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martes, 12 de enero de 2010

El NACIONAL editorial 12/01/2010 "El pobre Bolívar"

El pobre bolívar

¿En qué paró aquella perorata de "Un país fuerte, una economía fuerte, un bolívar fuerte"? Pues en el Viernes Negro de Hugo Chávez. En la confesión de que el bolívar bolivariano es la moneda más débil de América Latina. Al puerto de la devaluación vino a atracar la nave de los disparates y del mal gobierno.

Después de una década de altos ingresos, de precios del petróleo que superaron los 100 dólares por barril, Chávez decidió devaluar la moneda con propósitos eminentemente políticos, para disponer de millones de bolívares en el año electoral. No le quedó otra solución que apelar a la fórmula que negó con empecinamiento, y lo hace mal y tardíamente.

En la mente del Presidente de la República no hay otra cosa que las elecciones de septiembre. Él dispondrá de más cantidad de dinero para su campaña, pero el pueblo se empobrecerá más, y tendrá que pagar precios más altos por todo lo que consume.

Con la devaluación y el cambio dual con relación al dólar (uno a 2,60 y otro a 4,30) dominará más la economía.

El primero es un cambio privilegiado para el Gobierno, para las importaciones de alimentos, de maquinarias, medicinas e insumos del sector salud. El otro, el llamado dólar petrolero, para el resto del país, para quienes viajen al exterior, o lleven a cabo importaciones que estén controladas por el oficialismo. Además de ser absolutamente discriminatorio, de este se nutrirá el tesoro público y le producirá más recursos al fisco en una maniobra monetaria típicamente capitalista.

Chávez justificó la devaluación con el sofisma de que se trataba de una medida destinada a estimular la producción nacional.

Es él quien ha destruido la industria y la agricultura y es él quien ahora promete impulsarla. Hoy descubre que "el país importa mucho", como lo dijo en Aló, Presidente y que se importaron 95 millones de pares de zapatos en 2009. Que va a destinar 1.000 millones de dólares para que el Gobierno importe maquinaria, para vendérsela a los productores "que quieran trabajar con nosotros".

O sea, a aquellos que saquen el carnet del PSUV, condición previa. ¡Primero el catecismo rojo! Chávez añadió que mantendría el rígido control de cambio impuesto desde 2003 y que ha contribuido a asfixiar la producción nacional.

También alegó Chávez que la devaluación estará orientada a estimular la exportación de café y cacao, pero nadie sabe cómo será posible semejante promesa mientras las fincas productoras han sido confiscadas o están bajo amenaza de los terrófagos de la revolución. Ya el Gobierno se apoderó de las torrefactoras de café, y avanza como una maquinaria implacable contra la propiedad privada.

El comandante ha adoptado en los últimos meses la manía de confesarse "marxista y cristiano". ¿A quién engaña? O se es marxista o se es cristiano, pero eso de marxista cristiano es un cuento chino. Comunismo es hambre. En suma, Chávez tendrá mucho dinero y el pueblo mucha inflación.


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lunes, 11 de enero de 2010

Teodoro Petkoff 11/01/2010 "La culpa es tuya" (Editorial Tal Cual)


La gente no necesita de sesudos y técnicos análisis económicos. Las colas inmensas ante las tiendas de electrodomésticos fueron más que elocuentes el fin de semana. Todo el mundo sabe que devaluación es sinónimo de subidas escandalosas de precios así que una marabunta salió a comprar lo que pudiera a precios viejos. Ya somos veteranos de devaluaciones. No es este nuestro primer Viernes Negro. Ya también sabemos lo que viene: un costo de vida que nos hará sudar petróleo para poderlo cubrir.

Chávez no tiene excusas. Ha sido su disparatada política económica la que lo ha obligado a devaluar. Ha devaluado después de cinco años de la mayor bonanza petrolera del siglo, durante los cuales entraron al país miles de millones de dólares, pero pésimamente manejados. No puede escudarse en que heredó una crisis fiscal creada por “gobiernos anteriores”. El suyo ya es dos gobiernos anteriores y pico. Los problemas fiscales que tiene los parió él mismito.

