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domingo, 3 de mayo de 2009

Martha Colomina: ¡Y que blindados contra la crisis!


¿Acaso el culpable de la inflación no es quien ha malversado en regalos externos, armas y viajes?

A medida que pasan los días los venezolanos vamos sufriendo en carne propia las mentiras de Chávez dirigidas a convencernos de que sus falsas previsiones en materia económica nos iban a salvar de la crisis mundial "así me pongan el petróleo a cero".

Economistas y empresarios venezolanos advertían al gobierno la necesidad de frenar el ostensible despilfarro oficial y, con los recursos excedentes de los altos precios del crudo, aconsejaban crear un fondo de ahorros transparente y auditable que sirviera de colchón financiero para una eventual crisis, como hicieron Noruega y Arabia Saudita, y no el grosero escamoteo de los recursos públicos a través del Fonden que han sido destinados para "la regaladera" a sus compinches políticos externos y a financiar los delirios revolucionarios.

Tan sordo fue Chávez a la solicitud de austeridad y ahorro oficiales, que en el cuarto trimestre del 2008, ya con fuertes indicadores de la crisis mundial, Venezuela registró un monto por importaciones superior al de las exportaciones. Por cierto que ya para ese momento el Gobierno estaba destinando menos fondos al gasto social que en años anteriores.

Durante la campaña que le condujo a materializar su acariciado sueño de ser candidato presidencial vitalicio y ya con la recesión mundial en pleno apogeo, Chávez nos juraba que Venezuela estaba blindada contra "la crisis del capitalismo" y que, mientras él fuera Presidente, los venezolanos no íbamos a sufrir penurias tales como desabastecimiento, desempleo o reducción de los programas sociales. Sacaba entonces (como saca ahora) las cuentas de la lechera, a las que también se unió el ministro de Finanzas al afirmar que entre los recursos del Fonden, del Fondo Chino y otros, el gobierno disponía de un colchón de $ 57 mil millones. Muchos sabíamos que Presidente y ministro nos estaban mintiendo porque ya habían indicadores del frenazo de Cadivi (que desde el 28 de febrero no informa al país de las divisas entregadas, al igual que el Seniat y la Siex dejaron de publicar sus cifras).

Hoy existen graves problemas en las autorizaciones para importar leche, envases, autopartes y otros, a los que se unen las cuantiosas deudas acumuladas con la banca por el uso de las tarjetas de crédito para viajeros ($ dos mil millones) y líneas aéreas (más de $ mil millones). Se calcula que Cadivi debe más de $ 10 mil millones por autorizaciones emitidas y cuyas divisas no han sido entregadas (algunas tienen 180 días de atraso). Cadivi ha informado a las cámaras privadas que se dirijan al dólar permuta para las importaciones de sus insumos, hecho que triplicará los precios de los productos. Entonces el Indepabis cerrará establecimientos por especulación y HCHF despotricará contra la burguesía explotadora.

¿Acaso el culpable de la inflación no es quien ha malversado en regalos externos más de $ 60 mil millones, en armas más de $ 12 mil millones, en viajes y en corrupción de su entorno? ¿En qué se han ido los casi $ 900 mil millones recibidos en 10 años por conceptos petrolero y fiscal? Así las cosas el nivel de inflación de este año será superior al ya muy alto del año pasado (30,9%). De hecho, el FMI pronostica un conservador 36,4% de inflación para el 2009.

Pdvsa, la artífice de ese "blindaje" financiero del que nos hablaba Chávez, está en bancarrota y mendigando préstamos dentro y fuera de Venezuela: "Prepara una emisión de bonos, tocó la puerta de la banca local y también ha tratado de negociar un préstamo sindicado" (EU 30-04-09). Su presidente anuncia reducción del gasto en un 64,7% y que no habrá ni aumentos ni bonos para sus trabajadores. Las empresas de Guayana están virtualmente quebradas (los expertos indican que para reflotarlas se requieren $ 5.500 millones), de modo que los míseros 410 millones de bolívares anunciados por Chávez como "auxilio financiero" no alcanzan ni para pagar la quinta parte de lo que Venalum y Alcasa le deben a la también quebrada Edelca.

Cada día surgen nuevos indicios del caos generado por la corrupción y la ineptitud de los funcionarios nombrados por Chávez al frente de las principales empresas del Estado. Cuando la petrochequera estaba buchona, los errores se ocultaban. Hoy están saliendo peligrosamente a flote, mientras la fiebre interventora acaba con la producción agrícola nacional (más de 50 fincas en plena producción han sido confiscadas esta semana). Las encuestas registran una significativa caída del apoyo popular a Chávez a causa de sus violaciones constitucionales contra quienes ganaron gobernaciones y alcaldías fuera del ámbito rojo-rojito.

Profesores, maestros, médicos, enfermeras, trabajadores tribunalicios, eléctricos, petroleros y de las empresas de Guayana están hartos de incumplimientos de contrato, amenazas y detenciones arbitrarias. Venezuela es un polvorín y Chávez lo sabe, por eso oscila entre la represión y la zanahoria.

