pasó de 81 millones a 301 millones de dólares, principalmente porque ahora este programa se extendió a la formación técnica de los jóvenes dentro de la industria de hidrocarburos, incluso con la opción de otorgar becas al exterior.

Por ANDRÉS ROJAS JIMÉNEZ
arojas@el-nacional.com
El Nacional .

Tomado de Noticiero Digital

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