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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Periodista Leocenis García y su huelga de hambre



CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA
COMISIÓN DE JUSTICIA Y PAZ


“Reconciliación Paz y Justicia ”


La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana, ante la huelga de hambre de Leocenis García expresa lo siguiente:
1. Nos preocupa la salud y la vida del periodista Leocenis García, quien se encuentra en huelga de hambre desde hace más de ocho días.
2. En el ánimo de que la vida humana se preserve integralmente, exhortamos a las autoridades judiciales a considerar con atención los motivos de huelga de hambre. Así mismo elevamos oraciones porque esta situación se resuelva sin daños, y que la cordura sea lo que impere entre los involucrados en este caso. Sería muy grave la pérdida de la vida de un ser humano que puede ser juzgado en libertad, más cuando los delitos de opinión no están contemplados en la Constitución Bolivariana de Venezuela.

3. Nos hacemos eco de los defensores del editor del semanario 6to poder, quienes han denunciado violaciones de derechos humanos al periodista durante la huelga, situación muy grave a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia.

4. Esta intervención no tiene otro motivo que la exigencia de la fe, la búsqueda permanente de la Reconciliación, la Paz y la Justicia y el velar por la integridad personal y familiar de este ciudadano para que, tomando en cuenta los procedimientos contemplados en nuestra Constitución, se haga evidente el debido proceso.


Caracas, 16 de Noviembre de 2011.

Con nuestra bendición,


+ Mons. Roberto Luckert león
Arzobispo de Coro
Prsidente de La Comisión de Justicia y Paz


martes, 30 de agosto de 2011

Aquí hay algo que no me cuadra...


Los de la foto (excluyendo a la Chinita…por ahora) han recibido en algún momento una réplica de la espada del Libertador, que, de símbolo de libertad contra la opresión del imperio español, en manos de ellos se convierte en la antítesis de todo por lo que luchó y entregó su vida Simón Bolívar. La sangre que derramaron nuestros libertadores en el siglo XIX se diluye, se corrompe, se anula en las manos ensangrentadas de los tiranos y dictadores del siglo XXI

No me parece que incluir a la Virgen de Chiquinquirá en ese selecto grupo de personajes que se ha distinguido por gobernar sin que les importe un pito los derechos humanos, sin detenerse en la cuenta de muertos que llevan encima, sin parpadear a la hora de reprimir violentamente a la disidencia, con total menosprecio por los “súbditos” que dicen gobernar, sea una feliz idea.

Si el presidente en ese sincretismo, suerte de arroz con mango religioso que tiene, quiere agradecerle a la Virgen por el rumbo que ha tomado su tratamiento contra el cáncer, nadie se lo impide, claro!, pero que no coloque a los pies de la Chiquinquirá lo que con amplia sonrisa ha colocado en manos de Gadafi, de Mugabe y de los Castro. A mí, particularmente me parece fuera de todo lugar el “gesto”, inapropiado e impropio para la dignidad de la Madre del Redentor que agradecería mas una conversión sincera del corazón que una espada, agradecería mas la liberación de los presos políticos que un “metal que aturde”, agradecería mas el final de la violencia en las calles y en las cárceles de nuestro país que el ya folklórico motivo político utilizado para captar las simpatías electorales del pueblo católico.

Y por cierto, quien le propuso la idea de visitar la Basílica al presidente fue el padre Vidal Atencio, tan chavista como chavez, lo reconozco y está en todo su derecho, buen amigo desde el Centro Vocacional de Maracaibo y luego en el Seminario Interdiocesano de Caracas en el que compartimos no solo las aulas, la capilla, las oraciones sino también el repudio tanto a CAP como a Lusinchi por aquellas condecoraciones que entregaron a la Virgen en Margarita, Maracaibo y Guanare, que vimos mas como proselitismo político, mas como bufonada de los “sauditas tropicales” que como verdaderos actos de devoción…Vidal pensará distinto o igual con chavez que con CAP y Lusinchi? Porqué tendría que ser distinto si “de casta le viene al galgo”?

Seguro habrá un acto formal en el Templo. El PSUV se encargará de llenar la Basílica con los ya habituales que aplauden al corifeo cuanta cosa se le ocurra y Santana con los guantes rojos aquellos que dejó Monseñor Roa para las celebraciones de Pentecostés sostendrá la réplica para que el presidente la coloque él mismo en el camerín de la Virgen, aplausos, aplausos, mas aplausos, pan y circo…

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viernes, 12 de agosto de 2011

El Evangelio de la política. Padre Andrés Bravo

Para el cristiano el fundamento de su reflexión doctrinal y de su praxis pastoral es el dato de fe de Dios que irrumpe en la historia y se autorevela hasta tal extremo de hacerse hombre y habitar en nosotros. Este misterio de la encarnación del Hijo de Dios le da sentido superior a todo lo humano. Sin olvidar lo definido en el segundo Concilio Constantinopolitano reafirmado por el Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, de que por la encarnación Dios asume todo lo humano, pero no lo absorbe. Es decir, lo humano no desaparece ante la misteriosa unión con lo divino. Más bien lo humano se enaltece y adquiere una nueva dignidad mucho más enaltecedora. De ahí que nada hay humano que no sea asumido por Jesucristo, como tampoco hay nada humano que le sea indiferente a la Iglesia. Ella no sólo está al servicio de los seres humanos, es humana, es la comunidad de los seres humanos que siguen a Jesús.

La misión de la Iglesia es la de anunciar el Evangelio de Jesús. Él vino a predicar el Reino de Dios que, aunque debe realizarse en nuestra historia, sólo encuentra su plenitud en la eternidad. Por eso Jesús indica, por un lado, que su Reino está en medio de los hombres y, por el otro, que no es como los de este mundo. Se trata de un nuevo dominio en los pueblos, que se realiza en la fraternidad universal y se manifiesta en el extremo del amor en la cruz donde el Hijo se entrega a la muerte. Es pues, una buena noticia (Evangelio) que ocupa la vida y la doctrina de Jesús y su Iglesia. Esto, necesariamente, trastoca el orden de la sociedad con sus sistemas socio-políticos. Los hombres de poder se ven amenazados por la presencia de Jesús. Sin embargo, los pobres de la tierra, se abren a una nueva esperanza de liberación. Esto está significado en el anuncio del Ángel a los pastores: “No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc 2,10-11). También en el himno de María donde anuncia que Dios “actuó con todo su poder: deshizo los planes de los orgullosos, derribó a los reyes de sus tronos y puso en alto a los humildes…” (Lc 1, 46-55). Por eso, ante el testimonio de los sabios de oriente, Herodes y su poder temblaron de miedo (cf. 2,1-12).

Al comenzar su ministerio, Jesús entra a la Sinagoga de Nazaret y lee el comienzo del capítulo 61 del profeta Isaías y, con este pasaje profético, presenta su programa de acción: anunciar el Evangelio a los pobres, dar la libertad a los presos y la vista a los ciegos, liberar al oprimido y anunciar el año del Señor (cf. Lc 4,16-21). Esta es la prioridad de su acción. Felizmente, Juan Pablo II ha referido esta escena de Jesús, en su convocatoria al Jubileo del tercer milenio, indicando su relación con la práctica del Año Sabático del pueblo de la antigua alianza. Ahí podemos saber en qué consiste “el año del Señor” anunciado por el Profeta y asumido por Jesús como su misión. Sencillamente, podríamos interpretar que se trata de la reconciliación de la humanidad entre sí y con Dios, para lograr la comunión del amor, símbolo del Reino predicado por Jesús. En concreto, leemos en el capítulo 15 del libro del Deuteronomio: toda deuda sea perdonada porque es el año del perdón, “de esta manera no habrá pobres entre ustedes… Si hay algún pobre entre tus compatriotas en alguna ciudad del país que el Señor tu Dios te da, no seas inhumano ni le niegues tu ayuda a tu compatriota necesitado; al contrario, sé generoso con él y prestare lo que necesite… No dejará de haber necesitado en la tierra, y por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu país”. Es el año de la libertad.

Todo esto nos ayuda a comprender lo que para el cristiano significa la política. No crean que los discípulos le Jesús entendían lo que consiste su Reino predicado. Aún tienen la idea de un Rey soberano que impone su voluntad ante todo un pueblo que se convierte en súbdito, con un orden jerárquico estricto. Ya ven ustedes que la Madre de Juan y Santiago ingenuamente le pedía a Jesús los mejores puestos para sus hijos. Jesús aprovecha la oportunidad para enseñarnos que existe un tipo de gobierno y sistema político autocrático, dictatorial y tiránico: “Como ustedes saben, entre los paganos los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos, y los grandes hacen sentir su autoridad sobre ellos” (Mt 20,25). Pero, para Jesús gobernar es servir. El ejercicio de la política es esencialmente el arte del servicio al bien de todos, siguiendo los criterios del Evangelio del Reino que tiene como meta la fraternidad universal: “El que entre ustedes quiera gobernar, deberá servir a los demás” (Mt 20,26). A eso llamo el Evangelio de la política.

José Andrés Bravo H.
Capellán de la UNICA



martes, 11 de enero de 2011

EXHORTACIÓN PASTORAL de la CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA


INTRODUCCIÓN

1 Al comenzar este Año Bicentenario de la Declaración de la Independencia, los Arzobispos y Obispos de Venezuela saludamos y bendecimos afectuosamente a todos los venezolanos, y les hacemos una cordial invitación a crecer en la esperanza y la confianza en Dios, Padre misericordioso, Señor de la historia. La celebración de la Navidad nos ha recordado que “Dios es amor” (1) y que Jesucristo está con nosotros, para comunicarnos vida, paz y felicidad plena y eterna.

2. Reunidos en nuestra XCV Asamblea Ordinaria queremos compartir con todos los fieles católicos y con todos los hombres y mujeres de buena voluntad nuestra preocupación sobre la actual situación del país, al cual servimos con nuestra misión pastoral. Igualmente nos proponemos iluminar a la luz del Evangelio de Jesucristo, de la Doctrina Social de la Iglesia y de los principios éticos universales, la difícil coyuntura histórica que vive hoy nuestra patria. Nuestro presente llamado a la unidad, la libertad y la paz quiere ser una contribución al entendimiento político y social, a la edificación de una sociedad fundamentada en el respeto a la vida y a la dignidad de toda persona, en el imperio de la verdad y de la justicia, en el pluralismo, la inclusión social y la democracia.

SOLIDARIDAD CON LOS DAMNIFICADOS

3. Ante todo, expresamos nuestro afecto y más viva solidaridad con las víctimas de las copiosas lluvias caídas en la mayor parte del territorio nacional durante los últimos meses del pasado año 2010. Ellas, y la carencia de una política de prevención y de planificación sostenida que minimice los efectos de las catástrofes naturales, han ocasionado la lamentable pérdida de algunas vidas humanas y de numerosas viviendas, especialmente de compatriotas de escasos recursos materiales. Damos gracias a Dios por la solidaridad y diligencia que han demostrado con nuestros hermanos necesitados los organismos del Gobierno tanto nacional, como estadales y municipales, así como instituciones, asociaciones privadas y personas particulares. La acción solidaria de la Iglesia no se hizo esperar. Numerosas parroquias, escuelas e instituciones han sido centros de acopio, y recibieron en sus instalaciones a los damnificados. Caritas de Venezuela recibió toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad, provenientes de comunidades parroquiales y de entidades privadas, y distribuyó dicha ayuda a nuestros hermanos, sin ningún tipo de discriminación social, religiosa o ideológica.