No puede alegar que se quedó sin reservas internacionales, porque hay 35 mil millones de ellas. La recesión económica es suya-suyita. El Gran Charlatán decía que estábamos “blindados”. Pero el blindaje no resistió los efectos del Plan de Destrucción Nacional que adelanta Chacumbele. La economía venezolana cayó 2,9% en 2009 pero la mundial sólo en 1,1% y la latinoamericana en 1,8%. Nuestro desempeño económico fue mucho peor que la media mundial y que la media del continente. Todos las tonterías que condujeron a esta devaluación brutal llevan, pues, su exclusiva marca de fabrica. Esta devaluación es made in Miraflores. Inflación, recesión y ahora devaluación, darán más inflación y más recesión.

Estanflación llaman esto los expertos. Estancamiento más inflación. ¡Qué revolución más bonita! Devaluaron tarde y mal. ¿Por qué lo hicieron, entonces? A nadie han engañado. El gobierno necesita plata y nos la va a sacar del bolsillo, clavándonos el peor impuesto, la inflación.

Cada dólar petrolero le producirá ahora 4,30 y no 2,15.

Duplica sus ingresos. Más plata para derrochar y para financiar su campaña electoral.

Presiones adicionales sobre los precios. La falacia de que nuestro salario mínimo era el mayor de América Latina se volvió pupú. A 2,15 claro que lo era, pero no a los 6 o 7 del dólar permuta ni a los 4,30 de ahora. Tendremos un año de fuertes presiones salariales porque la carestía de la vida, que ya es insoportable, será peor. Costos más caros, por tanto, y más gasolina para la inflación. Pero no se atreven a decir la verdad. Engañan al pueblo a pura coba. Ahora, esto y que es para estimular las exportaciones. ¡Por favor! ¿Nos creen estúpidos? Después de once años de predicar “crecimiento endógeno” (sustitución de importaciones), súbitamente descubren que de lo que se trata es de exportar, o sea, “crecimiento exógeno”. El inefable profesor Giordani nos dice que se “busca hacer más competitiva la economía venezolana, al promover las exportaciones”. Tarde piaste pajarito. Once años destruyendo el aparato productivo, con exportaciones no-petroleras que llegaron el año pasado escasamente a un poco más de 3 mil millones de dólares, y ahora nos vienen con el cuento de que la mera devaluación lo va a sacar del hoyo. Esta no basta para superar el desastre de las empresas estatales exportadoras arruinadas ni el de las privadas en la lona.
Dejaron sobrevaluar el bolívar hasta extremos demenciales, manifestación típica del rentismo, y se gastaron una bola de dólares para aplastar la tasa paralela sin lograrlo, y ahora Chacumbele nos sermonea con lo de superar la “economía rentista”. ¡Vaya pa’l carajo!




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sábado, 9 de enero de 2010

La columna del Padre José Palmar 09/01/2010 "El mal chavista"

En 1960 en los Países Bajos se dio el fenómeno económico denominado el “mal holandés”, se titula así a las consecuencias perniciosas que experimentó la economía neerlandesa ante el descubrimiento de grandes yacimientos de gas en el Mar Norte. Las derivaciones nefastas fueron: la depreciación del florín, perjuicio a la competitividad de las exportaciones y riqueza mal gastada por el gobierno.

Se puede hablar con toda propiedad para el mundo de las teorías económicas del vocablo: “mal chavista”, esta expresión resume genialmente toda la gama de inoperancia, incompetencia, incapacidad, torpeza e ineptitud de las políticas económicas de un gobierno chavista que once años ha tenido un ministro de finanzas por año, una desmonetización disfrazada de reconversión monetaria, un cambio dual donde impera el dólar permuta y una banca pública a la merced de los caprichos y espasmos mentales de un “Presidente regalón” que maneja el dinero del erario nacional como si estuvieran depositados en un colchón marital y no en un Banco Central decente, autónomo e independiente.

