Hace algunos meses, en las páginas de Tal Cual, Ibsen Martínez recobraba el estribillo de la canción que popularizó Pablo Milanés, "de qué callada manera", para hablar de la situación de censura en Venezuela. En el cono sur se le ha bautizado como "censura sutil", para hablar de una serie de presiones por parte del Estado para restringir la información, especialmente aquella que le es crítica a través de los llamados mecanismos indirectos.
Hace unas semanas, en este mismo espacio, sosteníamos que con la avalancha de acciones y decisiones que arrancaron en julio pasado no sólo quedarían cerrados, literalmente, algunos medios de comunicación en Venezuela, sino que más grave aún sería el número sin duda mayor, pero difícil de precisar de medios que quedarían acallados, amordazados.
El control oficial sobre la televisión en Venezuela cristalizó el 27 de mayo de 2007 y en materia de radio la fecha fue el 31 de julio de 2009. El cierre de RCTV, en la pantalla chica de señal abierta, dijo al resto de medios audiovisuales hasta dónde estaba dispuesto llegar el gobierno de Hugo Chávez con tal de silenciar la crítica pública.
Para buenos entendedores en realidad hacen falta pocas palabras. El resto de medios televisivos entendieron perfectamente que su propia sobrevivencia estaba en desmarcarse de las posturas críticas de antaño y optaron por equilibrios difíciles de construir en una sociedad polarizada.
Conocidos casos de la salida del aire de figuras que ejercían una crítica incisiva en la televisión como Napoleón Bravo (Venevisión), Marta Colomina y César Miguel Rondón (Televén), son señales del reacomodo que vivió la televisión, en cuyas pantallas hubo también un claro recorte de la programación dedicada a la opinión.
Paralelo a este proceso de mayor control oficial sobre la pantalla chica, el gobierno aumentó significativamente su presencia en la televisión. En 2002 existía solamente VTV, hoy junto a esta señal, que difícilmente le hace honor al lema de ser el canal de todos los venezolanos, están Vive, Telesur (en sus dos señales, una nacional y otra internacional) y para ello fue comprado el canal privado CMT, Tves que pasó ocupar la señal del canal 2, que durante 53 años tuvo RCTV.
Se crearon Ávila TV y Asamblea Nacional TV. El aparato de medios oficiales creció exponencialmente como resultado de la lectura que se hizo en el gobierno tras el golpe de Estado de abril de 2002. La acción abiertamente opositora de los medios privados debía quebrarse y eso es lo que ha venido ocurriendo apelando a diversos mecanismos: el enfrentamiento, la cooptación, la coerción.
El mecanismo, o debemos usar el plural: los mecanismos oficiales se han perfeccionado. El caso de las emisoras de radio es sintomático de ello. El Estado estaba obligado, según la Ley de Telecomunicaciones que se aprobó durante la era Chávez (es decir no es un instrumento del pasado), a otorgar los permisos a los radiodifusores. Una suerte de cambio en las licencias para transmitir.
En no pocos casos, el Estado sencillamente no respondió, nunca dio el renovado permiso, y ahora aparece la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) acusando de ilegales a los operadores. El limbo en el que se encontraban no pocas estaciones, junto a la medida de cierre que se aplicó el 31 de julio contra 34 estaciones, es cultivo idóneo para la más cruda, pero a la vez callada, forma de censura: la autocensura. No hace falta que el gobierno indique cuál programa debe salir del aire o cuál conductor debe tomarse forzadas y prolongadas vacaciones. Si hubiese una orden del Poder Ejecutivo ello sería un acto de censura, hasta sería denunciado públicamente.
La autocensura, en tanto, opera en el fuero más íntimo, por tanto es más difícil de probar. Impensable que salga algún propietario de medios o periodista a confesar: tuve miedo de perder el medio o de quedarme sin empleo y por tanto me autocensuré. Decíamos que no hace falta la orden del poder para ponerse en acción.
Así, conocemos el caso de un empresario de medios que nunca tuvo que ver con la política pero que decidió inscribirse en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y comenzó a mostrar entre sus empleados el carné. El mensaje es claro: aquí nos cuadramos con el proceso. De nuevo, no hicieron falta muchas palabras para que todo ello tuviese un efecto multiplicador de arriba hacia abajo.
El ministro Diosdado Cabello, al frente de Conatel, entre muchas otras responsabilidades, podría patentar un modelo para generar la autocensura. La fórmula es la siguiente: Como superministro anuncio que el 40 por ciento de estaciones están en situación de ilegalidad, pero no específico cuáles son y tampoco cuál es la irregularidad en cada caso.
Voy administrando la información a cuentagotas, generando zozobra y miedo en el sector de los radiodifusores. Sabemos que muchos de ellos efectivamente están en una posición débil: el Estado no les renovó las licencias pese a que la ley lo prevé.
Doy un primer golpe: se cierran 34 estaciones, incluyendo emblemáticas estaciones críticas de la gestión oficial. Simultáneamente doy este mensaje: las radios deben dedicarse al entretenimiento, están llenas de opinadores sin oficio. No hizo falta que llegara el segundo lote de estaciones cerradas para que el sector radial comenzara a moderarse. "De qué callada manera".
Tomado de A Través de Venezuela
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martes, 29 de septiembre de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
EL PAÍS Editorial 17/08/2009 "Las trampas de Chávez"

El presidente Hugo Chávez sigue adelante con la progresiva demolición del Estado de derecho en Venezuela en nombre del socialismo del siglo XXI. Si el pasado 31 de julio su Gobierno ordenó el cierre de 34 emisoras de radio, esta última semana la Asamblea Nacional, donde la opción chavista es mayoritaria, ha aprobado una nueva Ley Orgánica de Educación. El texto no sólo se dirige a regular los programas educativos y los centros de enseñanza, sino también a formar a los ciudadanos de la sociedad que se propone construir la revolución bolivariana.
Es esta pretensión la que, en la intención de los promotores de la ley, sustenta la inclusión de artículos restrictivos de la libertad de prensa y de cátedra, además de sanciones contra los docentes, las instituciones educativas y los medios de comunicación, cuyo cierre puede ser instado por el Ministerio de Educación. Profesores y alumnos, junto a periodistas e informadores, han protestado en las calles contra la nueva ley, siendo duramente reprimidos por la policía y por escuadrones de partidarios del Gobierno.