4. Ahora, pasada la etapa de la emergencia, es necesario que el Estado realice un trabajo serio, responsable y eficaz para solucionar problemas estructurales de vialidad y vivienda. Además, mientras haya damnificados en los refugios, los venezolanos hemos de apoyarlos con nuestra solidaridad concreta. En este sentido pedimos a los agentes de pastoral, y a los grupos apostólicos organizarse para continuar aliviando el sufrimiento de nuestros hermanos. Recordemos que en cada persona, y especialmente en los más necesitados, encontramos a Nuestro Señor Jesucristo, quien nos exige amar preferencial y desinteresadamente a los pobres.

DOSCIENTOS AÑOS DE LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA

5. El 5 de julio de este año 2011 celebraremos, Dios mediante, el Bicentenario de la Declaración de nuestra Independencia como nación. Ya en enero del año pasado, el Episcopado venezolano publicó una Carta Pastoral donde compartía con la comunidad nacional algunas reflexiones sobre el significado y actualidad de este acontecimiento para la Venezuela contemporánea. Hoy queremos recordar que aquella solemne Declaración de 1811 comenzaba invocando y poniendo a Dios por testigo de la rectitud de sus propósitos, manifestando explícitamente su ubicación dentro del marco espiritual de la tradición cristiana e inspirándose en ideales de libertad y de justicia, de unidad y de paz.

6. Los fundadores de la República emprendieron, con valentía y sacrificio, el largo camino de construir una nación libre, soberana e independiente, fundamentados en el respeto de la dignidad y en la vocación a la libertad de toda persona. El mejor homenaje que hoy podemos tributar a su memoria es honrar y profundizar, en nuestras leyes y en nuestras instituciones republicanas, los ideales que los inspiraron para buscar el bien de la Patria, y respetar la voluntad y decisión del pueblo.

LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL

7. En este sentido, los Obispos de Venezuela consideramos un ineludible imperativo ético y legal el respeto a la letra y al espíritu de la Constitución vigente. Ella es el fundamento jurídico del estado de derecho y la garante principal de los derechos del pueblo y de cada persona en particular, de la convivencia pacífica entre los ciudadanos y del correcto funcionamiento de las instituciones públicas y privadas.

8. Ahora bien, en diciembre pasado, en medio de la calamidad pública provocada por las persistentes lluvias, y durante el acostumbrado receso de actividades, el Gobierno y la Asamblea Nacional priorizaron una agenda ideológica destinada a la implantación de un sistema socialista y totalitario de Estado y de gobierno contrario a la vigente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada por votación popular el 15 de diciembre 1999. Recordemos que la propuesta de reforma para adecuarla al actual proyecto ideológico del Ejecutivo Nacional, que excluye y discrimina a quienes no compartan la ideología socialista, fue rechazada por la voluntad del pueblo expresada en el referendum del 2 de diciembre de 2007.

9. En ese marco se ha dictado una ley habilitante que confiere poderes especiales al Presidente de la República para legislar por un lapso de 18 meses con la justificación de la gravísima emergencia de infraestructura en vialidad y viviendas provocada por las lluvias. Esta ley confiere al Presidente poderes especiales para legislar en aspectos que nada tienen que ver con dicha emergencia, y delega en el Ejecutivo una facultad extraordinaria, más allá del período para el cual fueron electos los anteriores diputados, limitando así a la nueva Asamblea Nacional en una de sus facultades esenciales. Esto es un inaceptable desconocimiento de la voluntad popular expresada en las elecciones legislativas del pasado 26 de septiembre.

10. La Asamblea, en menos de un mes, aprobó veinticinco leyes, muchas de las cuales contienen disposiciones que restringen derechos y garantías de los venezolanos, e incorporan propuestas de la reforma a la Constitución que fueron rechazadas por el pueblo en el referendum del 2 de diciembre de 2007. Nos preocupan, entre otras, las así llamadas “leyes del Poder Popular”, que confieren atribuciones a las “comunas, directamente vinculadas al Ejecutivo Nacional, con menoscabo de la forma federal descentralizada del Estado, pues no se corresponden con la organización político- territorial de la República establecida en la Constitución, crean unas estructuras nuevas, con un contenido ideológico excluyente, centralizador y presidencialista, e invaden el ámbito de competencias de las Gobernaciones, Alcaldías y Parroquias.

11. Leyes relacionadas, entre otras cosas, con las telecomunicaciones y la responsabilidad social de radio y televisión, con Partidos Políticos, con las Universidades – ley aprobada por la Asamblea y devuelta por el Presidente -, conllevan limitaciones a derechos fundamentales de los ciudadanos, condicionan la libertad de conciencia y pretenden afianzar el pensamiento único y la hegemonía comunicacional del Gobierno. Por otra parte el Ejecutivo prosigue las expropiaciones, sin cumplir los procedimientos establecidos en la Constitución, atentando así contra la propiedad, derecho inalienable y constitucional de cualquier persona.

12. Las nuevas leyes poco tienen que ver con los problemas reales del país. En efecto: la situación de Venezuela es ya muy grave por el auge incesante de la inseguridad y de la violencia que impera especialmente en las grandes ciudades y en las zonas fronterizas; por la contracción económica, y el progresivo endeudamiento del país; por el inmenso déficit de viviendas y los problemas en la vialidad; por el encarecimiento continuo del costo de la vida que afecta especialmente a los más pobres, y los problemas de suministro de alimentos; por la inhumana situación de las cárceles y la deficiente administración de justicia, caracterizada por el retardo procesal en la mayoría de los juicios. En vez de resolver estos problemas, las recientes leyes crean una gravísima situación política, pues con ellas se pretende imponer a los venezolanos un sistema socialista estatizante y totalitario, que amplía el círculo de la pobreza, y agudiza la dependencia del pueblo respecto de un poder centralista. Desde el punto de vista ético, consideramos que esta manera de proceder no resuelve los problemas de la gente, cercena algunos de sus derechos, e irrespeta y desconoce la voluntad popular mayoritaria expresada reiteradamente por medio del voto.

13. La Asamblea realizó además una nueva modificación al Reglamento Interior y de Debates que minimiza al Poder Legislativo como institución democrática de representación, control y legislación, pues no sólo reduce las posibilidades de intervención de los diputados, sino que obstaculiza el funcionamiento del Parlamento, institución esencial del sistema democrático.

14. Como ciudadanos, como cristianos y pastores de la Iglesia, los Obispos no podemos callar. Jesús nos enseña que el poder no debe ser ejercido como un dominio sobre los demás, como si los gobernantes fueran dueños de las naciones, sino más bien como un servicio a todos. Por lo tanto, para nosotros los cristianos el poder no es un fin en sí mismo. Es un servicio de los gobernantes al bien común de todos los ciudadanos. Las autoridades del Estado no pueden asumir el control total de la vida de las personas, y tampoco establecer las condiciones para eternizarse en el ejercicio del poder. Es contrario a los valores cristianos, a los derechos humanos y al sentido común destruir al que piensa diferente, o condenarlo al silencio.

15. Nos preocupa hondamente la nueva radicalización política, pues sin duda provoca una gravísima situación de conflicto. En 1998, La Conferencia Episcopal Venezolana manifestó su rechazo a cualquier tentación totalitaria (10). Ahora nos encontramos ante la pretensión de imponer un sistema político socialista-marxista y totalitario, contrario al sistema democrático consagrado en la Constitución de 1999, y reafirmado con el rechazo a la propuesta de reforma constitucional. Los Obispos consideramos que esta imposición es moralmente inaceptable, pues ofende la dignidad de cada persona, creada a imagen y semejanza de Dios, desconoce la soberanía popular y vulnera gravemente el bien común, la institucionalidad democrática y los derechos de los venezolanos.

TRABAJAR POR LA PAZ : EXIGENCIA IRRENUNCIABLE

16. Por ese motivo hacemos un respetuoso pero apremiante llamado al Gobierno Nacional y a los dirigentes del partido de gobierno a que tomen conciencia de la peligrosa situación que están generando, y de la gravísima responsabilidad que tienen ante Dios y ante el país. Les pedimos respetar las exigencias democráticas del pueblo venezolano plasmadas en la Constitución de 1999, y rectificar su propósito de establecer la hegemonía absoluta del Estado sobre todos los espacios y aspectos de la vida de Venezuela. Esta pretensión compromete la libertad, la justicia y los derechos constitucionales del pueblo. Sería un gesto positivo para la estabilidad democrática si, en acatamiento a la voluntad popular expresada en las elecciones legislativas del pasado 26 de septiembre de 2010, se devolviera a la Asamblea Nacional todas sus facultades legislativas.

17. A los otros actores políticos los convocamos a trabajar firme y democráticamente en defensa de los derechos de los ciudadanos descartando cualquier tentación de fuerza. A los líderes del Gobierno y de la oposición los llamamos a la sensatez y a la reflexión, al diálogo verdadero, y a promover el encuentro y la unidad entre todos los venezolanos. Todos debemos resolver los conflictos de manera pacífica y estamos obligados a trabajar por la paz. Por supuesto, los líderes políticos deben trabajar desinteresada y democráticamente en la promoción y defensa del bien común, y de los derechos y aspiraciones del pueblo venezolano. Igualmente, los otros actores sociales, empresariales, laborales, culturales, y comunicadores sociales, tienen una responsabilidad que han de ejercer cabalmente. Todo actor social debe escuchar a la gente, estar con ella, defender sus derechos y trabajar por el bien común.

18. A quienes se sienten agredidos y angustiados por la actual situación política les corresponde constitucionalmente participar en forma responsable y activa, de manera pacífica y democrática, pero firme y decidida, en la promoción y defensa de sus irrenunciables derechos, de la libertad, de la justicia y de la paz. Todos los ciudadanos y, de manera particular los cristianos, estamos llamados a dar nuestra contribución al bien común, exigiendo con firmeza el respeto del orden constitucional y legal, y colaborando a la resolución pacífica de los conflictos. Esta es la actitud que esperamos marque el ejercicio legislativo y contralor de la recién instalada Asamblea Nacional. Nadie debe delegar en otros su propia responsabilidad de ser constructor de la paz.

19. Por nuestra parte, los Obispos de Venezuela, pastores y hermanos de todos sin distinción de ningún tipo, y consagrados por vocación al servicio de nuestro pueblo, manifestamos nuestra indeclinable disponibilidad a trabajar por Venezuela, a ser factores de unidad, y a ejercitar y a promover el diálogo constructivo entre todos los sectores de la sociedad.

CONCLUSIÓN

20. En este Año Bicentenario fortalezcamos la esperanza en Dios, fuente de todo bien, y trabajemos decididamente por una sociedad fraterna y solidaria, justa, libre y pacífica, como la que soñaban los Padres de la Patria hace doscientos años. Es preciso que todos los sectores políticos y sociales descarten la violencia verbal, legal o física como medio para resolver los problemas. Hacemos un llamado a desterrar el odio y la discordia, el revanchismo el insulto y las consignas de muerte. Se ha de respetar incluso a quienes tienen opiniones políticas diferentes. Todo se pierde con la violencia. Todo se gana con el respeto, el diálogo y el encuentro cívico y fraterno.

21. Escuchemos las palabras de Jesucristo: “Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados los hijos de Dios” (12). Oremos intensa y confiadamente a Cristo, “Rey pacífico” (13), para que nos conceda a todos ser esforzados constructores de la paz. Colocamos estas intenciones en las manos amorosas de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto, a quien rogamos interceda por el futuro, la prosperidad y la reconciliación de todos los venezolanos. ¡Dios bendiga a su pueblo con la paz!

Con nuestra afectuosa bendición episcopal

Caracas, 11 de enero de 2011.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela.

Invitamos a que este documento sea difundido y estudiado en las parroquias, en los institutos educativos de la Iglesia, en los movimientos apostólicos, en las Universidades católicas y en las diversas instituciones eclesiales


sábado, 11 de diciembre de 2010

¿Sabes lo que es un FOLORO?