Tomado de El Universal



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sábado, 18 de abril de 2009

Martha Colomina: Las mentiras del último viaje

El mundo idílico creado por el hábil verbo de Chávez está tocando a su fin.

Que Chávez miente no es ninguna novedad. Llenaríamos este espacio con sus mentiras que el tiempo se ha encargado de desdibujar: así, los venezolanos no hemos podido bañarnos en el río Guaire como el "Supremo" prometiera en 2001, cuando la hoy usurpadora de la autoridad del Distrito Capital estaba al frente de Hidrocapital y le asegurase a Chávez que el río tendría un caudal transparente en menos de un año. En 2009 flotan sobre el Guaire detritus y restos humanos lanzados por los descuartizadores con carnet oficial. Tampoco Miraflores fue convertido en una universidad; ni Chávez y su trouppe se mudaron de La Casona para una vivienda humilde; ni se dejó de llamar Chávez cuando los niños de la calle siguieron deambulando por las ciudades del país, y otro sinfín de promesas que el viento se llevó. El mundo idílico creado por el hábil verbo de Chávez y sostenido por la hasta hace poco nutrida petrochequera, está tocando a su fin.

Las mentiras que nos ha dicho por años quedaron temporalmente ocultas gracias a los altos precios del petróleo. El buen economista Gustavo García nos advertía en 2007 que los embustes sobre la "floreciente" situación financiera de Pdvsa se pondrían al descubierto con la caída de los precios del crudo. Y así ha sido. Hoy Pdvsa ha llegado a la vileza de apoderarse los recursos de la caja de ahorros de sus trabajadores para intentar cubrir el enorme déficit interno. Su presidente, Rafael Ramírez -uno de los causantes de la ruina de la industria-, va mendigando créditos que, por lo general, le niegan y vendiendo petróleo a futuro (con descuentos de hasta $15 el barril y, como en el caso de China, cubriendo Venezuela el alto costo del flete). La mentira es el signo del régimen que se ampara en el constante ocultamiento de información oficial, no sólo sobre la industria petrolera, sino de las estadísticas epidemiológicas, educativas o de empleo. ¿No inserta Pdvsa en el presupuesto nacional la mentira de que está produciendo 3,2 millones de barriles de petróleo diarios, cuando apenas alcanza a 2,1 millones? Durante su reciente viaje a Japón (emprendido antes del periplo presidencial) Rafael Ramírez declaró haber recibido un crédito del Japan Bank for International Cooperation (JBIC) por un monto de $1.500 millones "para la expansión de dos refinerías", información desmentida por esa entidad financiera a través de un cable de la agencia Reuters. Como afirma el experto periodista José Suárez Núñez, quien bajo el título de "Fantasías petroleras" (TalCual 13-04-2009) narra los "vapores de la fantasía" que en forma de supuestos "acuerdos" y "millardos de dólares" Chávez desgranaba ante reporteros poco avezados con las trampas discursivas del gran fabulador, durante su viaje a Irán, Japón, China y Cuba. Así escucharon por enésima vez el reparto del condominio en que Chávez ha convertido la cada vez menos activa Faja del Orinoco, en la que poco interesado debe estar Irán ante los siete nuevos descubrimientos en su propio país de crudos livianos que elevarían sus reservas probadas a 138 mil millones de barriles y colocarían a Irán como el segundo productor de la OPEP. En Japón, el infatigable hablador deliró con fuerza. En rueda de prensa dijo que los 12 convenios de cooperación firmados con ese país garantizaban inversiones en Venezuela por $33.500 millones, de los cuales irían $8 mil a la Faja, $6 mil para procesar gas, $10 mil para gas natural licuado, $ 8 mil para proyectos petroquímicos y $1.500 para refinación de petróleo. En síntesis, que en tiempos de recesión crediticia, el mago barinés habría logrado el milagro de conseguir inversiones por un monto superior al de las reservas internacionales. Pero ¡oh sorpresa! Tal como señala Suárez Núñez, "ningún funcionario japonés avaló los montos y los proyectos y no apareció ninguna declaración de las empresas involucradas. Por eso se estima que es una finta publicitaria, para estar en la cobertura noticiosa mundial", urdida con el fin de aplacar las heridas a causa de su ausencia forzada en las cumbres de Chile y del G-2, a las que no fue invitado.

Tenía entonces que inventar victorias para la derrotada Pdvsa, acosada por deudas con sus trabajadores, con los taladros, contratistas y proveedores en todo el mundo. La verdad es que, como testifica Veneconomía, "ninguno de estos acuerdos ha generado ni siquiera un dólar en nueva inversión extranjera directa". En síntesis, dinero fresco no hay. Lo que sí hay son mentiras frescas, a las que se añade la indignante verdad de que Chávez salió del país para que sus esbirros de la Fiscalía y de los tribunales hicieran el trabajado sucio de condenar a los inocentes de los crímenes del 11 de abril, mientras los verdaderos culpables andan sueltos, viajando a sus anchas con recursos públicos y protegidos por un poder dictatorial.

Tomado de El Universal




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