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viernes, 31 de diciembre de 2010

Giordani, que abrazo de Año Nuevo nos diste...


No soy ni economista ni matemático…los números me dan dolor de cabeza y apenas si recuerdo mi número de cédula. Una de mis angustias es utilizar un cajero automático de esos que te piden ingresar aleatoriamente o los dos primeros o los dos últimos números de la cédula… me ha sucedido en algunas oportunidades que por titubear se anula el proceso y tengo que empezar de nuevo a introducir la tarjeta en la ranura.

Mis conocimientos en matemáticas son los básicos que aprendí en primaria y los dos primeros años de bachillerato…de allí en adelante, las ecuaciones de 1º, 2º ó 3º grado, las derivadas, despejar el valor de X, encontrar el mínimo común múltiplo o el máximo común divisor, hacer una simple regla de 3 se convierten para mí en galimatías similares a un texto chino del siglo XV (en realidad, de cualquier siglo), mucho mas las diferentes teorías y fórmulas ante las que tengo que inclinar la cabeza reconociendo mi propia ignorancia.

Pero hay un conocimiento al que no puedo escapar, aunque no lo pueda explicar en fórmulas y es al sentido práctico de las matemáticas, ese sentido que se manifiesta en el bolsillo. Lo poco que gano se queda totalmente en una farmacia, en un abasto y en una bomba de gasolina… X = 0 en la que X son los cobres y 0 es mi bolsillo. No tengo capacidad de ahorro, y no porque no quiera o porque sea un botarate sino porque luego de lo esencialmente fundamental no me queda nada!

Ayer Giordani, flamante ministro de las finanzas y la economía, vino a convertirse en una luz esclarecedora de mi pobreza matemática, y me enseñó una nueva fórmula
2,60 = 4,30 = ECDSM en la que 2,60 era el valor del dólar para los productos subsidiados como la comida y las medicinas, 4,30 es el nuevo valor del dólar para los mismos productos subsidiados, y las incógnitas son E = El; C = COÑO; D = DE;… y así sucesivamente.

Con un presupuesto nacional estimado en 40$ por barril de petróleo pero que en realidad está cercano a los 100$ (¿la diferencia a dónde va?), el anuncio del aumento del IVA y del IDB, ¿qué necesidad hay de subir casi al doble el valor del dólar para importar alimentos y medicinas especialmente porque quienes sufrirán las consecuencias serán quienes menos tienen? Y si me dijeran que los alimentos importados son exquisiteces como el caviar, el faisán, el bacalao, Whisky, Brandy, kiwis, peras y manzanas, pero es que en Venezuela no se produce nada y la mayoría hay que importarlo (ya el escándalo de PUDREVAL lo demostró), especialmente mas ahora que cientos, miles de hectáreas de cultivo quedaron arrasadas por las lluvias e inundaciones. Aquí el café viene de Nicaragua, los pollos son brasileños, la carne es argentina, las caraotas y los ajos son chinos, el arroz es del altiplano boliviano, los quesos son paraguayos… quienes de verdad se vendrán beneficiando no son los pobres de este país que tendrán que pagar casi el doble por los mismos productos de la dieta básica sino los países del Alba y en materia de medicinas, los grandes laboratorios transnacionales.

Si todavía a algún pío lector le parece injusta la ecuación cuyo resultado final es ECDSM, quisiera reportarles la razón que esgrimió Giordani para eliminar el dólar a 2,60:
“Esta decisión nos va a permitir una simplificación del manejo de esta situación y no tenemos duda que va tener una serie de significaciones en términos de la economía nacional”

El todo es simplificar el manejo de la situación…pero, ¿quién nos simplifica la vida? ¿porqué tenemos que pagar aumentos desconsiderados para que las ganancias se las lleven Bolivia, Brasil, China, Nicaragua, Cuba y Argentina y los beneficios sean solo para ellos?

A escasas horas del cañonazo, prepárense para abrazar a quienes mas puedan, porque el año que viene, o expropian los abrazos o los suben de precio, cambien las uvas por mamones y el pernil por mortadela, sustituyan las aceitunas y alcaparras de las hallacas por cubitos cortados en pedacitos, que son igual de salados…mientras se consiguen.

ECDSM

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sábado, 21 de agosto de 2010

El Nacional (Editorial) "Maquillajes rojos" 21/08/2010


No obstante los esfuerzos del Gobierno por presentar una "sensación" de prosperidad en los días previos a las elecciones de septiembre, incluyendo el maquillaje de algunas calles y edificios, no ha podido evitar que las estadísticas oficiales sigan mostrando que afrontamos una profunda recesión que se prolonga por año y medio.

En efecto, las cifras publicadas por el Banco Central el jueves pasado indican que durante el primer semestre de este año el producto nacional se redujo 3,5%. Si se estudian con más detalle, se puede observar que ha disminuido la producción en sectores estratégicos como la construcción y la manufactura, lo que significa una reducción en el empleo. También es menor la demanda agregada, lo que implica que la población consume menos. Por no hablar de una drástica disminución en las exportaciones, tanto petroleras como no petroleras, que augura pocas esperanzas de recuperación.

Gran parte de los analistas había previsto que a medida que se acercaran los comicios se produciría un repunte económico debido a las medidas oficiales destinadas a cortejar a los electores.

El intento se ha hecho, como atestiguan los nuevos endeudamientos de la nación con el fin de no paralizar obras y estabilizar los mercados, pero no han sido suficientes.

A pesar de ello, la economía continúa contrayéndose. O, como dirían los contadores, sigue en rojo. En rojo de empobrecimiento. No tanto en el segundo trimestre del año como en el primero.

Pero es que entonces las elecciones estaban lejanas y todavía se tenían escrúpulos sobre aumentar el déficit fiscal. Pero aunque se haya arrojado a la basura tales escrúpulos, la decadencia sigue siendo inocultable.

Los resultados del primer trimestre, una caída de 5,2% del producto, pudieran calificarse, con la prosa oficial, como una "pornografía económica". El descenso del segundo trimestre de 1,9% es menos escandaloso, pero no deja de encontrarse en la categoría triple X, no apto para la sensibilidad de menores o adolescentes.

Se trata de un empobrecimiento aberrante y continuado. Más aún si se le compara con el desempeño de otras economías, como la chilena, que en los mismos días reporta un crecimiento de 6,5% en el segundo trimestre, no obstante el terrible terremoto que la perjudicó a principios de año.

De hecho, la economía venezolana es la única de la región que presenta caída en el producto. Lo que, si se une al aumento récord de los precios y al incremento del desempleo, señala el fracaso del modelo económico que ha seguido el actual régimen, el cual es imposible de justificar con la publicidad y la retórica sobre una supuesta justicia social que nadie ha sentido en carne propia.

Por lo contrario, los resultados oficiales presentados permiten afirmar que los pobres han servido de carne de cañón para un experimento fracasado, incapaz de mostrar alguna buena cara, aun en vísperas de un acto electoral.

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