Me había hecho el propósito de mantenerme al margen de las cochinas invectivas que los foloros (suerte de engendro del bestiario neo-mitológico venezolano, mezcla de foca con loro con las principales funciones de aplaudir y repetir todo lo que emane del politburó) le dedican últimamente a la Iglesia, acusándola de negligente, de hacerse la desentendida con los damnificados por las lluvias, como si la gente que sufre no fuera en estos momentos nuestro fundamental interés. Son personas estos foloros, que ignoran ex profeso cómo las instituciones de la Iglesia, Universidades Católicas, Cáritas, Fe y Alegría, Avec entre otras han recolectado, clasificado y entregado muchas decenas de toneladas de alimentos, ropa y agua potable, que acompañan a los damnificados brindando ayuda psicológica para superar la agria situación de haberlo perdido todo, que sin politiquería barata y sin esa perentoria necesidad que sufren los foloros de hacerse notar como si fueran los únicos que hacen algo, caminan junto al pueblo que sufre los embates de la naturaleza sin buscar centímetro alguno en la prensa nacional. Y paralelamente a esas instituciones y organismos a nivel nacional de la Iglesia que he mencionado antes, estamos también los sacerdotes (muchos con el agua a la cintura) y laicos comprometidos en nuestras parroquias moviendo la generosidad de nuestra gente, surtiendo los refugios, tratando que esta Navidad que viene no sea tan triste para los cientos de miles de damnificados.

Jesucristo nos dice: “que tu mano derecha no sepa lo que hace tu izquierda, así tu caridad quedará en secreto, y tu Padre que ve en lo secreto te lo recompensará”, y ese es el estímulo de la Santa Madre Iglesia… pero tanto ataque, tanto insulto, tanta acusación falsa, tanta infamia ya cansa. No queremos ni estamos interesados en competir en popularidad con el gobierno; si quieren llevarse todos los lauros háganlo sin mas, total, tienen bastantes focas que aplauden a rabiar aunque no entiendan muy bien porqué están aplaudiendo, pero no destruyan los esfuerzos de los que no pertenecemos al gobierno ni al PSUV ni queremos serlo porque no es parte de nuestra competencia, pero damos lo que podemos por llevar alivio al sufrimiento del que hoy tiende la mano solicitando ayuda. Ese es un deber de todo venezolano, no solo del gobierno, pero si los mismos políticos chavistas se empeñan en desmerecer, desacreditar los esfuerzos que el resto de los venezolanos hacemos por nuestra propia gente que sufre, ya eso dice mucho de la verdadera preocupación que tienen por los damnificados. No es el momento de continuar con la rivalidad, es el momento de “enterrar el hacha” y mancomunar esfuerzos para paliar esta terrible contingencia que nos afecta a todos.

No tenemos aviones, helicópteros, Hummers, las cámaras de VTV no están detrás de nosotros cubriendo el mas mínimo detalle, no tenemos la facultad de hacer una “cadena” en radio y TV ni la de expropiar terrenos, edificios y hoteles, pero la gente sabe, conoce, aprecia y especialmente valora positivamente lo que la Iglesia hace a favor de los necesitados. Si eso no le gusta al gobierno, mala suerte, porque nuestro objetivo no es agradar al gobierno sino atender las necesidades del que sufre, sin preguntar si es católico, evangélico, mormón o ateo.

“Por eso, cuando des limosna, no toques trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa, Pero tú, cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha para que tu limosna sea en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará” Mateo 6, 2-4



domingo, 31 de octubre de 2010

Hoy es halloween...uy! que miedo...


En Venezuela, la fiesta de Halloween no ha pasado de ser una mera fiesta infantil. Y últimamente he recibido muchos correos electrónicos alertándome del inmenso peligro que representa el Halloween; me hablan de aquelarres, ritos satánicos, ensalmes druidas, culto a la muerte que son la tapa del frasco de otras tantas pamplinadas que con carácter apocalíptico se enumeran como “grave riesgo” para la fe en especial de los niños que inocentemente se disfrazan con motivos paganos, pero que en el fondo lo que hacen (dicen ellos) es rendirle culto al terror y al miedo.

Yo no le hago caso a esas cosas, en primer lugar porque me parecen salidas de grupos fundamentalistas cristianos (católicos y protestantes), y como todo fundamentalismo tiene que detestarse. Son el tipo de personas que no le encuentran algo bueno a nada; todo les parece malo o pecaminoso; se la pasan viendo al diablo en todo lo que no sea de su agrado o que no les parezca; viven en una eterna “teoría de la conspiración diabólica” anatematizando a quienes no son como ellos ni piensan igual.

Si los niños quieren disfrazarse de espantos, brujas, monstruos (que por cierto, también lo hacen en carnaval y no se levanta la misma polvareda que con Halloween) que lo hagan, y que venga un teólogo o demonólogo a demostrarme que con eso le están rindiendo culto a Satanás. Yo creo que mas bien lo que demuestran es que toda la parafernalia halloweenesca no es mas que una broma, una noche divertida en que saltan de la rutina para divertirse con disfraces y “meros disfraces” nada mas. En la edad media, la época del oscurantismo, celebraciones como ésa indiscutiblemente hubieran terminado en una hoguera encendida por los mismos fundamentalistas que hoy encienden la tea con los correos electrónicos, pero en pleno siglo XXI asegurar que unos niños disfrazados de Frankenstein, del Conde Drácula, de la bruja de Blancanieves o de vaya a saber qué otro personaje salido de alguna mediocre película barata lo que en realidad hacen es rendir un culto esotérico al “dueño de las tinieblas” es rayar en el ridículo… y así todavía tienen el tupé de preguntarse ¿porqué la gente no toma en serio a la Iglesia?

Recientemente he leído conatos de respuesta de unos zánganos sin oficio (por su carácter episcopal no los voy a mencionar) que pretendiendo contrarestar el Halloween han sugerido que los niños se disfracen, no de espantos, monstruos y brujas sino de los Santos de la Iglesia con la intención de cristianizar una fiesta “pagana”. En lo particular me parece que ya un disfraz es una burla al personaje y no deberían utilizar a los Santos para esos menesteres, pero muy bien, digamos que apoyo el proyecto, pero eso sí, que respeten la iconografía religiosa, y que disfracen a las niñas de Santa Rita con su estigma pestilente como astilla clavada en medio de la frente, o de Santa Lucía y que salgan a caminar por la calle llevando un par de ojos en una patena, o de la Virgen de los Dolores, con el corazón por fuera atravesado por 7 puñales, y los niños de San Sebastián, envueltos en un guayuco y con flechas clavadas por todas partes, o de San Juan Bautista llevando la propia cabeza en una bandeja y comparemos a ver cuales disfraces le rinden mas culto al terror y al miedo…

¿Para qué transformar una fiesta que en Venezuela es fundamentalmente infantil en una declaración de apostasía o en documento de abjuración de la fe? Busquen qué hacer, porque habiendo problemas mas importantes que resolver, no hay derecho a que impongan cargos de conciencia con rango de pecado a unos niños que solo quieren pasar un rato divertido.


jueves, 21 de octubre de 2010

Asamblea plenaria de Obispos "CAMINEMOS A LA LUZ DEL SEÑOR"


1.- Reunidos en Asamblea Extraordinaria, los Arzobispos y Obispos de Venezuela queremos hacer llegar a toda la familia venezolana, nuestro saludo y bendición. Siendo nuestra última reunión plenaria del año y acercándose los tiempos de Adviento y Navidad queremos compartir los esperanzadores mensajes de paz que acompañan el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo y su presencia en el mundo como manifestación visible del amor de Dios.

2.- Los invitamos a leer con detenimiento, de manera personal, familiar o en asamblea de oración, los textos bíblicos del Adviento y la Navidad, tales como el capítulo 2 del Profeta Isaías quien nos invita a elevar nuestra mirada a Dios que salva, a convertirnos, cambiar de mentalidad, forma de vida y de actuar, abrirnos a la reconciliación y la fraternidad. Este es el camino adecuado para construir el mundo feliz que todos anhelamos. Debemos emplear los recursos para el progreso no para la destrucción, adiestrar a los niños y jóvenes para el trabajo productivo no para la guerra, forjar de las espadas arados para una convivencia fraterna.

3.- En este espíritu, compartimos la alegría y el éxito logrado por nuestros hermanos chilenos en el rescate de los 33 mineros atrapados en una mina. Su feliz reencuentro constituye una lección para el mundo entero de lo que puede la unión de esfuerzos, el respeto a la vida, la lucha mancomunada para poner los recursos de la ciencia y la tecnología al servicio de la persona humana. Al mismo tiempo, es un alerta para que se asuman las responsabilidades y se creen condiciones adecuadas para el trabajo humano. Allí estuvo presente, además, como lo señalaron muchos, la fe y la esperanza en el Señor de la vida, que eleva los espíritus y los alienta con el mandamiento supremo del amor a Dios y a los seres humanos.

4.- Concluido el proceso electoral del 26 de septiembre, estimamos que llega la hora de establecer puentes y ampliar caminos de reconciliación y de paz. La comprobación de que el país está dividido en dos, con el peligro real de mantenerse de espaldas un grupo contra el otro, nos obliga a hacer de este momento histórico un camino de entendimiento. Es la hora del reencuentro. Los venezolanos tenemos que sentirnos sujetos activos, atendidos y acompañados en las angustias y esperanzas.

5.- El gran protagonista y el auténtico ganador ha sido el pueblo venezolano, que ha participado masivamente en la jornada electoral. Esto es un claro indicio de su anhelo de buscar soluciones a los problemas sociales por caminos de mutuo respeto, de diálogo y de solidaridad sin exclusiones. El pueblo está cansado de conflictividades, odios, violencias destructoras sin sentido, promesas incumplidas. Lo que el pueblo quiere y reclama es que se le escuche y atienda, que se le dé solución concertada, pacífica y consensual a sus problemas concretos, a sus reales necesidades y a sus legítimos anhelos.

6.- De quienes han sido elegido diputados se espera que promuevan un modelo de país que supere la polarización y el enfrentamiento. Estamos ante el reto de asumir un proyecto democrático común que favorezca una cultura política de cooperación mutua y no de eliminación del adversario.

7.- Un campo de encuentro es el de la solución de la problemática educativa y universitaria. Los defectos o vicios que puedan existir deben ser denunciados y corregidos pero consideramos de justicia la lucha emprendida por los universitarios en sus reivindicaciones salariales y por un presupuesto adecuado a fin de cumplir con una educación de calidad. La democracia se consolida en la pluralidad y el respeto. No se puede desmantelar la herencia acumulada a lo largo de muchas décadas o imponer una dirección ideológica única. Un genuino humanismo debe exaltar la libertad y la responsabilidad, apoyar la pluralidad para encontrar afanosamente la verdad compartida por la mayoría.

8.- Se habla de un nuevo Código Orgánico Penal. Es un instrumento necesario en cualquier sociedad y después de la Constitución, es un instrumento jurídico fundamental. La importancia y trascendencia de los temas que debe contener este instrumento exigen una amplia consulta y un gran consenso. Este cuerpo legal debe tener un sentido pedagógico, promover la cultura de la vida y el respeto de los unos para con los otros y no alimentar la exclusión.

9.- Tener mejor calidad de vida y favorecer la convivencia ciudadana no se logra con abrir la puerta para legalizar, despenalizar o criminalizar acciones o situaciones que encierran un menosprecio a la vida como el aborto, la eutanasia, el secuestro. Los derechos de la gente tocan a la racionalidad y al discernimiento. Invitamos a releer la Encíclica "El Evangelio de la Vida" de Juan Pablo II, publicada hace quince años pues sigue teniendo vigencia hoy día.