El Alto Gobierno chavista estuvo cinco años deteniendo a mansalva este crack financiero venezolano. A punta de barriles de crudo muy caro, misiones sociales engañosas, bonos lavadores, contabilidades maquilladas, cuentas públicas fraudulentas, mercados paralelos de divisas extrajeras, magnicidios ficticios, insultos repetitivos a la Casa Blanca, al Vaticano y hasta en la propia sede de la ONU en Manhattan –donde la picuda nariz de Chávez solo percibe el azufre ajeno y no le hiede lo que él apesta, claro, porque a nadie le hiede sus propias flatulencias- represión social e institucional, controles mediáticos, cierres de medios de comunicación social y de muchísima habladera de paja en las cadenas presidenciales lograron correr hábilmente la arruga del caos económico hasta el pasado “viernes rojo rojito”.

La ineficacia tecnoeconómica y la corrupción galopante arrastraron al Hegemón de Miraflores a quitarse la careta ante el mundo. Los tarifados periodistas rojitos hablan de “ajuste”, el propio gobierno habla del término propio y exacto de la “devaluación”. En palabras entendibles, el Gobierno de Chávez tendrá mucho más dinero para gastar y regalar, y los ciudadanos comunes tendremos menos poder adquisitivo para comprar y pagar.

Un país donde los sectores de producción están deprimidos y acorralados, una devaluación en factor sorpresa pudiera incentivar la competitividad industrial y comercial interna, pero teniendo en cuenta que el 87% de los insumos, maquinarias y materia prima para trabajar se importa con dólares en mano, es de suponer que la devaluación –que coloca un dólar paralelo a un precio inaccesible- llevará a la quiebra fortuita y fraudulenta del aparato productor venezolano, liquidando así la economía interna del país. Habrá un respiro para el Gobierno, recibirá el doble por las exportaciones, mantendrá la política de subsidios y se incrementará el sistema de tributos y aranceles –más impuestos para el pueblo-.

El Presidente Chávez tendrá el doble del dinero previsto para el 2010, por su parte el pueblo venezolano tendrá la mitad del dinero esperado. En un año electoral y con las encuestas en contra, tendremos a un populista Presidente vestido de rojo regalando plata a granel para calmar las masas empobrecidas.

Las gallinas de los huevos de oro de PDVSA y Guayana no tienen vida productiva y económica. La plata para el Presidente regalón no la pueden sacar de los pozos petroleros, ni de las minas de oriente, la sacarán de los bolsillos de la gente. La vía más rápida y segura para exprimir al pueblo será por el pago de los impuestos al SENIAT-que en el 2009 casi dotó al presupuesto nacional en un 70% y donde apenas PDVSA alcanzó un 20%.

El bolívar cuarto republicano se mantuvo firme durante 24 años y cinco días, desde el 13 de febrero de 1959 –toma de mando de Rómulo Betancourt- hasta el 18 de febrero de 1983 –con el llamado “viernes negro” de Luís Herrera Campins. Por su parte el mal llamado “Bolívar fuerte” apenas se mantuvo por espacio de dos años y siete días, desde el 01 de enero de 2008 – fecha de inicio del curso legal de la nueva moneda- hasta el 8 de enero de 2010 día fatal este gobierno que se encuentra en caída libre.

Con el síndrome de este “mal chavista” caben algunas preguntas: ¿Hasta cuándo se sostendrán los precios de la gasolina es subsidiada en 408%? ¿Con éste caos financiero está al vilo las elecciones parlamentarias? ¿Ante esta debacle social y económica se verá obligado Hugo Chávez a convocar otra Asamblea Constituyente? ¿Resistirá el Inquilino de Miraflores la operación militar norteamericana de “peinar” las zonas tomadas por la guerrilla colombiana? ¿Los militares venezolanos seguirán rendidos a los pies de su Comandante en Jefe y se convertirá Venezuela en el aliviadero del terrorismo de las FARC-EP? Y la pregunta de las 10 mil lochas fuertes: ¿La oposición seguirá dando tumbos y tambos entre la división y el egoísmo partidista mientras el pueblo de Venezuela sucumbe en el caos y la miseria?