La Ley Orgánica de Educación pone de manifiesto más que otras medidas hasta qué punto el proyecto chavista es tributario de las ideologías autoritarias del pasado, por más que se escude en las invocaciones al futuro. Desde esta perspectiva, no son nuevos los disparates que contiene la nueva norma. La educación no puede ser un instrumento para que los ciudadanos encajen a la fuerza en una sociedad diseñada desde el poder, sino para que sean libres en la sociedad en la que viven. Y no es de recibo oponer a este principio el argumento de que el origen del poder que diseña la nueva sociedad está en las urnas. Un sistema democrático deja de serlo en cuanto la mayoría se erige en expresión de la totalidad, a expensas de minorías a las que se priva de la posibilidad de conseguir alguna vez un respaldo suficiente para sus opciones.
El reto que Chávez está lanzando a los demócratas de América Latina y de todo el mundo es que sean ellos los que decidan en qué momento el régimen bolivariano ha dejado de ser democrático. Si logra que la comunidad internacional transija con nuevas medidas como la Ley Orgánica de Educación, seguirá la demolición del Estado de derecho en Venezuela; pero si las condena, será acusada de no aceptar la voluntad popular, argumento que en la retórica chavista se une a la invocación de la independencia de los venezolanos.
El socialismo del siglo XXI no ha hecho, así, más que redescubrir las ventajas que proporciona a cualquier poder autoritario colocar a sus adversarios frente a trampas saduceas. Y lo que la experiencia demuestra es que confundir con grandes victorias políticas la simple habilidad de inmovilizar a los opositores mediante dilemas de este tipo sólo conduce a la sumisión, que es a lo que hoy se enfrentan los ciudadanos venezolanos. Tanto los que disienten de Chávez como los que le apoyan.
Tomado de El País.com
miércoles, 5 de agosto de 2009
Editorial El Nacional 05/08/2009 Bombas corruptas
La guerra contra los medios de comunicación venezolanos ha ido escalando niveles de violencia que, muy pronto, pueden volverse incontrolables para el propio Gobierno que impulsa estos hechos tan repudiables. Desde Miraflores, el Presidente ha desatado esta campaña de odio y sus militantes más salvajes han entendido este mensaje de destrucción como una orden tajante, dirigida a vulnerar los medios mediante la invasión de sus locales y el ataque físico contra obreros, empleados y profesionales de la comunicación.
Pero esto no exime de culpa al Presidente, quien desde su máximo cargo público no ha hecho otra cosa, en los últimos diez años, que sembrar el odio en este país, sin importarle las consecuencias que ese comportamiento pueda tener entre los venezolanos.
Como militar sólo le interesa un escenario de guerra donde los bandos se dividen en amigos y enemigos. A estos últimos se les debe combatir, destruir o hacerles prisioneros.
Ya el hecho de querer convertir a Venezuela en un campo de batalla donde los venezolanos nos odiamos y destruimos, como si estuviéramos inmersos en una guerra civil, constituye una monstruosidad propia de una mente desquiciada.
Esto hay que tenerlo en cuenta porque con este tipo de personas resulta difícil negociar en términos normales y civilizados: tienden más bien a generar más violencia en la medida en que sus interlocutores le responden con claras razones y rotundos argumentos. No se equivoca la gente cuando dice que el programa Aló, Presidente no debe ser llamado así porque "ya Chávez no soporta atenderle el teléfono a su gente".
Y es verdad porque, en estos casos de profundo desquiciamiento mental, los enfermos tienden a hablar hasta por los codos porque no toleran sino su propia voz. Todos hemos padecido a amigos que les gusta hablar mucho y en voz alta, y que se indignan cuando en la sala se oye un televisor a cierto volumen. De inmediato mandan a apagarlo porque no aceptan competencia.
Pero cuando el enfermo mental es militar y ocupa un altísimo cargo público la cosa se complica. Y si, para colmo de males, esto se mezcla con un grupillo de ministros castrenses que configuran a su alrededor una mafia organizada, entonces los ciudadanos ven como la libertad de expresión se les va como agua entre las manos.
Porque la libertad de expresión y la libertad de prensa son enemigas acérrimas de la corrupción, del narcotráfico y del crimen organizado. Cuando los medios de comunicación comienzan a descubrir las tramas de los negocios sucios del Gobierno, de las jugosas comisiones y de los enriquecimientos ilícitos, entonces deben ser amenazados, injuriados y atacados por los ministros y el propio Presidente.
Estas es una de las razones por las cuales "un grupo de motorizados asaltó la sede de Globovisión, lanzó dos bombas lacrimógenas dejando como saldo un vigilante lesionado con quemaduras en una mano", como bien lo reseñó una agencia internacional de noticias con muchos suscriptores en el exterior.
Tomado de Noticiero Digital
Pero esto no exime de culpa al Presidente, quien desde su máximo cargo público no ha hecho otra cosa, en los últimos diez años, que sembrar el odio en este país, sin importarle las consecuencias que ese comportamiento pueda tener entre los venezolanos.
Como militar sólo le interesa un escenario de guerra donde los bandos se dividen en amigos y enemigos. A estos últimos se les debe combatir, destruir o hacerles prisioneros.
Ya el hecho de querer convertir a Venezuela en un campo de batalla donde los venezolanos nos odiamos y destruimos, como si estuviéramos inmersos en una guerra civil, constituye una monstruosidad propia de una mente desquiciada.
Esto hay que tenerlo en cuenta porque con este tipo de personas resulta difícil negociar en términos normales y civilizados: tienden más bien a generar más violencia en la medida en que sus interlocutores le responden con claras razones y rotundos argumentos. No se equivoca la gente cuando dice que el programa Aló, Presidente no debe ser llamado así porque "ya Chávez no soporta atenderle el teléfono a su gente".
Y es verdad porque, en estos casos de profundo desquiciamiento mental, los enfermos tienden a hablar hasta por los codos porque no toleran sino su propia voz. Todos hemos padecido a amigos que les gusta hablar mucho y en voz alta, y que se indignan cuando en la sala se oye un televisor a cierto volumen. De inmediato mandan a apagarlo porque no aceptan competencia.
Pero cuando el enfermo mental es militar y ocupa un altísimo cargo público la cosa se complica. Y si, para colmo de males, esto se mezcla con un grupillo de ministros castrenses que configuran a su alrededor una mafia organizada, entonces los ciudadanos ven como la libertad de expresión se les va como agua entre las manos.