10.- Se están cumpliendo diez años del inicio del Concilio Plenario de Venezuela. En sus documentos se nos presenta un proyecto pastoral de la Iglesia como pueblo de Dios, que anima a la participación y la corresponsabilidad de los bautizados. El Concilio desafía hacer de las diócesis, parroquias, colegios, universidades, movimientos apostólicos, espacios de diálogo, de discusión, de crecimiento y de comunión.

11.- Que el Señor en el tiempo de Adviento y Navidad despierte en nosotros el deseo de prepararnos a la venida de Cristo con la práctica de las obras de misericordia, que en estos momentos en Venezuela pasan por el diálogo y el entendimiento entre todos, para que, podamos entrar al Reino de los cielos. Con nuestra bendición.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela

Caracas, 21 de octubre de 2010.


lunes, 12 de julio de 2010

Documento de los Obispos venezolanos: "DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN: COMPROMISO DE TODOS"


DEMOCRACIA Y PARTICIPACIÓN: COMPROMISO DE TODOS

1. Reunidos en la 94° Asamblea Ordinaria del Episcopado venezolano, en el marco de la aplicación del Concilio Plenario de Venezuela y la realización de la Misión Continental, los Arzobispos y Obispos, como hermanos y pastores de la Iglesia, en fidelidad al Evangelio, compartimos las angustias y tristezas del pueblo, sus alegrías y esperanzas, mostrándoles a Jesucristo, único camino de salvación, y contribuyendo a iluminar las conciencias ante las próximas elecciones parlamentarias Venezuela: casa de todos

2. La gran mayoría de nuestro pueblo aspira a que Venezuela sea una “casa común”, como soñaron los fundadores de la República: amplia, acogedora, tolerante, pacífica y fraterna. Una gran familia que cultive la libertad y el respeto, con un proyecto de país donde quepamos todos y sean respetados plenamente los derechos humanos. Un país que se construya sobre los valores de la paz, la justicia y la verdad, para dejarlo como herencia a las nuevas generaciones. Nuestro pueblo anhela un clima de entendimiento, y reconciliación. Aspira a vivir en un ambiente de armonía, confianza, seguridad y esperanza. Esto sólo lo puede obtener en la medida en que todos trabajemos para alcanzarlo.

3. Necesitamos cultivar el diálogo sereno, como medio necesario para una auténtica convivencia ciudadana, “fruto de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de la persona humana, el respeto de los derechos del hombre, la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 407). Es preciso aprender de nuevo a compartir como ciudadanos, a preocuparnos por la entera comunidad nacional, debatiendo entre todos los sectores y resolviendo juntos los problemas en todas las instancias nacionales, regionales, municipales y vecinales.

4. Contradice estos anhelos el clima de violencia y corrupción que reina en muchas esferas de la vida del país, que se ha puesto de manifiesto sobre todo en la inseguridad, las muertes violentas, tanto en la calle como en las cárceles y la escandalosa pérdida de alimentos y medicamentos.

5. La polarización ideológico-política de diversos actores no contribuye a la creación de un ambiente favorable. De los altos mandatarios y de los funcionarios se espera que en sus declaraciones den ejemplo del respeto que merecen todos los ciudadanos. Rechazamos las reiteradas e injustas agresiones por parte del Presidente de la República a personas e instituciones, hiriendo inclusive el sentimiento religioso de diversas confesiones. En tal sentido, unidos al pueblo cristiano, expresamos nuestra solidaridad con el Señor Cardenal, Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas.

6. El pueblo desea vivir en democracia, en estado de derecho, con participación real de todos, en un clima de justicia social y libertad. Así lo decidió en el referendo del 2 de diciembre de 2007. Por eso es absolutamente inaceptable la imposición de un “Estado socialista” que se inspira en el régimen comunista cubano y se ha venido concretando a través de leyes y hechos que desconocen la voluntad popular y la Constitución vigente. Ese proyecto "no sólo toca el tejido material y organizativo del cuerpo social, sino también, y sobre todo, afecta el fondo íntimo, espiritual, del alma nacional" (Carta Pastoral del episcopado venezolano sobre el Bicentenario de la Declaración de Independencia de la República, del 15/01/2010, 20).


ANTE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS

7. De acuerdo a la Constitución (cf Título V, Cap. I), la Asamblea Nacional ha de ser el órgano que promueva, reciba y apruebe las iniciativas legislativas a favor del bien común, a través de procedimientos que garanticen la participación de los sectores de la comunidad interesados en la materia. Debe ser también un órgano de ejercicio real y efectivo de control de la Administración Pública, que vele por el uso correcto de los recursos y por el desarrollo de una gestión que satisfaga los objetivos democráticamente definidos. Estas funciones hacen de ella una instancia insustituible en una democracia.

8. La Asamblea Nacional ha de representar al pueblo, en toda su diversidad política y regional, garantizando el estado de derecho. A diferencia del Poder Ejecutivo, está estructuralmente llamada a recibir en su seno posturas políticas divergentes, siendo representativa de todos los sectores y pensamientos. Ha de reflejar y concretar el ideal expresado en el artículo 2 de la Carta Magna: “Venezuela se constituye en un Estado Democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.

9. Ante la necesidad de garantizar el fortalecimiento de nuestra democracia, consideramos de fundamental importancia las venideras elecciones parlamentarias. Ellas son una invalorable oportunidad para ratificar nuestra fe en la auténtica soberanía del pueblo, con espíritu de apertura a la pluralidad de pensamientos, ideas y acciones. Exhortamos a la ciudadanía a comprometerse activamente en la elección de los Representantes a la Asamblea Nacional, a través del ejercicio libre, consciente y responsable del voto el próximo 26 de septiembre. Votar es un compromiso de todos, un grave deber de conciencia ciudadano y cristiano.

CONCLUSIÓN

10. Los venezolanos hemos de tener esperanza y confianza. Si grandes son los obstáculos que se han de vencer, mayores deben ser los esfuerzos por la reconciliación, la paz y la solidaridad, especialmente con los más pobres. Para esto contamos con la fuerza de nuestra libertad y el auxilio del Señor Jesucristo, quien nos invita a que todos seamos uno, como el Padre y Él son uno (cf Jn 17, 21).

11. Confiados en la maternal protección de la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, invitamos a todos los creyentes a orar por los destinos de nuestra patria e impartimos con especial afecto la bendición de Dios Todopoderoso.

Firman los Arzobispos y Obispos de Venezuela.

Caracas, 12 de julio de 2010.


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viernes, 9 de julio de 2010

Carta a Monseñor Mario Moronta

Monseñor Moronta:

Muy probablemente no se acuerde de mí. Yo era estudiante de teología en la Gregoriana cuando usted defendió su tesis “Ser Luz en el Señor” que por cierto arrancó merecidos aplausos de la audiencia congregada en el claustro. Ese es el único vector espacio-temporal importante que nos une. “Antes de” y “después de” honestamente no recuerdo que hayamos coincidido.

Leí su carta fechada ayer, gracias a la mágica inmediatez del correo electrónico que se reenvía mas allá de la lista original de sus amigos y relacionados. Tengo que reconocer que posee una hermosa prosa que brota de la honestidad de un corazón sencillo que ama la iglesia particular a la que le ha tocado servir como pastor, y sin embargo me pareció que se quedó corto…

Por defender con denodada y justificada vehemencia la iglesia particular del Táchira se olvidó de defender a la Iglesia venezolana simbolizada en sus obispos. Patentizó su amor por la Diócesis, desmontó la conseja presidencial que mostraba al estado andino como “castigo” y “exilio” pero continuó guardando silencio ante la actitud grosera y belicosa que el primer magistrado mantiene con sus “hermanos en el episcopado”. Manifestar en una carta su solidaridad con el Táchira es excelente pero también merecía la pena manifestar su solidaridad con la Conferencia Episcopal y con el Cardenal, que a fin de cuentas son el objeto principal de toda esta nueva situación de confrontación desde el 5 de julio para acá, y no reducirlos a una exigua coletilla “así como con todos los Obispos y Sacerdotes de Venezuela”.

¿Podemos esperar una próxima carta suya tocante al maltrato que el presidente tiene con el Cardenal y los Obispos?

Atentamente

Carlos Ares García
Sacerdote


A MIS HERMANOS DEL TACHIRA

¡Salud y Paz en el Señor Jesús!

Hace 11 años, el Santo Padre Juan Pablo II me designó Obispo de la Diócesis de San Cristóbal, encargo pastoral que asumí con gozo e ilusión y con total sentido de obediencia. Si bien ello implicaba venir a una tierra desconocida por mí, no tuve ni temores ni aprehensiones para venir a ella. Mi familia y amigos más allegados quizás pudieron sentir que podría alejarme de ellos físicamente; no faltó quien pensara que se trataba de una especie de castigo. Todavía me preguntó “¿Castigo de y por qué?”

Desde los primeros momentos de mi llegada al Táchira comencé a recorrer sus caminos para conocer y encontrarme con su gente y sus comunidades. Es lo que cada pastor debe hacer si quiere ser auténtica imagen del Pastor Bueno, Jesús. Descubrí una tierra hermosa en paisajes y cultura, con una rica herencia humanística y religiosa, con un porvenir que supera las altas montañas andinas de esta tierra. Pero, sobre todo, descubrí dos grandes riquezas que he tratado desde entonces hacer crecer: la fe de su pueblo, sencilla y profunda, y el presbiterio diocesano.

Desde entonces me sentí y me sigo sintiendo comprometido con esta tierra y con su gente, los nacidos acá y los venidos de otros lares. He buscado hacerme no un tachirense más, sino ante todo un verdadero tachirense: capaz de sentir la fuerza de sus montañas, ríos y llanuras, dispuesto a asumir la cultura del hombre y de la mujer tachirenses, decidido a arriesgar y entregar mi vida para la construcción del Reino de Dios en cada uno de los rincones de la geografía regional.

Soy consciente de mis deficiencias y de mis fallas; como también de las capacidades que Dios me ha dado, las cuales trato de poner al servicio de todos como pastor de la Iglesia. Mi gran amor y pasión ha sido la Iglesia: esto me ha llevado a fortalecer la unidad de la misma, la comunión con los sacerdotes y la promoción del laicado. Hago mías las ilusiones y esperanzas, las angustias y los dolores de todos. Aunque sé que no he estado a plena altura del compromiso, sí quiero reafirmar que estoy decidido a seguir dando lo mejor de mí en beneficio de nuestra Iglesia y de nuestro pueblo del Táchira.

Entiendo que hay quienes no comparten muchas de mis ideas, propuestas y estilo pastoral. Aunque haya podido recibir incomprensiones, críticas y hasta acusaciones calumniosas, puedo garantizar que no guardo rencor hacia nadie, ni siento que tenga enemigo alguno. Toda mi vida he tratado de ser un hombre de diálogo y de esperanza, alfarero de encuentros, mediación y reconciliación. Estoy dispuesto a seguir haciéndolo, porque creo que es el mejor método para que un pastor sea constructor de la unidad. Eso no significa claudicar ni renunciar a la verdad ni dejar de tener la libertad de los hijos de Dios.

En comunión con mis hermanos sacerdotes, nos hemos propuesto el objetivo de fortalecer la Iglesia local de San Cristóbal, para que continúe siendo fiel a su misión evangelizadora y servidora de la gente, en particular de los pobres y excluidos de la sociedad; así, animada por el Espíritu Santo, entonces ella seguirá teniendo sabor a pueblo.