La última que sale desde mi alma: ¿Cuántos chavistas quedarán en el país? Cuando les dije hace unos meses que faltaba poco, algunos pensaron que era mentira, ya comienza la gran verdad. Decirles feliz año 2010 es como una frase llena de fingimiento y ficción. Que Dios les bendiga.


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Antonio Sánchez García "El último viernes negro"


Despierta Venezuela. Estás al borde del abismo. Llegó la hora de sacar fuerzas de flaqueza.

Luis Herrera Campins se estará revolcando en su tumba: a un cuarto de siglo de distancia del primer gran acto de la tragedia económico política venezolana, que terminara con mucho más de medio siglo de estabilidad cambiaria y fortaleza financiera, le pusiera fin a la democracia subvencionada por decenios de 4.30, abriera consiguientemente el ciclo de la inestabilidad política y despertara las ambiciones cuarteleras vuelven los Idus de Marzo de la debacle cambiaria. Se abre así el último capítulo de la inestabilidad política que amenaza con derrumbar estrepitosamente las pretensiones vitalicias del teniente coronel. En este 2010, año crucial que se anuncia con sonoras trompetas de Jericó. Provoca gritarle, para que él, los suyos y quienes le eligieran entiendan de una buena vez que un cantinero analfabeta y fabulador no puede regir un Estado de tomo y lomo: ¡la economía, estúpido!

Venezuela asiste al acto final del derrumbe estrepitoso de otro ciclo más de bonanza petrolera, estupidez fiscal y amargo despertar. Creyéndose en la Rusia Soviética de 1917, pero atiborrada de dólares, nuestro Lenin tropical decidió soliviantar con su trasnocho a todos los chulos de la región. Hoy, por culpa exclusivamente suya en la inexorable carraplana, ninguno de ellos vendrá en auxilio de una nación desgarrada por la ignorancia de sus gobernantes. Quien menos, Lula da Silva, el que más ha profitado de nuestra riqueza ilusoria. Novecientos cincuenta mil millones de dólares administrados por unos zarrapastrosos, ladrones y muertos de hambre. Medio legitimados por un profesorzuelo de economía con ideas legañosas y una visión de la economía digna de un graduado de la Universidad Lumumba. Chávez terminó siendo no sólo más de lo mismo – borrachera irresponsable y dispendio escandaloso de recursos para terminar comiéndose a dentelladas la gallina de los huevos de oro – sino una versión en tecnicolor y tercera dimensión, ampliada en su voracidad corruptora hasta la saciedad y la angustia, del primer Carlos Andrés Pérez. Un auténtico santo varón en comparación con quien pretendiera asesinarlo. Y obtuviera el Poder en recompensa. Dios castiga, pero no a palos.

Vaya la mentira por delante. “Nosotros jamás devaluaremos”. ¿Cuántas veces se lo oímos al capitán Acab de nuestras finanzas, don Jorge Giordani? ¿Cuántas veces se pavoneó el cantinero mayor ante sus focas vestidas de rojo en sus patéticos dominicales señalando que “la Venezuela bolivariana está blindada ante la crisis”? ¿Blindada?

Pero la verdad tiene su hora. Esta colosal devaluación, neo liberal hasta los tuétanos y de la peor especie, cuyos efectos terminarán liquidando los ahorros de los venezolanos y abriéndole las fauces al dinosaurio de la inflación, haciendo trizas los bolsillos de millones y millones de venezolanos, demuestra que la sentina está llenándose hasta los bordes de materia fecal. Chávez y su patética revolución bolivariana están con esa agua al cuello. Naufragan sin remedio. Repiten viejas taras, enseñan su insólita cortedad de ideas y demuestran la patética levedad de su seriedad política. Son unos payasos. En donde quiera se les vea.

¿Alguien creyó que con un tontón como Carlos Escarrá o una ignara como Cilia Flores, con unos impresentables como Darío Vivas o el diputado Dugarte, la Venezuela de Bolívar y Sucre, de Páez y José María Vargas, de Soublette y Andrés Bello, de Rómulo y Uslar Pietri sería algo más que este sangriento sainete de mala muerte?

Despierta Venezuela. Estás al borde del abismo. Llegó la hora de sacar fuerzas de flaqueza.


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