Porque la libertad de expresión y la libertad de prensa son enemigas acérrimas de la corrupción, del narcotráfico y del crimen organizado. Cuando los medios de comunicación comienzan a descubrir las tramas de los negocios sucios del Gobierno, de las jugosas comisiones y de los enriquecimientos ilícitos, entonces deben ser amenazados, injuriados y atacados por los ministros y el propio Presidente.
Estas es una de las razones por las cuales "un grupo de motorizados asaltó la sede de Globovisión, lanzó dos bombas lacrimógenas dejando como saldo un vigilante lesionado con quemaduras en una mano", como bien lo reseñó una agencia internacional de noticias con muchos suscriptores en el exterior.
Tomado de Noticiero Digital
domingo, 2 de agosto de 2009
Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión -Comunicado-
Comunicado ante el cierre de 34 emisoras
La Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión rechaza categóricamente el cierre de 34 emisoras de radio notificado en el día de ayer, al finalizar la tarde, por el Ministro de Obras Públicas Diosdado Cabello, ya que no hay abierto un procedimiento administrativo en contra de estas emisoras, sino una orden de cierre y de cese de las transmisiones.

Esta acción viola el Derecho a la Defensa y al debido proceso consagrado en el artículo 49 de la Constitución Nacional. Es inconstitucional cerrar estaciones de radio sin que se haya abierto un procedimiento previo, sin que los afectados se hayan podido defender y conocer de qué se trata dicho proceso, y sin que culmine el mismo con una decisión en contra, con expreso fundamento en disposiciones legales.

Con el cierre de estas 34 emisoras se viola el Derecho a la Libertad de Expresión, el derecho que tiene el pueblo a una Comunicación Plural, el derecho a ser informados. Además, centenares de trabajadores quedarán desempleados. Esta acción arbitraria e ilegal deja en absoluta indefensión a operadores, periodistas, locutores, productores independientes, dueños de medios y a todos los venezolanos. Esto es un nuevo pase de factura a los medios que se colocan del lado del ciudadano y de sus problemas. El gobierno no quiere ni le conviene que se siga denunciando la corrupción, la inseguridad, el alto costo de la vida, el desempleo, ni ninguno de los problemas que afectan a los ciudadanos. Quienes están en el gobierno sólo quieren perpetuarse en el poder y seguir administrando, sin control, el dinero de todos los venezolanos. Sólo les importa el Poder y disponer a su antojo de los recursos del pueblo, no el bienestar de la gente.

Llama poderosamente la atención que dentro de este cierre estén 5 emisoras vinculadas al Presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión. Una vez más, Conatel desconoce los derechos de los radiodifusores y de millones de venezolanos que tienen el derecho a escuchar las emisoras y los programas que ellos deseen y no lo que el gobierno quiera y le interese que escuchen.
Este hecho no tiene precedente en la tierra entera y viola igualmente tratados y acuerdos suscritos por la República en materia de Derechos Humanos, lo que constituye una violación más a la Constitución. La actual ausencia de separación de poderes coloca en situación de indefensión a los venezolanos, no obstante, la Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión ejercerá los recursos que la Constitución y las leyes contemplan para la defensa de los radiodifusores legalmente establecidos y de los millones de radioescuchas.
La Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión rechaza categóricamente el cierre de 34 emisoras de radio notificado en el día de ayer, al finalizar la tarde, por el Ministro de Obras Públicas Diosdado Cabello, ya que no hay abierto un procedimiento administrativo en contra de estas emisoras, sino una orden de cierre y de cese de las transmisiones.

Esta acción viola el Derecho a la Defensa y al debido proceso consagrado en el artículo 49 de la Constitución Nacional. Es inconstitucional cerrar estaciones de radio sin que se haya abierto un procedimiento previo, sin que los afectados se hayan podido defender y conocer de qué se trata dicho proceso, y sin que culmine el mismo con una decisión en contra, con expreso fundamento en disposiciones legales.

Con el cierre de estas 34 emisoras se viola el Derecho a la Libertad de Expresión, el derecho que tiene el pueblo a una Comunicación Plural, el derecho a ser informados. Además, centenares de trabajadores quedarán desempleados. Esta acción arbitraria e ilegal deja en absoluta indefensión a operadores, periodistas, locutores, productores independientes, dueños de medios y a todos los venezolanos. Esto es un nuevo pase de factura a los medios que se colocan del lado del ciudadano y de sus problemas. El gobierno no quiere ni le conviene que se siga denunciando la corrupción, la inseguridad, el alto costo de la vida, el desempleo, ni ninguno de los problemas que afectan a los ciudadanos. Quienes están en el gobierno sólo quieren perpetuarse en el poder y seguir administrando, sin control, el dinero de todos los venezolanos. Sólo les importa el Poder y disponer a su antojo de los recursos del pueblo, no el bienestar de la gente.

Llama poderosamente la atención que dentro de este cierre estén 5 emisoras vinculadas al Presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión. Una vez más, Conatel desconoce los derechos de los radiodifusores y de millones de venezolanos que tienen el derecho a escuchar las emisoras y los programas que ellos deseen y no lo que el gobierno quiera y le interese que escuchen.

Este hecho no tiene precedente en la tierra entera y viola igualmente tratados y acuerdos suscritos por la República en materia de Derechos Humanos, lo que constituye una violación más a la Constitución. La actual ausencia de separación de poderes coloca en situación de indefensión a los venezolanos, no obstante, la Cámara Venezolana de la Industria de la Radiodifusión ejercerá los recursos que la Constitución y las leyes contemplan para la defensa de los radiodifusores legalmente establecidos y de los millones de radioescuchas.
viernes, 17 de julio de 2009
INFORME editorial 17/07/2009 "Cerco a la libertad"
Cerco a la libertad
Quieren destruir la disidencia, la crítica, la denuncia y la pluralidad
Digan lo que digan, la verdad de todos los ataques del Gobierno contra los medios de comunicación independientes es una sola: Chávez quiere acabar con la disidencia, la crítica, la denuncia y con la pluralidad informativa. No importa cuántos malabares hagan los voceros y cuántas veces invoquen al pueblo. Desde Hace muchos años le robamos la seña a esta jugada oficial.
Desde hace mucho tiempo desde INFORME venimos alertando sobre el interés oficial de construir una hegemonía comunicacional. Andrés Izarra lo anunció con demasiada anticipación. Venían dando pasos en firme y ahora le meten el acelerador a la aplanadora para que no quede nada.