Lo antes dicho quiere ser el marco de referencia y la garantía para reiterar que, además de estar contento por ser pastor del Táchira, no me siento ni exiliado ni castigado. Todo lo contrario: sumamente agradecido a Dios por el don de haberme elegido para guiar la Iglesia local de San Cristóbal. Nunca me he arrepentido de estar trabajando sacerdotalmente en el Táchira que he hecho mi tierra, donde espero seguir trabajando hasta cuando Dios me lo permita. Así como Pablo invitó en su época a hacerse judío con los judíos y griego con los griegos, con mi fe, herencia hermosa recibida de mis padres, quiero seguir siendo tachirense con los tachirenses, en afectiva comunión con todos los hombres y mujeres de Venezuela, así como con todos los Obispos y Sacerdotes de Venezuela

A todos los habitantes del Táchira, cualquiera que sea su condición, a los dirigentes y actores políticos de todas las tendencias, a los jóvenes, adolescentes y niños, a los ancianos, a los pobres, excluidos y desplazados, de verdad a todos sin excepción de ningún tipo, reitero mi disposición de seguir siendo “servidor y testigo” de Jesucristo para ustedes. Les invito a que, en unión de esfuerzos, continuemos demostrando que el Táchira es una tierra de promisión y de futuro, donde nace la gran Venezuela.

A María del Táchira, Nuestra Señora de la Consolación, y al Santo Cristo de La Grita encomiendo nuestro ser y quehacer en esta tierra tachirense e Iglesia local de San Cristóbal.

Con mi cariñosa bendición,


+ MARIO DEL VALLE, OBISPO DE SAN CRISTOBAL.

8 DE JULIO DEL AÑO 2010.



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miércoles, 7 de julio de 2010

Declaraciones del Cardenal Urosa ante los ataques de chavez el 5 de julio


1-En Roma, donde me encuentro en cumplimiento de mis funciones como Cardenal para asistir a una reunión convocada hace varios meses, tuve conocimiento de los ataques del Presidente Chávez contra el episcopado venezolano y mi persona el 5 de Julio.

2-Lo primero que debo decir es que el Presidente no tiene licencia para insultar, difamar ni injuriar a ningún venezolano. En varias ocasiones me ha agredido verbalmente, exponiéndome injustamente al escarnio público. Rechazo totalmente dichas agresiones, que desdicen de quien las realiza.

3-Hoy respondo a los ataques proferidos contra los Obispos de Venezuela y contra mí, porque más que rechazar ofensas se trata de denunciar el peligro que se cierne sobre nuestra querida Patria. Sin presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y como Arzobispo de Caracas ante la realidad que estamos viviendo, he emitido algunas declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación social. Lamentablemente el Presidente, en lugar de reflexionar y ponderar los argumentos expuestos, y rectificar su línea de conducta, se limita a descalificar y ofender.

4-Pasando por encima de la Constitución Nacional, el Presidente y su gobierno quieren llevar al País por el camino del socialismo marxista, que copa todos los espacios, es totalitario, y conduce a una dictadura, ni siquiera del proletariado, sino de la cúpula que gobierna. Contrariando la voluntad popular, que el 2 de diciembre de 2007 rechazó la propuesta de reforma estatizante y socialista de la Constitución nacional, a través de leyes inconstitucionales se pretende implantar en Venezuela un régimen marxista, como abiertamente lo ha proclamado en repetidas ocasiones el Presidente. Tal conducta es inconstitucional e ilegal, pero sobre todo, atenta contra los derechos humanos, civiles y políticos de los venezolanos. El fracaso del socialismo marxista en otros países es más que evidente.

5-Por otro lado, la pretensión de copar todas las actividades productivas a través, por ejemplo, del progresivo acaparamiento de la importación, distribución y comercialización de alimentos, va en la línea de desmontar el aparato productivo nacional para que todos dependamos del gobierno hasta para comer. Eso ¿a quién beneficia? No a productores, campesinos y obreros venezolanos, sino de otros países, y, junto con el progresivo endeudamiento del país, conduce a la ruina de nuestra economía así como a una dependencia foránea, totalmente contraria a la necesaria soberanía alimentaria.

6-Preocupado por instaurar el sistema socialista marxista, el gobierno descuida sus tareas constitucionales primarias: proteger la seguridad del pueblo golpeado especialmente en los sectores más pobres por la violencia y la delincuencia; promover una mejor asistencia en el campo de la salud, construir y mantener la infraestructura de carreteteras y medios de transporte, etc.

7-Por otra parte, y tocando otro tema aludido por el Presidente, el nombramiento de todos los obispos de Venezuela y del mundo está en manos de la Iglesia, y concretamente, en manos del Santo Padre, luego de serias consultas a la comunidad eclesial. Gracias a Dios no está en manos de los políticos. Así fue mi nombramiento como Arzobispo de Caracas, y luego, como Cardenal de la Santa Iglesia Romana. Además, los Obispos venezolanos estamos solidamente unidos en la tarea de servir al pueblo como testigos y embajadores de Jesucristo, y pastores del pueblo de Dios en Venezuela.

8-Los Obispos, al igual que todos los cristianos, somos constructores de la paz. Por ello, sin pretender asumir cuotas de poder ni convertirnos en operadores políticos, reivindicamos nuestro derecho a pronunciarnos sobre todo lo que tenga que ver con la vida y el futuro del pueblo venezolano. Queremos el bien, la convivencia y el progreso de Venezuela, con oportunidades para todos, sin exclusiones ni injusticias e intolerancia, con anhelos de unidad, bienestar, progreso y paz. Para eso trabajamos desde el punto de vista social, y por ello mantenemos una mano tendida para el diálogo y el encuentro.

9-Para finalizar, agradezco al episcopado venezolano, al Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de Caracas, y a todas las personas y sectores que en este momento difícil me han manifestado su solidaridad. Y animo a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a trabajar sin descanso y sin miedo, en el marco de la Constitución Nacional, porque en Venezuela reinen la fraternidad y la solidaridad, la libertad, la justicia y la paz.


Roma, 7 de julio de 2010.


Cardenal Jorge L. Urosa Savino
Arzobispo de Caracas


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miércoles, 23 de junio de 2010

Los Obispos de Venezuela: los containers y la libertad de expresión


FORTALECER EL CLIMA DE CONVIVENCIA Y ENTENDIMIENTO

Preocupados por el fortalecimiento del clima de convivencia y entendimiento entre los venezolanos, y deseosos, como pastores de la Iglesia, de contribuir, desde nuestro ministerio propio, en el incremento de la paz y a la armonía entre todos, como exigencia humana y cristiana, les invitamos a reflexionar sobre las siguientes situaciones:

1.- Los alimentos y medicamentos descompuestos: Es un pecado que clama al cielo, y pone en evidencia el deterioro moral de los organismos encargados. Solicitamos que se proceda a una averiguación profunda y diligente de lo ocurrido, se actúe con firmeza y transparencia, tanto en las denuncias como en las investigaciones, y se tomen las medidas necesarias para que hechos como éste no vuelvan a ocurrir.

2.- La libertad de expresión e información y el derecho a la denuncia son valores sociales imprescindibles para el equilibrio de los poderes, una mayor equidad comunicacional, el fomento de la pluralidad de ideas así como al respeto a la disidencia. Los que ejercen responsabilidades públicas deben evitar el uso del poder y de la promulgación de leyes como instrumentos de amedrentamiento y de castigo. Una democracia sin libertad, sin poderes autónomos y justos, se deteriora y abre paso al abuso y la impunidad.

3.- Los venezolanos estamos necesitados en estos momentos de un clima social y político que favorezca la serenidad espiritual, nos permita formarnos un juicio completo sobre la realidad y reflexionar sobre la importancia de nuestra participación libre y consciente en las elecciones del próximo 26 de septiembre. Le corresponde a las diversas instancias del Estado ofrecernos las condiciones mínimas de seguridad y convivencia para que podamos asomarnos al futuro con tranquilidad y esperanza
Que el Señor y la Virgen den a todos los venezolanos luz, sabiduría y fortaleza para superar los conflictos y construir juntos un solo país.

Caracas, 21 de Junio de 2010

+ Ubaldo Ramón Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo
Presidente de la CEV

+Baltazar E. Porras Cardozo
Arzobispo de Mérida
1° Vicepresidente de la CEV

+Roberto Lûckert León
Arzobispo de Coro
2° Vicepresidente de la CEV

+Jesús González de Zárate
Obispo de Caracas
Secretario General de la CEV


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domingo, 6 de junio de 2010

Colegio venezolano de Roma y los sacerdotes venezolanos


En la Diócesis de Maturín, estado Monagas hubo cierta expectativa por la inscripción de la candidatura del padre Pedro Freites a la Asamblea Nacional. Aparentemente Pedro contaba con cierto apoyo popular (no puedo hablar mas de eso porque no estoy muy al tanto de esa realidad del pueblo de Monagas) que le hizo prestar su nombre a la lista de futuros candidatos.

El Obispo de Maturín publicó un Comunicado exhortando a Pedro a tener un momento de reflexión, manifestó la inconveniencia de esa eventual candidatura, y Pedro, acatando al pastor, declinó en sus aspiraciones. Hasta aquí el resumen suscinto del impasse mediático. No quiero tocar ese tema porque no es la materia propia de este artículo, sino que me voy a referir a un párrafo del Comunicado que me cayó como un balde de agua fría.

Tratando la renuncia que presentó Pedro a la rectoría del Colegio Venezolano de Roma (una residencia donde viven los sacerdotes diocesanos venezolanos que van a estudiar a Roma), Monseñor Pérez Lavado escribió en el Comunicado:
“la renuncia del P. Freites como Rector del Colegio Venezolano en Roma obedece sólo a una puesta a la orden de su cargo, debido a la determinación de la Conferencia Episcopal Venezolana de pasar la dirección de dicha institución a una conocida congregación de sacerdotes…”


¿Volvemos para atrás? ¿Cuanto tiempo estuvieron nuestros seminarios dirigidos por congregaciones religiosas (Jesuitas, Eudistas, Paúles, etc) que, ciertamente fueron necesarias y bajo cuya égida se formaron muchos sacerdotes venezolanos, pero que obedecían al hecho de que aún en Venezuela el clero nativo era escaso, poco preparado y los obispos se encontraban con la incapacidad de dedicar a tiempo exclusivo un número significativo de presbíteros que harían mejor su trabajo al frente de la gran cantidad de parroquias urgidas de guía espiritual?

Con el despertar de las vocaciones sacerdotales, el clero nativo fue creciendo, preparándose en las diferentes disciplinas filosóficas y teológicas en las mejores universidades europeas y poco a poco los nuestros pasaron a formar a los nuestros… por cierto, no quisiera que lo que expreso se confunda con un chauvinismo recalcitrante o con una especie de menosprecio a las órdenes religiosas que tan excelente trabajo realizan por la extensión del Reino de Dios aquí en Venezuela… me refiero a que por fin asumíamos la responsabilidad de los Seminarios y Casas de Formación, recibiendo el testigo de manos de quienes, por primeros, ejercieron tan delicada e importantísima labor de manera tan excelente.

Ahora resulta que el Colegio Pio Venezolano de Roma, después de ser dirigido por venezolanos (como el caso del padre Freites) pasa a manos de una Congregación Religiosa por decisión de la Conferencia Episcopal Venezolana. ¿No es eso decirle a todos que el clero nativo, que los sacerdotes diocesanos venezolanos son incapaces o poco aptos para dirigir una institución tan simple como una Residencia Estudiantil?

Cuando tuve el privilegio de ingresar al Seminario Interdiocesano de Caracas, mi primer rector fue Jorge Urosa, luego Jesús Enrique Hernández, luego Freddy Fuenmayor; en el Seminario del Hatillo estaba Baltazar Porras, luego William Delgado; en el Seminario de Maracaibo estaban Eduardo Ortigoza y Andrés Bravo; en Cumaná Marianito Parra, todos ellos, junto a sus equipos formadores eran venezolanos, ejerciendo con eficacia su misión de preparar a los futuros sacerdotes venezolanos y con sus fortalezas y debilidades dieron lo mejor se sí para cumplir la labor que la Iglesia les había encomendado.

