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jueves, 25 de agosto de 2011

...otra vez alimentos dañados (160 mil toneladas)


Otra vez nos asquea la noticia de que se quemaron/enterraron/quisieron desaparecer 160 mil toneladas de alimentos descompuestos. Y el asco no es por el mal olor que deben despedir sino por la desfachatez, la bofetada que le propina el gobierno especialmente a los que dice querer mas, a los pobres, que bastante que sudan y hacen cola para conseguir leche y aceite.

Yo pensé que el Gobierno había aprendido la lección de PDVAL (conocida también como PUDREVAL) de la que por cierto todavía no ha habido un culpable solidamente condenado, y que no se repetirían escenas como aquellas de las largas filas de containers esparcidos por la geografía nacional, pagando groseras cantidades de dinero por almacenamiento o estacionamiento en los puertos nacionales mientras la comida que había dentro se descomponía lentamente hasta que se convirtió en algo que ni siquiera era apta a los animales (algunos fueron a parar a Haití, dicen).

“Un burro no cae dos veces en el mismo hueco” pensé yo acordándome del refranero y bestiario popular, pero ese burro si cayó! Y no encuentro otra razón que no sea el querer mantener la escasez artificialmente para que el pueblo siga dependiendo del gobierno en materia alimentaria, a pesar del muy creciente desencanto de la gente en Mercal que, como decimos aquí “está mas fallo que el muchacho del pan”

160 mil toneladas no eliminan la necesidad nacional es cierto, pero algo se hubiera hecho. Además, quién garantiza que son las únicas y que (como Pudreval no hace mucho) no se encontrarán mas, y mas, y mas? Todavía existe la duda de si la comida que están desapareciendo es la que se encontró en los containers de Pudreval o es un nuevo lote que se desconocía hasta ahora, pero independientemente de uno u otro caso, lo que asombra desagradablemente es la magnitud de la cantidad...millones de kilos de leche en polvo, millones de litros de aceite y otro tanto de productos de la cesta básica para completar el total de los 160 millones de kilos perdidos y tirados a la basura.

En este punto uno tiene que preguntarse obligatoriamente si esa preocupación del gobierno por los pobres es verdadera, si en realidad este gobierno va encaminado a la ya cacareada “autonomía alimentaria”, o todo es una especie de verborrea mediática para utilizar al pueblo con fines políticos y especialmente electorales. Si hubiera de verdad tanta preocupación ni se habría perdido ni se seguiría perdiendo tanta comida, si fuera verdad ya estarían presos los culpables, si fuera verdad no habría colas de gente ansiosa (desesperada) por llevarse siquiera un litro de aceite, un kilo de leche a sus casas, si fuera verdad tratarían al pueblo con dignidad y no como “carne de cañón” que asista a los centros de votación cada vez que hay elecciones para agradecerle al presidente las miserias que reciben.

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