Los primeros pasos consistieron en la construcción de un sistema de medios oficiales y revolucionarios, a los cuales han dado por llamar “alternativos” cuando son meros instrumentos de la propaganda oficial. Lo lamentable para ellos y afortunado para el país, es que esos medios tienen una cobertura mínima y una influencia minúscula.
Como no han podido dominar a la opinión pública con esos medios alternativos, ahora prefieren callar definitivamente a quienes expresan no sólo la voz y a la verdad oficial, sino que también le abren espacios a las otras voces y verdades que también merecen ser oídas y conocidas.
Para nadie es un secreto que el socialismo chavista es casi igual que el cubano. Chávez añora una sociedad en la cual todos los medios sean oficiales y que estos órganos de propaganda sólo divulguen lo que el Gobierno quiere que se sepa. En su mentalidad autoritaria la crítica no tiene espacios y la disidencia debe ser exterminada.
Y lo peor es que Diosdado Cabello, como el verdugo revolucionario, cree que los ciudadanos son pendejos y se calan el discursito de que ellos sólo dialogan con el pueblo y que las concesiones audiovisuales que confiscarán también serán para el pueblo. Esas frases ya están manidas. Quizás cuántos años tendrá Cabello que no sabe lo que es pueblo de verdad, porque sólo se reúne con sus “camisasrojas” de siempre.
La verdad es que todos los ataques contra los medios, si son de verdad contra el pueblo que sufre la inseguridad, que reclama servicios públicos, que exige empleo, que anhela una educación productiva y alejada de la política y que levanta la voz para que los gobernantes ciegos, sordos y mudos presten atención a sus problemas.
Todas esas emisoras de radio y televisoras que sean confiscadas, serán única y exclusivamente para el Gobierno y sus socios boliburgueses. Lo que quede en pie luego de la ocupación, será “comprado” a la fuerza por aquellos que hacen de testaferros de los supuestos líderes revolucionarios.
Al final, si logra el Chavismo imponerse, casi 100% de las emisoras de radio y canales de TV estarán en manos del Gobierno de forma directa o indirecta. Y aquellos privados que se salven del juicio final, se doblegarán para complacer a Chávez. O sea que la única verdad que será difundida y conocida será la oficial y desaparecerán como por arte de magia los graves problemas de los venezolanos.
Quieren acabar con los circuitos radiales nacionales para que la disidencia mediática y política reduzca su influencia. Quieren callar a un Leopoldo Castillo, a una Marta Colomina, a un César Miguel Rondón, a Nelson Bocaranda y tantos otros que denuncian y critican como parte de su oficio y obligación como comunicadores.
Al callar a los circuitos nacionales se bloquea el acceso a la información en todo el país cuando ocurra la quiebra social asociada al colapso económico y político. Si Caracas estalla en una crisis, quieren evitar que eso se sepa y se reproduzcan las manifestaciones en el territorio nacional.
Buscan que la disidencia política carezca de las tribunas para mostrar su rechazo a las políticas oficiales. Que las comunidades no tengan como denunciar sus problemas. Quieren un silencio total antes que la crisis general impacte la línea de flotación de la revolución y se hunda el proceso. Que el único que se escuche y vea sea Chávez, Chávez y más Chávez.
Un socialismo como el de Chávez sólo es sostenible con la obediencia total de los medios y mucho dinero. Ambos requisitos están escasos. Los medios que cumplen con su rol de mostrar todas las verdades son mayoría y el dinero cada día está más escaso para comprar conciencias y maquillar la crisis.
¿Logrará Chávez acabar con los medios y la libertad de expresión? No. Este pueblo quiere a sus medios de comunicación y los defenderá. Cuidado si la presión popular obliga al Presidente a posponer su ofensiva final contra los medios y los periodistas. El país está en pie de lucha y la mínima chispa hará que la crisis explote. Y cuidado si esa chispa es, esta misión silenciar a los medios.
Tomado de Noticiero Digital
Quieren destruir la disidencia, la crítica, la denuncia y la pluralidad
Digan lo que digan, la verdad de todos los ataques del Gobierno contra los medios de comunicación independientes es una sola: Chávez quiere acabar con la disidencia, la crítica, la denuncia y con la pluralidad informativa. No importa cuántos malabares hagan los voceros y cuántas veces invoquen al pueblo. Desde Hace muchos años le robamos la seña a esta jugada oficial.
Desde hace mucho tiempo desde INFORME venimos alertando sobre el interés oficial de construir una hegemonía comunicacional. Andrés Izarra lo anunció con demasiada anticipación. Venían dando pasos en firme y ahora le meten el acelerador a la aplanadora para que no quede nada.
Los primeros pasos consistieron en la construcción de un sistema de medios oficiales y revolucionarios, a los cuales han dado por llamar “alternativos” cuando son meros instrumentos de la propaganda oficial. Lo lamentable para ellos y afortunado para el país, es que esos medios tienen una cobertura mínima y una influencia minúscula.
Como no han podido dominar a la opinión pública con esos medios alternativos, ahora prefieren callar definitivamente a quienes expresan no sólo la voz y a la verdad oficial, sino que también le abren espacios a las otras voces y verdades que también merecen ser oídas y conocidas.
Para nadie es un secreto que el socialismo chavista es casi igual que el cubano. Chávez añora una sociedad en la cual todos los medios sean oficiales y que estos órganos de propaganda sólo divulguen lo que el Gobierno quiere que se sepa. En su mentalidad autoritaria la crítica no tiene espacios y la disidencia debe ser exterminada.
Y lo peor es que Diosdado Cabello, como el verdugo revolucionario, cree que los ciudadanos son pendejos y se calan el discursito de que ellos sólo dialogan con el pueblo y que las concesiones audiovisuales que confiscarán también serán para el pueblo. Esas frases ya están manidas. Quizás cuántos años tendrá Cabello que no sabe lo que es pueblo de verdad, porque sólo se reúne con sus “camisasrojas” de siempre.
La verdad es que todos los ataques contra los medios, si son de verdad contra el pueblo que sufre la inseguridad, que reclama servicios públicos, que exige empleo, que anhela una educación productiva y alejada de la política y que levanta la voz para que los gobernantes ciegos, sordos y mudos presten atención a sus problemas.