¿Porqué ahora retrocedemos entregándole el Colegio Pio Venezolano de Roma a una congregación religiosa? No lo se. Es decisión de la Conferencia Episcopal Venezolana y materia que no me compete, pero al menos puedo elevar mi voz para manifestar mi asombro ante lo que considero un retroceso, un menosprecio a las capacidades del clero nativo.


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viernes, 28 de mayo de 2010

"Hablando se Entiende la Gente" Cáritas de Venezuela



Hablando se Entiende la Gente, es una campaña nacional desarrollada desde julio del 2009, por la Red de Acción Social de la Iglesia Católica. La finalidad de la misma es movilizar a los ciudadanos a que asuman de manera activa el diálogo como herramienta principal en la superación de las diversas formas de violencia, cultivando así los valores de la convivencia social y la paz ciudadana.

Para ello la campaña desarrolla cuatro áreas de acción: la de formación, investigación, incidencia pública y la comunicacional en sentido estricto. Se espera que este esfuerzo compartido, sea un programa permanente que influya en la sociedad civil y en las políticas públicas del Estado.

En la campaña Hablando se Entiende la Gente están involucradas organizaciones reconocidas en el ámbito nacional e internacional como La Asociación Venezolana de Educación Católica (AVEC), Fe y Alegría, Cáritas de Venezuela, el Movimiento Juvenil Huellas, el Consejo Nacional de Laicos, el Grupo Social CESAP, la Asociación Venezolana de Servicios de Salud de Orientación Cristiana (AVESSOC), Solidaridad Alfonsiana de Venezuela (SALVE), la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), y la Fundación Centro Gumilla, que conforman la Red de Acción Social de la Iglesia.

El pasado mes de enero los Arzobispos y Obispos de Venezuela divulgaron la Carta Pastoral sobre el Problema de la Violencia y la Inseguridad, en la que se convoca a la reflexión, al diálogo, construcción de paz y convivencia entre todos los ciudadanos. En la carta se resalta la importancia de que la sociedad no puede acostumbrarse a vivir en violencia:

“Como creyentes debemos decir un rotundo no a la violencia. Los venezolanos no podemos acostumbrarnos a ella, puesto que es generadora de tristeza y desgracia para la familia y la sociedad. Se sabe dónde comienza, pero nunca se sabe dónde ni cuándo termina. Ella no tiene distinción de ninguna especie; toda la población puede ser víctima en distintas circunstancias”.

La campaña Hablando se Entiende la Gente, hizo durante el mes de mayo un énfasis comunicacional para que, a nivel nacional, todos los actores de la sociedad se incorporen a la misma como constructores de paz.

El 12 de mayo se realizó la Invasión a los Medios con el propósito de buscar Constructores de Paz, con el fin de conversar sobre el tema de construcción de paz y del diálogo, de promover la campaña Hablando se Entiende la Gente, y de dar a conocer las próximas actividades e invitar a más organizaciones, empresas, y sociedad civil para que se incorporen a la campaña y ser uno de los constructores de paz.

El próximo 28 y 29 de mayo se llevará a cabo el Encuentro Internacional de Constructores de Paz, en el Aula Magna de la Universidad Católica Andrés Bello.

El encuentro que se desarrollará en virtud de la VI Jornadas de Reflexión Social de la Iglesia, difundirá las diferentes experiencias exitosas, nacionales e internacionales, que se han ejecutado y que han contribuido en la construcción de paz y mejora de la convivencia en la sociedad a todo nivel.

La invitación es para las diferentes formas de asociación, ONG’s, instituciones gubernamentales, empresa privada, partidos políticos, etc., a sumarse a la tarea de construcción de la paz en los diferentes ámbitos de la vida nacional, porque el diálogo y la paz es una tarea de todos.

Para más información del evento puede ingresar a: www.gumilla.org/constructoresdepaz, o también pueden formalizar su inscripción online directamente en www.gumilla.org/paz

Elaborado por: Leoly Chacón


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viernes, 30 de abril de 2010

Día del Trabajador. Mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana

CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA
COMISIÓN EPISCOPAL DE PASTORAL SOCIAL
MENSAJE EN EL DÍA DEL TRABAJADOR.
1º MAYO DE 2010.


“El trabajo no sólo expresa la dignidad del hombre sino que la aumenta".
(Juan Pablo II)

El día primero de mayo, no es solo la conmemoración de una fecha histórica, sino debe ser también un día de reflexión, de búsqueda, de análisis, de las hondas implicaciones que tiene el trabajo humano y la complejidad de sus consecuencias para el desarrollo de la persona y de la sociedad. No se trata, por tanto, de demostrar las fuerzas palpitantes en las organizaciones laborales, sino confrontar la situación laboral de los trabajadores con su vida real, familiar, sus anhelos, sus ideales, su futuro.

La Iglesia siempre ha estado acompañando los distintos procesos que se realizan en torno al mundo laboral. Las Encíclicas Sociales, especialmente la “Laborem Excercens” del Papa Juan Pablo II, sintetiza la importancia del trabajo, colocándolo como la “clave esencial” de toda la cuestión social, porque condiciona el desarrollo no sólo en lo económico, sino también en lo cultural y moral, de las personas, de las familias, de las comunidades y de la humanidad entera (cf. n.1). Más recientemente el Papa Benedicto XVI ha animado para que se logre concretizar el trabajo decente (Caritas in Veritate, 63) y se llegue al pleno desarrollo integral de los trabajadores.

Desde esta óptica eclesial, deseamos enviar nuestro más cordial saludo a todos los trabajadores venezolanos en su día, animándolos a seguir caminando en la búsqueda de la construcción de una sociedad con justicia social, equidad y paz, donde el diálogo y la concertación sean pilares profundamente arraigados en la cultura del mundo del trabajo, pero también en la búsqueda de mejores reivindicaciones salariales y de seguridad social en bien de la familia y la sociedad entera.

Nos adherimos a hombres y mujeres que sufren los estragos del desempleo o que tienen un trabajo informal o a destajo, sin seguridad social y muchas veces son explotados; compartimos sus angustias y sufrimientos. Igualmente a aquellos que viven en permanente amenaza de ser despedidos, cuando se antepone a su dignidad y derechos, una determinada ideología, creando zozobra e incertidumbre. Reafirmamos que nada puede estar por encima de la dignidad humana y su derecho a ser partícipes de la transformación de la creación.

Hacemos un llamado para que se consolide la unidad de todas las organizaciones laborales; es urgente que en este momento histórico de la nación, crezca la unidad de los trabajadores entre sí y sobre todo, en sus organizaciones y dirigencias. Exhortamos también al gobierno nacional a buscar cauces para un auténtico y permanente diálogo social, que privilegie la igualdad de todos los trabajadores en un salario digno y con seguridad social. Ninguno de los actores del mundo del trabajo puede permanecer ausente cuando se trata de mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Ni ideologías, ni criterios personales o políticos, pueden opacar lo que por derecho le corresponde a los trabajadores: Una mejor calidad de vida.
Caracas, 30 de Abril de 2010

Con nuestra bendición,

+ Mons. José Luis Azuaje Ayala
Obispo del El Vigía- San Carlos del Zulia
+ Mons. Roberto Luckert león
Arzobispo de Coro


+ Mons. Victor Pérez Roja
Obispo de San Fernando de Apure
+ Mons. Wiliam Delgado Silva
Obispo de Cabimas

+ Mons. Ulises Gutierrez
Obispo de Carora


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miércoles, 31 de marzo de 2010

Comunicado de la Conferencia Episcopal Venezolana ante la Semana Santa


1. Al llegar este año a la Semana Santa, tiempo fuerte de nuestra vida cristiana, durante el cual los católicos celebramos la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, nuestro Salvador, los Obispos de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), les invitamos a todos a aprovechar al máximo este tiempo de gracia para fortalecer nuestra fe, asistiendo a los oficios religiosos y realizando con generosidad obras de misericordia y de justicia.

2. Hacemos nuestra la preocupación del Emmo. Señor Cardenal Mons. Jorge Urosa Savino, expresada en su reciente Carta de Semana Santa, por las amenazas que se ciernen sobre nuestra fe y la Religión Católica por el creciente secularismo, los embates de la superstición, de la nueva era y del santerismo"; por los escándalos de algunos ministros de la Iglesia, divulgados por la prensa internacional y por el creciente espíritu antirreligioso difundido por la corriente atea marxista.

3 La Semana Mayor es también tiempo propicio para elevar, llenos de confianza, fervientes e insistentes plegarias al Padre Providente para que envíe la anhelada lluvia en las áreas más necesitadas y llegue así a su fin la prolongada sequía que tanto está afectando a nuestro país.

4. La Semana Santa es un tiempo propicio para reiterar nuestro llamado a todos los ciudadanos, a los gestores sociales y políticos y en particular a las autoridades de los distintos poderes del Estado venezolano a multiplicar las acciones que promuevan la convivencia ciudadana a través de la tolerancia y el respeto a los derechos humanos superando la tentación de utilizar el poder para privilegiar a unos en detrimento de otros, para restringir la libertad de opinión y acallar la disidencia.

5. Pedimos a Dios haga llegar su salvación liberadora a todos los habitantes de nuestro país, particularmente a los secuestrados, a los privados de libertad, a los excluidos. Que Cristo muerto y resucitado nos comunique su Espíritu para "construir la convivencia fraterna, amando a todos sin excluir a nadie, solidarizándonos con los pobres y trabajando por la reconciliación y la paz".


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miércoles, 13 de enero de 2010

Carta Pastoral de los Obispos venezolanos "Bicentenario de la declaración de independencia"

CARTA PASTORAL
SOBRE EL BICENTENARIO
DE LA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA DE LA REPÚBLICA
XCIII ASAMBLEA PLENARIA ORDINARIA DEL EPISCOPADO VENEZOLANO



INTRODUCCIÓN

1.- Como ciudadanos y al mismo tiempo discípulos del Señor y obispos de la Iglesia Católica en Venezuela, compartimos con nuestros hermanos en la fe, y con miembros de otros credos y convicciones, el ser hijos de este pueblo al que amamos, con cuyo pasado, presente y futuro nos identificamos, y con cuyo ideal de libertad y justicia, de paz y bien, nos sentimos plenamente comprometidos.

2.- Consideramos, por tanto, nuestro deber y derecho, compartir con toda la comunidad nacional, algunas reflexiones y orientaciones, a propósito de las fechas nacionales bicentenarias que nos disponemos a celebrar: el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811. Al hacerlo, no olvidamos lo que ya en 1965 el Concilio Vaticano II decía sobre la Iglesia: ella sabe muy bien que todos sus miembros no siempre fueron fieles al Espíritu de Dios, que aún hoy es mucha la distancia entre el mensaje que anuncia y la fragilidad humana de los mensajeros, y comprende cuánto debe aún madurar en su relación con el mundo (GS 43); reconoce también los muchos beneficios que ha recibido de la evolución histórica del género humano (GS 44).

3.- Por ello, la Iglesia, con humildad, no teme declarar que cuando anuncia a Jesús y su Evangelio no lo hace con un saber que compite con otros y menos aún desde una “ideología” que oprime o excluye. Cuando denuncia injusticias o indignidades, no condena a la persona o se opone a la legítima autoridad, sino que cuestiona excesos o distorsiones arbitrarias. Asimismo, al convocar, animar u organizar obras y servicios, “no hace política”, invadiendo esferas ajenas, sino que actúa, espiritual y moralmente comprometida, a favor de la persona toda: cuerpo, mente, espíritu.