Todas esas emisoras de radio y televisoras que sean confiscadas, serán única y exclusivamente para el Gobierno y sus socios boliburgueses. Lo que quede en pie luego de la ocupación, será “comprado” a la fuerza por aquellos que hacen de testaferros de los supuestos líderes revolucionarios.
Al final, si logra el Chavismo imponerse, casi 100% de las emisoras de radio y canales de TV estarán en manos del Gobierno de forma directa o indirecta. Y aquellos privados que se salven del juicio final, se doblegarán para complacer a Chávez. O sea que la única verdad que será difundida y conocida será la oficial y desaparecerán como por arte de magia los graves problemas de los venezolanos.
Quieren acabar con los circuitos radiales nacionales para que la disidencia mediática y política reduzca su influencia. Quieren callar a un Leopoldo Castillo, a una Marta Colomina, a un César Miguel Rondón, a Nelson Bocaranda y tantos otros que denuncian y critican como parte de su oficio y obligación como comunicadores.
Al callar a los circuitos nacionales se bloquea el acceso a la información en todo el país cuando ocurra la quiebra social asociada al colapso económico y político. Si Caracas estalla en una crisis, quieren evitar que eso se sepa y se reproduzcan las manifestaciones en el territorio nacional.
Buscan que la disidencia política carezca de las tribunas para mostrar su rechazo a las políticas oficiales. Que las comunidades no tengan como denunciar sus problemas. Quieren un silencio total antes que la crisis general impacte la línea de flotación de la revolución y se hunda el proceso. Que el único que se escuche y vea sea Chávez, Chávez y más Chávez.
Un socialismo como el de Chávez sólo es sostenible con la obediencia total de los medios y mucho dinero. Ambos requisitos están escasos. Los medios que cumplen con su rol de mostrar todas las verdades son mayoría y el dinero cada día está más escaso para comprar conciencias y maquillar la crisis.
¿Logrará Chávez acabar con los medios y la libertad de expresión? No. Este pueblo quiere a sus medios de comunicación y los defenderá. Cuidado si la presión popular obliga al Presidente a posponer su ofensiva final contra los medios y los periodistas. El país está en pie de lucha y la mínima chispa hará que la crisis explote. Y cuidado si esa chispa es, esta misión silenciar a los medios.
Tomado de Noticiero Digital
Editorial El Nacional 17/07/2009 Avanza la censura
Cierran las radioemisoras
Avanza la censura
Poco a poco y apretando cada vez más, con la tenacidad empleada por un criminal para estrangular a su víctima, el Gobierno chavista va cerrando el cerco sobre las radioemisoras independientes. El objetivo final es llegar a la misma situación que se vive en Cuba, donde el derecho de estar informado quedó reducido a unas pocas emisoras que sólo difunden loas al régimen. En ninguna de ellas está permitido soltar al aire una crítica al comandante Fidel Castro.
Ese es el esquema ideal que los chavistas en el poder quieren imponer en Venezuela, derivado del ejemplo cubano. Una sola voz y un solo discurso que recorriera las 24 horas la isla es lo único que le importaba a Fidel y, por supuesto, es lo que quiere imitar su hijo predilecto, Hugo Chávez.
Pero Chávez debería informarse mejor sobre el parecer de los cubanos, que luego del reposo médico que sacó del poder a Fidel Castro, decían en las plazas lo siguiente: "A lo mejor Raúl no logra cambiar nada, pero habla menos que su hermano". Y más adelante, un viejo militante decía: "Lo mejor que nos ha traído Raúl ha sido el silencio. Ya nadie aguantaba tantos años de discursos".
En Venezuela esta plaga comunista del siglo XXI apenas comienza: ayer el ministro Diosdado Cabello dijo que el Gobierno "emprenderá en los próximos días procedimientos contra alrededor de 240 radioemisoras cuyas licencias fueron cuestionadas".
Desde luego que Cabello no dice esto sólo de la boca para afuera. El ministro está profundamente convencido de que su actuación está enmarcada en las leyes de la República. Y si por casualidad rozan lo ilegal, allí está la Sala Constitucional del Tribunal Supremo para acomodar la ley y hacer que obedezca, perrunamente, no al muñeco sino al comandante ventrílocuo que habla por él.
El ministro, obedeciendo militarmente las órdenes del Presidente, pregonó que desde la próxima semana comenzarán "procedimientos administrativos" contra aquellas radioemisoras que "estén haciendo uso del espectro radioeléctrico sin estar autorizadas". En verdad, la gente del pueblo comenta no sin cierta razón lo siguiente: "Estos chavistas son unos desordenados porque, luego de diez años de flojear y robar en el poder, ahora es cuando vienen a darse cuenta de que 400 radios están funcionando sin permiso".
Como es lógico, los comentarios populares van y vienen por toda Venezuela y algunos son muy agudos y precisos. Por ejemplo, en la calle se dice que Chávez ordenó apoderarse del mayor número de radioemisoras como parte de la estrategia electoral del año que viene. El motivo es sencillo: está perdiendo apoyo a pesar de regalar becas, vender comida a precios de ganga, emplear a los militantes en los ministerios, en Pdvsa, en las empresas del Estado nacionalizadas y en los bancos del sector público.
Su ego está malherido porque habla y habla todo el día y cuando apenas Ledezma se declara en huelga de hambre, se le cae la audiencia al piso. Así que le ha ordenado a Diosdado matar al perro para acabar con la rabia.
Tomado de Noticiero Digital
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Avanza la censura
Poco a poco y apretando cada vez más, con la tenacidad empleada por un criminal para estrangular a su víctima, el Gobierno chavista va cerrando el cerco sobre las radioemisoras independientes. El objetivo final es llegar a la misma situación que se vive en Cuba, donde el derecho de estar informado quedó reducido a unas pocas emisoras que sólo difunden loas al régimen. En ninguna de ellas está permitido soltar al aire una crítica al comandante Fidel Castro.
Ese es el esquema ideal que los chavistas en el poder quieren imponer en Venezuela, derivado del ejemplo cubano. Una sola voz y un solo discurso que recorriera las 24 horas la isla es lo único que le importaba a Fidel y, por supuesto, es lo que quiere imitar su hijo predilecto, Hugo Chávez.
Pero Chávez debería informarse mejor sobre el parecer de los cubanos, que luego del reposo médico que sacó del poder a Fidel Castro, decían en las plazas lo siguiente: "A lo mejor Raúl no logra cambiar nada, pero habla menos que su hermano". Y más adelante, un viejo militante decía: "Lo mejor que nos ha traído Raúl ha sido el silencio. Ya nadie aguantaba tantos años de discursos".
En Venezuela esta plaga comunista del siglo XXI apenas comienza: ayer el ministro Diosdado Cabello dijo que el Gobierno "emprenderá en los próximos días procedimientos contra alrededor de 240 radioemisoras cuyas licencias fueron cuestionadas".
Desde luego que Cabello no dice esto sólo de la boca para afuera. El ministro está profundamente convencido de que su actuación está enmarcada en las leyes de la República. Y si por casualidad rozan lo ilegal, allí está la Sala Constitucional del Tribunal Supremo para acomodar la ley y hacer que obedezca, perrunamente, no al muñeco sino al comandante ventrílocuo que habla por él.
El ministro, obedeciendo militarmente las órdenes del Presidente, pregonó que desde la próxima semana comenzarán "procedimientos administrativos" contra aquellas radioemisoras que "estén haciendo uso del espectro radioeléctrico sin estar autorizadas". En verdad, la gente del pueblo comenta no sin cierta razón lo siguiente: "Estos chavistas son unos desordenados porque, luego de diez años de flojear y robar en el poder, ahora es cuando vienen a darse cuenta de que 400 radios están funcionando sin permiso".
Como es lógico, los comentarios populares van y vienen por toda Venezuela y algunos son muy agudos y precisos. Por ejemplo, en la calle se dice que Chávez ordenó apoderarse del mayor número de radioemisoras como parte de la estrategia electoral del año que viene. El motivo es sencillo: está perdiendo apoyo a pesar de regalar becas, vender comida a precios de ganga, emplear a los militantes en los ministerios, en Pdvsa, en las empresas del Estado nacionalizadas y en los bancos del sector público.
Su ego está malherido porque habla y habla todo el día y cuando apenas Ledezma se declara en huelga de hambre, se le cae la audiencia al piso. Así que le ha ordenado a Diosdado matar al perro para acabar con la rabia.
Tomado de Noticiero Digital
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jueves, 16 de julio de 2009
martes, 14 de julio de 2009
domingo, 12 de julio de 2009
Marta Colomina: Lo que Chávez quiere ocultar 12/07/2009
Lo que le faltaba a Chávez para consagrarse como un dictador es el cierre masivo de medios
Quienes sólo vieron Telesur durante los primeros días de la crisis hondureña que alcanzó su clímax, cuando Manuel Zelaya intentaba infructuosamente llegar a Honduras en un avión de Pdvsa pilotado por militares venezolanos con el fin de recuperar la presidencia, quizá fueron convencidos de que el Presidente depuesto nunca había violado la Constitución, que era aclamado por cientos de miles de hondureños apostados en las afueras del aeropuerto (no pasaban de mil, bastante desperdigados) que según la belicista narradora de Telesur estaban siendo masacrados por los golpistas que disparaban con sus fusiles (lo que veíamos era el humo de las bombas lacrimógenas lanzadas contra quienes rompían la cerca perimetral del aeropuerto, no sabemos si con gas "del bueno" como el que ordena lanzar Chávez a los indefensos estudiantes venezolanos). Bajo la óptica de la narradora con acento cubano estábamos ante unos gorilas sanguinarios, mientras las cámaras nos mostraban a los militares recibiendo pedradas y golpes de los enfurecidos manifestantes. Si algún amoscado televidente cambiaba para CNN, podía comprobar que las tomas en tiempo real transmitidas por ese canal eran muy distintas a la virulencia mostrada en la pantalla de Telesur, donde los "buenos" gritaban consignas revolucionarias, daban vivas a Zelaya y a Chávez, portaban franelas rojas (¡qué casualidad!) con el letrero de "Gorileti" y la fotografía del Presidente interino con cuernos satánicos. Telesur operaba con varias cámaras permitidas por el régimen "de facto". En los organismos oficiales venezolanos no se le permite ni una sola cámara a Globovisión.El estilo panfletario de Telesur y el escatológico de la nocturnidad de VTV es el modelo mediático único que Chávez quiere instaurar en Venezuela. Que no haya medio que él no controle y que no haya comunicador independiente que no esté amenazado por la guillotina de la inminente ley de "delitos mediáticos" que llevará la Fiscal a la AN. La misma Fiscal que ni pestañea ante la impunidad reinante en el 98% de los delitos que ocurren en Venezuela; que no ha dicho ni pío sobre las documentadas denuncias de corrupción de dos connotados capitostes del régimen; la misma que no investiga los numerosos casos de corrupción de Pdvsa. O las graves irregularidades en Mercal, el IVSS y en Barrio Adentro (adjudicaciones directas sin justificación alegando el cuento de la emergencia) a cuyos titulares el Contralor no inhabilita como hizo con Leopoldo López o Enrique Mendoza.
Con la confiscación de cerca de 300 emisoras privadas de radio en el país, la desaparición de los circuitos que llevan periodismo de investigación a los rincones más apartados de Venezuela; con las amenazas de cierre de Globovisión y la aprobación de leyes punitivas que prohibirán denunciar las tropelías del régimen, Chávez seguirá regalando el patrimonio nacional a compinches como Fidel, Zelaya, Correa, Evo y Ortega. No habrá medios a través de los cuales los médicos venezolanos protesten la donación de 170 ambulancias a Bolivia, mientras que carecen de ellas nuestros hospitales, y los bomberos metropolitanos no tienen ambulancias ni cisternas e intentan apagar el fuego con tobos. Los venezolanos no sabremos que el avión utilizado por Zelaya para el intento de ingresar a Honduras, pertenece a Citgo y que cada hora de vuelo le salió a Pdvsa por 250 mil dólares, mientras los neonatos venezolanos se mueren de mengua en la Maternidad. Mientras Cadivi niega divisas para rubros esenciales, no podremos preguntarnos cuánto dilapidó Chávez en adquirir el sofisticado sistema utilizado en la operación ALBA a través del cual se produjeron las conversaciones entre Zelaya desde el aire en el avión de Pdvsa; Daniel Ortega desde Managua, Fidel desde Cuba; Chávez desde Caracas y Ciudad Bolívar; activistas políticos y periodistas de Telesur desde Tegucigalpa.