UN HERMOSO SUEÑO

4.- La Patria está a las puertas del segundo centenario de su nacimiento como país independiente, libre de vínculos coloniales con la corona española y comprometido con una absoluta liberación de todo coloniaje. En efecto, entre el 19 de abril de 1810 y el 5 de julio de 1811, los fundadores de la patria tomaron la difícil decisión de formar la República de Venezuela, y proclamaron un hermoso sueño nacional, conscientes de la grandeza del mismo, del sacrificio que implicaba, así como de las limitaciones para llevarlo a cabo.

5.- Tanto el 19 de abril como el 5 de julio fueron dos acontecimientos en los que brilló la civilidad. La autoridad de la inteligencia, el diálogo, la firmeza y el coraje no tuvieron que recurrir al poder de las armas o a la fuerza y a la violencia. La sensatez en el intercambio de ideas y propuestas respetó a los disidentes y propició el anhelo común de libertad, igualdad y fraternidad.

6.- No podemos menos que hacer hoy memoria, con emoción y gratitud, de lo que esos fundadores formularon en el Acta Solemne de Independencia:

Nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Venezuela, poniendo por testigo al Ser Supremo de la justicia de nuestro proceder y de la rectitud de nuestras intenciones, implorando sus divinos y celestiales auxilios, y ratificándole en el momento en que nacemos a la dignidad, que su Providencia nos restituye, el deseo de vivir y morir libre: creyendo y defendiendo la Santa y Católica y Apostólica religión de Jesucristo, como el primero de nuestros deberes; Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad, que tenemos del virtuoso Pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al Mundo, que las Provincias Unidas son y deben ser de hoy más de hecho y de derecho Estados libres, Soberanos e independientes, y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España … , y que como tal Estado libre e Independiente, tiene un pleno poder para darse la formas de gobierno, que sea conforme a la voluntad general de sus Pueblos … y … todos los demás actos, que hacen y ejecutan las Naciones libres e independientes..

7.- El Acta también afirmaba que, “como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra”. Particularmente significativa es la convicción de que la búsqueda “de nuestro propio bien y utilidad” no se quiere “establecer sobre la desgracia de nuestros semejantes”.

8.- Los padres fundadores de la patria, herederos de una tradición cristiana que ya contaba tres siglos en este suelo, reafirmaron esa fe con pública proclamación; deseaban que la República de Venezuela naciera, por tanto, bajo la inspiración de la fe en Jesucristo e imploraron la ayuda divina para la realización de ese sueño de libertad, de unidad, de paz. La decisión se tornó oración, la cual lleva siempre más allá de las propias debilidades, y fortalece continuamente una esperanza y un compromiso mayores por alcanzarla. Así empezó la República.

9.- Este hermoso sueño y propósito de reconocer la dignidad de todos, de lograr formas de convivencia y libertad para toda persona sin exclusión, era una aspiración primordial, pero imperfecta. Era sólo el inicio de un largo camino. En efecto, no se reconocía entonces la igual dignidad de indígenas, esclavos, negros, pardos, mestizos y blancos de orilla, ni se daba el mismo trato a los propietarios y a los carentes de medios materiales. La intención del proyecto no integraba en el nuevo orden las necesidades y aspiraciones más profundas y justas de vastos sectores. De derecho, todos estaban incluidos en la esperanza y en la bendición de Dios, invocada para romper con el pasado y emprender una larga marcha hacia la construcción de una forma de convivencia que, de verdad, fuera ámbito de vida, de libertad y de dignidad para todos; de hecho, sin embargo, la gran mayoría de los sectores populares quedó excluida.

10.- Este proyecto de una república independiente e igualitaria, no fue plenamente comprendido y aceptado, razón por la cual, desde un principio, muchos se opusieron a él y a la Independencia que lo sustentaba, produciéndose, por consiguiente, una división de la República naciente en bandos enfrentados; división que traería muy pronto la peor de las desgracias: la guerra intestina o entre hermanos, que sólo más tarde se transformaría en guerra de naciones.

AL TÉRMINO DE DOSCIENTOS AÑOS DEL 19 DEL NACIMIENTO DE LA PATRIA

11.- Esta distancia temporal se nos presenta, primero, como hecho cronológico, pero es, ante todo, tiempo humano en cuanto acción libre, acontecimiento, proyecto histórico, y tiempo cristiano, de creación, encarnación y salvación. Por todo ello, este tiempo exige rememoración fiel y crítica, conciencia y compromiso actuales, y esperanza de humanización.

12.- Más allá de las propias fronteras, a la caída de la primera república, Venezuela emprendió el camino de la libertad con los demás países de común herencia cultural. Luchó por otros y con otros pueblos, pero nunca contra pueblos hermanos, sino con sentido y conciencia de integración y solidaridad fraterna.

13.- Sin embargo, toda guerra deja consecuencias nefastas en los más diversos órdenes. La vida republicana estuvo plagada, a partir de 1830 y durante todo el siglo XIX, del virus militarista de golpes y montoneras, cuyas consecuencias negativas impidieron un desarrollo social, económico y político más fructífero.

14.- El siglo XX vio desaparecer las guerras civiles. Sin embargo, vivimos también las experiencias negativas de las dictaduras que conculcaron los derechos humanos fundamentales. Ni siquiera el progreso material puede justificar ninguna dictadura.

EL TIEMPO PRESENTE

15.- Queremos, sin embargo, concentrar nuestra reflexión en la etapa democrática iniciada a raíz de enero de 1958. Estas últimas décadas pueden desglosarse en dos períodos significativos y crecientemente contrastantes. El primero se caracterizó por una relativa bonanza económica, una significativa movilidad social ligada a la generalización de la educación y la formación profesional, así como por una consolidación de la institucionalidad democrática, el afianzamiento de una cultura civilista, de pacificación y pluralismo. Hubo, además, progresos significativos en el orden de la salud, educación e infraestructura.

16.- En lo tocante a la Iglesia católica pueden destacarse la creación de diócesis y parroquias, la regularización de las relaciones Iglesia-Estado, un fortalecimiento de su red de organismos y servicios con el aumento de presencia de vida religiosa y laical, así como una renovación de su conciencia de identidad y misión evangelizadoras, en la línea del Concilio Vaticano II y de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano.

17.- Ese primer período experimentó su quiebre a finales de los años setenta. La superabundancia de recursos debida a los precios del crudo, no sólo dislocó la economía, sino que marcó el inicio de una creciente desilusión en las mayorías populares: la democracia integral no era para todos.

18.- Sin embargo, al no utilizarse la renta petrolera con real justicia y equidad, surgió un ansia de cambio más profundo, en el que se retomara el camino hacia una más equitativa justicia distributiva, un combate más vigoroso contra la corrupción y los privilegios, y una más efectiva participación, haciendo que los más pobres fueran auténticos sujetos activos, protagonistas, de la cosa pública. Un logro positivo de este período fue la descentralización.

19.- La vida nacional fue experimentando, pues, un desgaste y distorsión en la convivencia democrática por agotamiento de los partidos políticos, desencanto de la participación ciudadana y la insuficiente e inadecuada atención a las necesidades reales y expectativas sentidas de las grandes mayorías empobrecidas y crecientemente relegadas. Todo esto, junto con promesas insatisfechas y legítimas ansias de reconocimiento no tomadas en consideración, crearon una matriz favorable al surgimiento de alternativas transformadoras, más allá de un simple cambio de gobierno. Eso fue lo que prometió el candidato triunfador en la campaña electoral de 1998.

20.- El segundo período, en el cual estamos, abarca las últimas tres décadas hasta hoy. La transformación iniciada en 1998, fue el resultado de un profundo anhelo, definido como un proyecto inédito de “refundar” la República, , y por eso contó inicialmente con un gran respaldo popular; sin embargo, el mismo se ha venido concretando en un “proceso de cambio”, primero de régimen, por un proceso constituyente y una nueva Constitución; luego de sistema, calificado ahora como revolucionario, de pretensión totalitaria, ya que intenta reestructurar tanto lo socioeconómico como lo político-institucional, lo jurídico-constitucional y lo ético-cultural. Por estas razones, su ambición no sólo toca el tejido material y organizativo del cuerpo social, sino también, y sobre todo, afecta el fondo íntimo, espiritual, del alma nacional. Todo esto, en su ideario y realizaciones, no sólo se presta a grandes ambivalencias y ambigüedades, sino que contradice elementos fundamentales de una auténtica cultura democrática.

21.- Es un mal de la nación, en uno y otro período, el que millones de venezolanos continúen, todavía hoy, sumidos en condiciones materiales, institucionales y morales indignas de su condición humana, y permanezca frustrado el propósito de construir una República, para todos en la riqueza de su diversidad y libertad, y con todos en la comunidad de su solidaridad y fraternidad. Las élites de antes y de ahora no han logrado que el pueblo sea sujeto capacitado y autónomo. Y el proyecto de socialismo del siglo XXI, pregonado ahora, dista mucho de lo que el pueblo venezolano aspira y reclama.

22.- Hoy, a doscientos años, los venezolanos puestos delante de Dios, hemos de confesar que sólo en parte hemos cumplido el propósito de los fundadores. Estamos contrariando la divisa fundacional ya mencionada de “no establecer nuestra felicidad sobre la desgracia de nuestros semejantes”. Nuestro pueblo experimenta grandes privaciones en medio de la abundancia de recursos petroleros; muchos hermanos nuestros carecen de oportunidades de empleo estable para una vida digna, y sobreviven y trabajan en medio de grandes dificultades y temores; el despilfarro, la corrupción y la ineficiencia acaban con los recursos que debieran convertirse en vida y no en confrontaciones, incertidumbres y desesperanza. Estas y otras carencias, han sido una constante en nuestro devenir republicano.

23.- ¿Qué exigen en concreto estos desafíos? Ante todo y de manera resumida: un compromiso firme de luchar contra una anti-cultura de explotación, dominación y arbitrariedad; de división, violencia y exclusión; y, positivamente, de crear, de verdad, un “espacio común”, espiritual y social, donde la dignidad de cada uno sea reconocida y promovida por la laboriosidad, la conciencia y la responsabilidad de todos; y por instituciones que encarnen el respeto y la equidad, que apunten a la promoción de la totalidad de los derechos humanos universalmente reconocidos.

24.- Nos anima la firme esperanza de que todo aquello que vaya en contra del propósito fundacional de la Venezuela libre y soberana, justa, solidaria y fraterna, no triunfará. La voluntad de labrar un futuro cada vez mejor, en la convicción del triunfo definitivo de la vida y de la libertad sobre la muerte y cualquier forma de opresión, ha sido, es y será motivo y razón de lucha de un pueblo que cree, ama y espera.

CONFIADOS EN DIOS

25.- En muchas cosas la Venezuela de hoy es distinta de aquella que inició su camino de independencia y soberanía entre las naciones del mundo. Si nuestros padres fundadores en su tiempo, junto con la libertad y la dignidad, afirmaban su deseo de seguir “creyendo y defendiendo la Santa Católica y Apostólica Religión de Jesucristo”, que era la compartida por la mayoría de los que habitaban esta tierra, hoy conviven con nosotros muchos venezolanos que no pertenecen a nuestra Iglesia, gracias a la libertad de conciencia por ella reconocida y que la historia nos ha aportado como logro de dignidad humana. A todos nos une el deseo y la búsqueda de fraternidad, de libertad, de justicia y de paz. Es necesario, pues, que cada miembro de este pueblo, desde su propia identidad interior aporte lo mejor de su espíritu y lo ponga al servicio de una República unida y multicolor, pues por encima y más allá de diferencias de credo, situación social, ideología o pertenencia partidista y otras, los venezolanos somos personas con una igual dignidad, miembros de un solo pueblo, y para los creyentes en Cristo, hijos de un mismo Padre, creados a imagen y semejanza: de Dios, que es Amor (1Jn. 4,8).

26.- El noble espíritu de la génesis republicana se especifica ahora, por tanto, en el llamado a todos a la libertad, a la dignidad y al amor solidario. En efecto, Dios nos interpela como al Caín asesino“¿dónde está tu hermano Abel?” (Gn.4,9).