Lo que le faltaba a Chávez para consagrarse mundialmente como un dictador es el cierre masivo de medios democráticos anunciado por Diosdado Cabello. A partir de ahora serán delitos mediáticos la transmisión de las protestas laborales, de los crímenes de fin de semana, de la corrupción, referirse al prontuario de algunos próceres de la revolución; decir que no hay azúcar, arroz ni café o que el desempleo supera el 10%. A partir del momento en que enmudezcan los medios críticos e independientes, la Usurpadora podrá dilapidar los recursos de los trabajadores de la Alcaldía Metropolitana sin que el pueblo se entere de la huelga de hambre de Antonio Ledezma. "Se puede ser un líder fuerte sin silenciar a los críticos" dijo HiIlary Clinton a Leopoldo Castillo, a propósito de Chávez. Se equivocó Hillary. Aquí no tenemos un líder fuerte, sino un militar golpista que dispone de la brutalidad de las armas y del silencio provisional de los corderos.
Tomado de El Universal
lunes, 1 de junio de 2009
María Isabel Párraga: Síntomas 01/06/2009
Un medio libre donde se están revelando los trapos sucios del régimen ya le resulta intolerable
Ya en esta fase del "éxtasis revolucionario" cuando no hacen falta los disimulos y cualquier atisbo de rubor democrático es casi una muestra de debilidad, es muy llamativo que Chávez tenga que regañar en público a los funcionarios, incluso de Poderes (en apariencia teórica) independientes para que cumplan sus órdenes.
El halón de orejas a Diosdado, a la Fiscal General y a la Presidenta del TSJ el pasado jueves en el maratónico show ahora por capítulos de Aló Presidente pudiera estar develando varias situaciones: 1- Algo está sucediendo a lo interno de las fuerzas revolucionarias incluso entre aquellos que tienen en sus manos la toma de decisiones que no quieren asumir las acciones "más comprometidas" con la Revolución. Y cuando hablamos de estas medidas, nos estamos refiriendo a la "raya máxima" de cerrar un medio de comunicación. Hecho que haría que esta persona pasará a ser recordada en nuestra Historia como el "gran verdugo" de la libertad de expresión. ¿Quién quiere ganarse esa rifa?
2- La molestia del Jefe es muy grande porque aunque habla y da órdenes en "vivo y directo" el resto pudiera estar jugando a un "sí ya vamos para allá" dilatando tales acciones. O lo que es lo mismo, el Comandante habla pero sus decisiones no son acatadas. Malo, malo, malo para un caudillo.
3- El propio Jefe no quiere ejecutar él sólo una medida tan riesgosa, triste y con tanto costo político y de imagen, por eso necesita "la comandita" para eludir responsabilidades.
4- Está tan conciente que la "raya" sería tan grande que necesita la apariencia de otros Poderes Públicos ejerciendo acciones "independientes".
5- Es perentorio ejecutar esa medida cuanto antes porque la caída libre en la opinión pública viene acelerándose. Un medio libre donde se están revelando los trapos sucios del régimen ya le resulta intolerable. En todo caso, como Chávez asume varios frentes la otra estrategia que está aplicando es la apertura de expedientes a los directivos de ese canal, como vemos que está sucediendo con Guillermo Zuloaga, pero a estas alturas de la historia nadie se come el cuento que esto fue "por pura casualidad" y que no tiene nada que ver con las presiones ejercidas al referido canal de noticias.
La semana que recién concluye el régimen se la jugó también con otro emblema: las elecciones. El CNE le puso punto suspensivo a la realización de comicios en el país. Por lo menos mientras la Asamblea le elabora el traje "pret aporté" a Chávez para que no exista la posibilidad de que pierda un nuevo evento comicial con la nueva Ley Electoral y de participación política que están cocinando. Así es, cada semana nos vamos alejando más del esquema democrático que nos forjamos los mismos venezolanos. Pero pese a quienes piensan que eso está sucediendo sin que tenga un costo, habría que remitirse a los últimos estudios de opinión pública. Nada de esto pasa en vano...
Tomado de El Universal
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Ya en esta fase del "éxtasis revolucionario" cuando no hacen falta los disimulos y cualquier atisbo de rubor democrático es casi una muestra de debilidad, es muy llamativo que Chávez tenga que regañar en público a los funcionarios, incluso de Poderes (en apariencia teórica) independientes para que cumplan sus órdenes.
El halón de orejas a Diosdado, a la Fiscal General y a la Presidenta del TSJ el pasado jueves en el maratónico show ahora por capítulos de Aló Presidente pudiera estar develando varias situaciones: 1- Algo está sucediendo a lo interno de las fuerzas revolucionarias incluso entre aquellos que tienen en sus manos la toma de decisiones que no quieren asumir las acciones "más comprometidas" con la Revolución. Y cuando hablamos de estas medidas, nos estamos refiriendo a la "raya máxima" de cerrar un medio de comunicación. Hecho que haría que esta persona pasará a ser recordada en nuestra Historia como el "gran verdugo" de la libertad de expresión. ¿Quién quiere ganarse esa rifa?
2- La molestia del Jefe es muy grande porque aunque habla y da órdenes en "vivo y directo" el resto pudiera estar jugando a un "sí ya vamos para allá" dilatando tales acciones. O lo que es lo mismo, el Comandante habla pero sus decisiones no son acatadas. Malo, malo, malo para un caudillo.
3- El propio Jefe no quiere ejecutar él sólo una medida tan riesgosa, triste y con tanto costo político y de imagen, por eso necesita "la comandita" para eludir responsabilidades.
4- Está tan conciente que la "raya" sería tan grande que necesita la apariencia de otros Poderes Públicos ejerciendo acciones "independientes".
5- Es perentorio ejecutar esa medida cuanto antes porque la caída libre en la opinión pública viene acelerándose. Un medio libre donde se están revelando los trapos sucios del régimen ya le resulta intolerable. En todo caso, como Chávez asume varios frentes la otra estrategia que está aplicando es la apertura de expedientes a los directivos de ese canal, como vemos que está sucediendo con Guillermo Zuloaga, pero a estas alturas de la historia nadie se come el cuento que esto fue "por pura casualidad" y que no tiene nada que ver con las presiones ejercidas al referido canal de noticias.