27.- En este contexto, nosotros, Obispos, en el nombre de Jesús, le decimos a nuestros hermanos venezolanos lo mismo que los apóstoles Pedro y Juan, al entrar al templo de Jerusalén, le dijeron a un paralítico que pedía limosna: “No tenemos oro ni plata, lo que tenemos te lo damos: en nombre de Jesús Mesías, el Nazareno, echa a andar” (Act.3,6). A los Pastores de la Iglesia Católica no nos corresponde lo que es propio de quienes han sido elegidos para ejercer, con gravísima responsabilidad, el servicio del bien común desde los poderes político-administrativo, legislativo, judicial y electoral, así como de los especialistas y administradores en cada profesión. Pero, sí es nuestro derecho y deber, invitar, desde el Evangelio de Jesús, a la acción humanizadora de transformar el poder en servicio y los bienes de la tierra en medios de vida y oportunidades para todos, en vez de convertir a uno y otros en instrumentos de luchas de clase, discriminación, odio, opresión e idolatría.

RECONSTRUCCIÓN DE LA CONVIVENCIA CIUDADANA

28.- Sentimos que Dios y la Patria nos llaman e interpelan, en primer término, a colaborar en la construcción o más bien reconstrucción material y espiritual de la República en un clima de de solidaridad y convivencia, que incluya a todos y en la que todos tengamos vida en libertad.

29.- Conmemorar el bicentenario significa que, entre los acontecimientos de entonces y la actualidad, el país ha recorrido un buen trecho donde se entremezclan positividad y negatividad, logros y fracasos, progresos y regresiones, construcciones y destrucciones. Conmemoramos el momento de la creación y el tiempo intermedio recorrido en dos siglos. Somos herederos de errores y aciertos. Pero al hacer memoria de un sueño, la situación presente nos impulsa a aprovechar todo lo positivo que tenemos, a superar muchas fallas y aprovechar mejor el tiempo presente. Por delante tenemos una ingente tarea.

30.- Fundamentado en la larga experiencia de siglos, reflexionada desde la comprensión del corazón humano que nos da a los creyentes Jesús de Nazaret y la rica doctrina social de la Iglesia, nutrida por la reflexión sobre los éxitos y fracasos de las sociedades modernas, decimos no al individualismo y no al estatismo. No al individualismo, afirmando con fuerza la dignidad personal, pero vivida con espíritu de solidaridad y convivencia fraterna, que promueve la vida de los otros frente a todo egoísmo y aislamiento individualistas. Decimos no al estatismo, pues está a la vista, por doquier, el desastre que han producido y producen los proyectos autoritarios y hasta totalitarios, de diverso signo, que impiden la creatividad y la libertad ciudadanas.

31.- La deuda social, las consecuencias de la falta de continuidad administrativa y el costo pagado por el populismo y el derroche son inmensos. Es mucho lo que tenemos que corregir. Es patente el sufrimiento humano de las mayorías cuando se coarta la libertad con leyes e instituciones que deterioran la vida humana.

32. Debemos asumir a la persona como sujeto singular de derechos y deberes, abierta solidariamente a los demás; lo contrario del egoísmo y de la masificación. Requerimos ciudadanos como agentes conscientes y beneficiarios del bien común, partícipes y actores de la soberanía popular. Necesitamos institucionalidad, es decir, intermediación eficaz de la libertad, responsabilidad subsidiaria por lo público y común. Y en ella, deseamos un Estado como instrumento apto, propiciador del mayor grado de felicidad para todos, con instituciones, leyes y servicios públicos justos y efectivos que promuevan y garanticen el bien común a través del florecimiento de la creatividad y libertad solidarias.

33.- Vamos a construir juntos, en unión de corazones, de ideales y esperanzas, una Venezuela de hermanos, entregada con trabajo y responsabilidad a transformar los inmensos recursos con que Dios la ha dotado, para convertirlos en salud, educación, seguridad, vivienda digna y sobre todo en oportunidades de trabajo productivo, pilar fundamental del desarrollo humano integral para todos.

VENEZUELA PARA TODOS

34.- Dios nos acompaña llamándonos al bien y dándonos fuerzas para hacerlo. Exige amar no sólo a los nuestros, a los de nuestra simpatía política, a los de nuestro sector social, color o religión. Dios es padre de todos y su amor quiere liberar a todos, incluso liberarnos de nosotros mismos y de nuestro miedos y limitaciones. Nos hace sentir que mientras no nos decidamos a reconciliarnos como hijos suyos y hermanos unos de otros, y a renovar la firme voluntad de reconstruir la República para todos, no habrá Venezuela digna y libre para nadie. Una Venezuela sólo para unos pocos va contra el plan de Dios y contra aquel hermoso proyecto fundacional que los padres de la República dejaron plasmado en el Acta de nuestra Independencia.

35.- La tarea no es fácil, como no lo fue entonces. Las resistencias son muchas y se requiere sacrificio y constancia, como nos lo demostró el Libertador con su vida y sus palabras visionarias. Es hora de construir verdaderas comunidades con igualdad de participación, de abrirnos al optimismo y de reencontrarnos todos como venezolanos en el abrazo de la dignidad y del amor de hijos de Dios; un abrazo que nos renueve en el reconocimiento y en la afirmación de los otros, de aquellos que tendemos a rechazar, incluso a odiar, y de aquellos a los que por ideas diversas o sectarismos políticos excluimos. Dios quiere para nosotros una Venezuela en la cual la unión, el perdón y el amor sean las bases sólidas para que el hermoso proyecto fundacional se convierta en realidad, sin las limitaciones que en estos doscientos años de historia lo han frenado.

36.- La fecha del 19 de abril nos plantea, para hoy y para el futuro, una gran responsabilidad, a la que Dios nos llama cuando nos ordena, “no matarás” (Dt.5) y “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Lc. ): a todos, pero de manera especial a los dirigentes y líderes políticos, empresariales, culturales y sociales, que por su posición en la sociedad están llamados a presentar al país proyectos de transformación y avance que sean, al mismo tiempo, realistas e inspiradores, para producir efectivo bienestar e inclusión.

IGLESIA RENOVADA PARA UN MEJOR SERVICIO

37.- En el año 2007 los obispos en Aparecida (Brasil) reflexionamos con preocupación sobre los graves problemas que se viven en América Latina y el Caribe y llamamos a todos los católicos a una misión continental para que la vida y enseñanzas de Jesucristo nos renueven espiritualmente y transformen la actividad económica, social y política, estimulándola y orientándola para la promoción de una vida digna de nuestros pueblos. Sin propuestas articuladas en función y beneficio de todos, no puede haber país en paz y desarrollo.

38.- La Iglesia que peregrina en Venezuela, comprometida con la Misión Continental, concluyó desde 2006 un Concilio propio, en el cual analizó, entre otras cosas, los males que nos aquejan y los caminos de gestación de una nueva sociedad. Ahora invita a que esta renovación moral y social se una a la llamada por los doscientos años de la Patria, para así llegar, con democracia y participación, a proyectos concretos en los que las necesidades y esperanzas de la gente encuentren respuestas específicas, con programas bien pensados para la reconciliación y reconstrucción de la Nación, la felicidad de unos no descanse sobre la miseria y negación de otros, y la justicia y la libertad se den la mano para producir la paz, la convivencia y la vida digna que tanto necesitamos.

39.- Este año bicentenario, en el que la Iglesia hace memoria de su importante aporte a la formación del país y a la tarea que se le planteó en el acompañamiento educativo y ético-espiritual de la etapa republicana, es propicio para renovar su compromiso con la marcha actual y futura de la nación en la perspectiva de un desarrollo integral y un genuino humanismo cristiano.

40.- En este sentido, nuestra Iglesia cuenta con un conjunto doctrinal sólido proporcionado por el Concilio Plenario de Venezuela, el cual constituye el fundamento de un proyecto evangelizador pastoral de gran alcance para su renovación en función de un mejor servicio a nuestro pueblo. Urge, por consiguiente, su puesta en práctica, decidida y responsable, a lo ancho y largo del país.

41.- Del Concilio Plenario tenemos dos documentos que, de modo muy particular, formulan el compromiso de los católicos, unidos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, con la construcción y reconstrucción del país en el sentido de la justicia, la libertad, la fraternidad y la paz. Se trata de los documentos La contribución de la Iglesia a la gestación de una nueva sociedad y Evangelización de la cultura en Venezuela.

42.- La acción de la Iglesia en el campo de lo histórico-cultural, se desenvuelve en tres vertientes complementarias: denuncia, anuncio y compromiso, en relación con lo que toca a la dignidad de la persona humana y sus derechos y deberes fundamentales, en los campos socioeconómico, político-institucional y ético-cultural. La labor en educación, salud, atención a niños y ancianos, así como las obras de caridad y la de presencia en zonas populares y marginales, se realiza en esa dirección.

43.- En relación con lo anteriormente expresado, como Pastores manifestamos nuestra decisión de impulsar una decidida puesta en práctica de las orientaciones conciliares. En ello está en juego todo lo relativo a valores como la defensa y promoción de los derechos humanos; lo tocante a la superación del empobrecimiento, la exclusión y las hegemonías, mediante la promoción de la justicia, la participación y la subsidiaridad; así como el fortalecimiento de la democracia y la sociedad pluralista, la educación libre hacia un desarrollo compartido y el dinamismo cultural orientado a una calidad espiritual de vida.

CONCLUSION

44.- En el marco de la situación actual del país, la conmemoración bicentenaria del 19 de abril y del 5 de julio ofrecen una invalorable oportunidad para un examen de conciencia nacional acerca de lo que hemos hecho con la República heredada de los fundadores de la nación y, sobre todo, de lo que nos corresponde realizar en relación a los que ellos soñaron en aquella génesis de la nación independiente.

45.- En fidelidad creadora y crítica al proyecto de entonces, hemos de promover la salud espiritual del país, reconstruyendo lo que fuere necesario, en el sentido de una sociedad auténticamente justa, sin exclusiones ni divisiones; verdaderamente libre y democrática, con pluralismo, división de poderes, estado de derecho; de calidad cultural mediante la promoción de un genuino humanismo. Una Venezuela de todos y para todos, con atención preferencial a los más débiles, sin exclusiones ni presos políticos, con el debido respeto a los procesos judiciales, con las normales garantías para la propiedad privada y con diversidad de opciones políticas. Un país soberano,, integrado internacionalmente en una real fraternidad de pueblos sin expresiones altisonantes, acciones desafiantes o alianzas preocupantes..

46.- La Iglesia Católica en Venezuela, con respeto y afecto por otras iglesias y comunidades cristianas, así como también por otras confesiones y convicciones, se sabe con la responsabilidad de representar a la mayoría de los compatriotas, y, por ello, en fidelidad a la misión evangelizadora recibida del Señor Jesucristo, se ofrece como servidora de todo nuestro pueblo por el cumplimiento del mandamiento máximo del amor, a Dios y a los hermanos.

47.- En el cumplimiento de esta misión, los pastores de esta Iglesia invitamos, pues, a todos nuestros hermanos en la fe y a todos los venezolanos en general a poner lo mejor de nosotros mismos para el progreso integral de la nación, entendiéndola como casa común y hogar de todos. Que la Santísima Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela interceda ante su Hijo Jesucristo para que construyamos una patria que responda al sueño de los fundadores y lo supere, profundizando en los valores de la libertad, la solidaridad y la paz.

Caracas, 12 de Enero de 2010.

Los Arzobispos y Obispos de Venezuela


(Agradezco a Cáritas de Venezuela el haberme enviado este documento porque en la página de la Conferencia Episcopal de Venezuela aún no se han dado por enterados)


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