La semana que recién concluye el régimen se la jugó también con otro emblema: las elecciones. El CNE le puso punto suspensivo a la realización de comicios en el país. Por lo menos mientras la Asamblea le elabora el traje "pret aporté" a Chávez para que no exista la posibilidad de que pierda un nuevo evento comicial con la nueva Ley Electoral y de participación política que están cocinando. Así es, cada semana nos vamos alejando más del esquema democrático que nos forjamos los mismos venezolanos. Pero pese a quienes piensan que eso está sucediendo sin que tenga un costo, habría que remitirse a los últimos estudios de opinión pública. Nada de esto pasa en vano...
Tomado de El Universal
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lunes, 11 de mayo de 2009
Editorial El Nacional 11/05/2009 "amenazas a la prensa libre"
Cierre de los medios.
La amenaza final.
Cada vez que el mandatario nacional tiene pesadillas el sábado por la noche se le desatan los miedos (o la lengua) y se lanza a amenazar a todo el mundo: ya sea a los trabajadores, la clase media, los propietarios de fincas y haciendas, los maestros y profesores universitarios, los comerciantes, los transportistas, los médicos o los alcaldes y gobernadores de oposición.
Con los periodistas y los medios de comunicación es peor: no sólo amenaza con cerrar sus fuentes de trabajo, sino que también ha ido eliminando la publicidad de las empresas del Estado, como si ese dinero fuera de él y no de los venezolanos. En su lugar, ha creado una cadena de radios, televisoras, revistas y periódicos que no hacen sino alabar su obra de gobierno mediante abundantes pautas publicitarias del oficialismo.
Ayer el Presidente volvió a la carga contra el periodismo venezolano y advirtió que "actuará enérgicamente contra aquellos medios de comunicación que difunden mensajes de odio, atropellan la verdad e incitan a la guerra". A lo mejor se refería a él mismo, ya que desde la campaña electoral de 1998 ha venido prometiendo que "lanzará las cabezas de los adecos en un caldero de aceite hirviente", que arrasará con los escuálidos y con los militares traidores, con las universidades vendidas al imperialismo y con los industriales y comerciantes ladrones y especuladores.
Su tribuna favorita para lanzar sus ataques es, precisamente, el programa dominical Aló Presidente, un espacio que es costeado con el dinero que pagamos con nuestros impuestos. Pagamos porque creemos en la necesidad de tener un Estado que se ocupe de la salud, de la seguridad, de la educación y del resguardo de las fronteras. Pero no estamos pagando impuestos para que un presidente insulte y amenace a la gente cada domingo. En los países donde existen programas parecidos a Aló Presidente, los mandatarios los usan para explicar sus grandes medidas de gobierno y sus planes futuros, para infundir ánimo y esperanzas a los oyentes.
En Venezuela ocurre lo contrario: cuando el ciudadano, en su domingo de descanso, enciende la radio o la televisión da un salto porque se encuentra con una especie de profeta que le patina algo, que gesticula como si hubiera llegado el fin del mundo, al que se le saltan los ojos y se le abomba el pecho de paloma, que se lanza a cantar o contar chistes. En verdad, hay público para todo. Pero también hay cómplices: según las agencias de prensa, las amenazas de Chávez a los medios "tuvieron como detonante unos planteamientos hechos por José Vicente Rangel".
Rangel dijo que "es inaceptable la manera en la que los medios avasallan a la sociedad, chantajean e imponen reglas de juego, establecen pautas de conductas, usurpan a las autoridades legítimas, administran justicia, califican o descalifican a su antojo, montan campañas de odio y se dedican a destruir personas y reputaciones". A lo mejor se refería específicamente a Aló Presidente. Nunca se sabe.
Tomado de Noticiero Digital
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La amenaza final.
Cada vez que el mandatario nacional tiene pesadillas el sábado por la noche se le desatan los miedos (o la lengua) y se lanza a amenazar a todo el mundo: ya sea a los trabajadores, la clase media, los propietarios de fincas y haciendas, los maestros y profesores universitarios, los comerciantes, los transportistas, los médicos o los alcaldes y gobernadores de oposición.
Con los periodistas y los medios de comunicación es peor: no sólo amenaza con cerrar sus fuentes de trabajo, sino que también ha ido eliminando la publicidad de las empresas del Estado, como si ese dinero fuera de él y no de los venezolanos. En su lugar, ha creado una cadena de radios, televisoras, revistas y periódicos que no hacen sino alabar su obra de gobierno mediante abundantes pautas publicitarias del oficialismo.
Ayer el Presidente volvió a la carga contra el periodismo venezolano y advirtió que "actuará enérgicamente contra aquellos medios de comunicación que difunden mensajes de odio, atropellan la verdad e incitan a la guerra". A lo mejor se refería a él mismo, ya que desde la campaña electoral de 1998 ha venido prometiendo que "lanzará las cabezas de los adecos en un caldero de aceite hirviente", que arrasará con los escuálidos y con los militares traidores, con las universidades vendidas al imperialismo y con los industriales y comerciantes ladrones y especuladores.
Su tribuna favorita para lanzar sus ataques es, precisamente, el programa dominical Aló Presidente, un espacio que es costeado con el dinero que pagamos con nuestros impuestos. Pagamos porque creemos en la necesidad de tener un Estado que se ocupe de la salud, de la seguridad, de la educación y del resguardo de las fronteras. Pero no estamos pagando impuestos para que un presidente insulte y amenace a la gente cada domingo. En los países donde existen programas parecidos a Aló Presidente, los mandatarios los usan para explicar sus grandes medidas de gobierno y sus planes futuros, para infundir ánimo y esperanzas a los oyentes.
En Venezuela ocurre lo contrario: cuando el ciudadano, en su domingo de descanso, enciende la radio o la televisión da un salto porque se encuentra con una especie de profeta que le patina algo, que gesticula como si hubiera llegado el fin del mundo, al que se le saltan los ojos y se le abomba el pecho de paloma, que se lanza a cantar o contar chistes. En verdad, hay público para todo. Pero también hay cómplices: según las agencias de prensa, las amenazas de Chávez a los medios "tuvieron como detonante unos planteamientos hechos por José Vicente Rangel".
Rangel dijo que "es inaceptable la manera en la que los medios avasallan a la sociedad, chantajean e imponen reglas de juego, establecen pautas de conductas, usurpan a las autoridades legítimas, administran justicia, califican o descalifican a su antojo, montan campañas de odio y se dedican a destruir personas y reputaciones". A lo mejor se refería específicamente a Aló Presidente. Nunca se sabe.
Tomado de Noticiero Digital
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